|
Despertar el entusiasmo
Por Karla Rímola Molina.
Existe sólo una forma de conseguir
que alguien haga alguna tarea: lograr que esta persona
quiera hacerlo. Está comprobado que no existe
otro medio para tener resultado en este reto profesional.
Por supuesto que uno puede hacer que
alguien le entregue la billetera si le pone un puñal
o un arma de fuego en el pecho. También puede
hacer que un empleado coopere si lo amenaza con sancionarlo
o en el peor de los casos despedirlo. O bien puede
hacer que su hijo o hija le obedezca si sabe que será
castigado por no cumplir sus órdenes.
Pero estos métodos tan crudos
tienen repercusiones y al final es más lo que
se pierde que lo que se podría haber ganado.
La única manera de conseguir que alguien realice
alguna tarea es darle a esta persona lo que ella quiere.
¿Qué es lo que quiere? William James
dijo: "El principio más profundo del carácter
humano es el anhelo de ser apreciado".
Una historia real de éxito
En 1921, a los 38 años de edad,
Charles Schwab fue nombrado primer presidente de la
compañía más grande de aceros
de Estados Unidos. Se le asignó un salario
anual de un millón de dólares en una
época en la que se podía vivir bien
con cincuenta dólares a la semana. Muchos de
los que trabajaban con Schwab sabían más
que él acerca de la fabricación del
acero. Entonces, ¿por qué le pagaban
más de tres mil dólares al día
por dirigir una compañía de acero? "Considero",
dijo Schwab, "que el mayor bien que poseo es
mi capacidad para despertar entusiasmo entre los hombres,
y que la forma de desarrollar lo mejor que hay en
el hombre es por medio del aprecio y del aliento:
'soy caluroso en mi aprobación y generoso en
mis elogios'. En mi amplia relación con la
vida, en mis encuentros con muchos grandes personajes
en diversas partes del mundo, no he encontrado todavía
la persona, por grande que fuese o elevadas sus funciones,
que no cumpliera mejor su trabajo y realizara mayores
esfuerzos dentro de un espíritu de aprobación
que dentro de un espíritu de crítica".
Pasos a seguir
El curso de Dale Carnegie de relaciones
humanas y comunicación eficaz, impulsa la apreciación
y rechaza la adulación. La diferencia es sencilla.
Una es sincera y la otra no. Una viene del corazón,
la otra sale de la boca. Una es altruista, la otra
egoísta. Una despierta la admiración
universal, la otra es universalmente condenada.
El curso de Dale Carnegie de relaciones
humanas y comunicación eficaz, impulsa la apreciación
y rechaza la adulación. La diferencia es sencilla.
Una es sincera y la otra no. Una viene del corazón,
la otra sale de la boca. Una es altruista, la otra
egoísta. Una despierta la admiración
universal, la otra es universalmente condenaDejemos
de pensar en nuestras realizaciones y en nuestras
necesidades. dades de los demás. Demos prueba
de una apreciación honrada y sincera de esas
cualidades y la gente acogerá de buena manera
nuestras palabras y las atesorará y las repetirá
años después de haberlas pronunciado
nosotros. Por lo tanto, el aprecio debe ser demostrado
de forma honrada y desinteresada, nunca caer en la
adulación hipócrita.
Tener real interés
El éxito para lograr un mejor
desempeño de quienes le rodean es apreciar
sus cualidades.
- Un elogio oportuno puede despertar el interés
en el trabajo.
- El entusiasmo es contagioso, inyéctelo
a sus compañeros.
- El tono de voz es fundamental para hacer sentir
bien a alguien.
- La crítica debe ser siempre constructiva.
- Es fundamental tener presente que todos y cada
uno son merecedores de respeto.
- La aprobación logra mucho.
|