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Artífice de su propio destino Por Karla Rímola Molina.
La búsqueda del trabajo ideal
y la carrera empresarial no son tareas simples, por
el contrario exigen un esfuerzo continuo y muchas
veces resultan más cansadas que el propio trabajo.
Por este motivo, se debe hacer énfasis
y prestar mayor atención a los aspectos de
comportamiento e individuales que a los aspectos meramente
técnicos.
Quien no posea la suficiente determinación,
no conseguirá hacer carrera ni hallar su trabajo
ideal: si fuera así, se debería únicamente
a labuena suerte o a una recomendación muy
oportuna. En
cambio, quien posea decisión, flexibilidad,
capacidad de relacionarse con otras personas, además
de aptitudes suficientes para el desempeño
de un determinado trabajo, tendrá éxito
con suma probabilidad; tal vez cometa errores y deba
esforzarse al principio, pero a la larga obtendrá
mayores satisfacciones.
En este sentido, se puede afirmar que
el hombre es artífice de su destino y especialmente
de su destino profesional. En los demás campos
de la vida, es decir amor, familia y amigos, participan
factores que seguramente son menos controlables. En
el ámbito laboral, es más fácil
programarse, decidir una línea de conducta
y en cada caso, existen varias alternativas que en
cambio, no siempre se presentan en otras áreas
de la vida.
Una carrera exitosa
La verdadera carrera es aquella en la
cual se han logrado armonizar los propios objetivos
profesionales con el desarrollo integral de la persona
y de sus intereses extraprofesionales. Para lograrlo,
es absolutamente necesario someterse a ciertos compromisos,
atribuyendo un valor justo a todo lo que respecta
a la vida personal, entendida como un conjunto. Por
desgracia, cuando hacemos algunas elecciones personales,
no teníamos claro cuáles eran nuestros
objetivos profesionales, y nos encontramos entonces
que después de algunos años debemos
tomar decisiones drásticas y a menudo dolorosas
que conllevan a tener que renunciar a cosas importantes.
Por ello, es absolutamente indispensable
elaborar un proyecto profesional que tenga en cuenta
todo aquello que afecte de un modo u otro nuestra
vida futura. Si no nos encontramos al principio de
nuestra carrera, es conveniente realizar un balance
de nuestra situación profesional y programar
el futuro, teniendo presente en todo momento que podemos
vernos obligados a mantener ciertos compromisos personales.
En este sentido, es el hombre o la mujer ciertamente
artífice de su destino. Por lo tanto, se equivoca
quien atribuye la responsabilidad de su éxito
o su fracaso a terceros o a ciertos acontecimientos
externos. Es evidente que todo lo que ocurre a nuestro
alrededor influye en nuestra historia profesional
y humana, pero la decisión de cada cual y la
programación de los propios objetivos, evaluando
los medios para conseguirlos, representan los elementos
esenciales y fundamentales para poder, realmente,
hacer carrera.
Hallar el trabajo ideal
Para lograr encontrar el trabajo ideal
y hacer carrera hay que ser, ante todo, uno mismo,
potenciando los aspectos positivos y modificando,
en la medida de lo posible, los negativos; programar
con detalle la propia trayectoria profesional, recurriendo
a todos los medios lícitos de los que dispongamos,
y emprender toda actividad con entusiasmo y responsabilidad.
Trabajo ideal
Encontrar el trabajo de nuestros sueños
significa:
- Conocer nuestras propias capacidades, aptitudes
y conocimientos, sin dejar de lado nuestros propios
límites, vínculos y defectos personales.
- Utilizar inteligentemente todos los medios de
los que dispongamos, programando con antelación
nuestros objetivos profesionales.
- Encontrar el trabajo ideal significa "vender"
nuestras capacidades al comprador más interesante
y no al que pague más.
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