|
Aprender a relajarse por Karla Rímola Molina.
La relajación no se debe hacer
por moda sino por los beneficios que en sí
misma brinda, ya que es bien sabido que el estrés
y la ansiedad no son nunca los mejores aliados, en
especial para alguien que se considere una persona
tímida.
Cuando usted está relajado, los
pensamientos se aquietan y sus cinco sentidos se vuelven
mucho más agudos y, aunque quizá le
cueste creerlo, tiene menos posibilidades de sentirse
amenazado o asustarse por temor a ser herido.
El hecho de prestar atención al
cuerpo es lo que permite que las ideas sean menos
densas y que en lugar de dispersarse, las centre en
sus objetivos.
Siempre que quiera relajarse, deberá
atender en primer lugar al ritmo de su respiración.
Observe que cuando se encuentra ansioso y exaltado,
su respiración es menos profunda, más
acelerada y a intervalos más cortos. Lo contrario
a esto lo puede ver fácilmente cuando sus pensamientos
están agitados.
Cuando se logra tener una respiración
regular, lenta y profunda, su capacidad de concentración
y atención, además de todas las funciones
mentales, se expanden.
Relaje la mente
El error de muchas personas consiste
en creer que relajar la mente equivale a no pensar
en nada, cosa que es imposible. Relajar equivale a
apartar o separar la mezcla de pensamientos en que
se encuentra inmerso.
El modo más fácil de lograrlo
es intentar concentrarse en una palabra o un paisaje.
Considere seriamente que si usted es una persona tímida
necesita tal vez más que nadie aplacar sus
mareas mentales.
Fortifique el deseo
Es probable que por un lado usted sepa
que es una persona tímida y desee cambiarlo,
pero tenga aún una gran inercia para llevarlo
a cabo o crea que no se merece o no está en
condiciones de realizar cambios en su vida.
La intencionalidad y el deseo, además
del interés que usted sea capaz de poner, son
las herramientas más valiosas de que dispone
para lograr con mayor rapidez cada uno de sus objetivos.
Haga las paces con usted mismo
Para lograr este objetivo primero debe
conocer cómo reacciona su cuerpo ante determinadas
situaciones, es decir, cuáles son las señales
que emite su cuerpo. El siguiente paso es que observe
qué hace usted cuando percibe el conjunto de
esas señales. El mayor problema es que cada
vez que oscilamos de una experiencia a otra dependiendo
de esos agentes externos que pocas veces o quizás
nunca prestamos atención a nosotros mismos,
a nuestras necesidades, deseos o aversiones. Es como
si nunca se dispusiera de tiempo para nosotros mismos.
Medite en esto: para hacer las pases consigo mismo
necesita dejar a un lado la opinión de los
demás. Es el único camino hacia la integración
de todas las partes rechazadas de sí mismo.
Conozca su timidez
¿Cuál de las siguientes
situaciones representan para usted, casi siempre,
una amenaza en la que se siente especialmente intimidado?
- Cuando me observan mientras trabajo.
- Cuando miran mi cuerpo.
- Cuando estoy frente al sexo opuesto.
- Cuando debo autoafirmarme y hacer valer mis derechos.
- Ante personas desconocidas o situaciones nuevas.
- Cuando me exigen resultados.
- Cuando percibo que soy comparado con otros.
- Al percibirme poco atractivo.
|