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15/08/10 - 00:00 Nacionales

Danza de millones a la sombra del poder

Justo el 17 de noviembre del 2000, cuando el entonces presidente Alfonso Portillo se reunía con el rey Juan Carlos de España en la Cumbre Iberoamericana de Panamá, a unos ocho mil kilómetros de ese lugar, su ex esposa María Eugenia Padua y su hija Otilia Portillo abrieron tres cuentas en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, (BBVA) de París; una en dólares, otra en euros y una en libras esterlinas.

POR SEGURIDAD Y JUSTICIA

Pudo haber sido una simple coincidencia, pero se convirtió en una trama de corrupción, desvío y lavado de dinero el 13 de mayo del 2002, cuando en una de esas cuentas se depositaron US$516 mil 442, que se habían destinado a un programa de refacción escolar para niños de escasos recursos económicos, la cual nunca llegó. Este no es el único hallazgo.

De mayo a noviembre del 2002 se efectuaron transferencias millonarias de Guatemala a Europa, dinero que pasó por la banca de EE. UU. Esos fondos de dudosa procedencia fueron a parar en cuentas de familiares del ex mandatario, hoy en prisión y requerido por la justicia francesa.

Aunque Portillo niega haberse apropiado fondos del erario nacional, las investigaciones que se siguen en Guatemala, EE. UU. y Francia comienzan a esclarecer el destino de los montos producto de desfalcos cometidos durante su mandato.

EE. UU. sindica al ex gobernante del lavado de al menos US$70 millones, mientras que en Europa fueron congelados ¤2.8 millones —unos Q28 millones— que aún se encontraban en las referidas cuentas; sin embargo, aún se indagan las transacciones millonarias efectuadas a la sombra del poder.

La conexión francesa

La principal evidencia contra Portillo es la cuenta en dólares 111-2820160, abierta en Francia, en la cual figuran como titulares Alfonso Portillo, su ex esposa María Eugenia Padua y su hija Otilia Portillo. Este hallazgo sirvió de base a los fiscales europeos para iniciar el proceso por lavado.

De acuerdo con documentos que sustentan el proceso judicial, “sumas importantes transitaron por esa cuenta antes de ser transferidos a una cuenta corriente en el mismo establecimiento, luego se trasladaron a Audie Suisse S.A. —empresa de la ex esposa de Portillo—”.

Francia no fue el destino final del dinero. El trasiego de millones continuó, ya que los fondos fueron depositados en un fideicomiso en el pequeño Principado de Liechtenstein.

¿Y las otras cuentas?

El BBVA de París registró los movimientos de las cuentas 111-6820160, en libras esterlinas, la cual ya no tiene saldo, y la 110-1820160, en euros, que hasta el 2007 contaba con ¤491 mil 254.90.

Por estas transacciones “inusuales y sospechosas” —como las califican los investigadores—, las autoridades de Francia ordenaron congelar el monto referido en euros mientras siguen las pesquisas.

El 18 de mayo último, María Elena Padua apareció muerta por un disparo en la cabeza, en su casa de Chilpancingo, Guerrero, México, supuestamente se trató de un suicidio. Días antes, esta había declarado ante los investigadores europeos.

La ex esposa de Portillo aseguró que los fondos en sus cuentas eran parte de una herencia familiar, pero cuando le cuestionaron sobre el dinero que provenía de Guatemala, cambió su versión y dijo que se lo había dado su ex cónyuge.

Los fiscales europeos la interrogaron del porqué los fondos no llegaron directamente de él, sino de empresas particulares, al lo que Padua contestó que no se había percatado de ello.

Otilia Portillo Padua intentó evadir la justicia de Europa al trasladar a la cuenta de una amiga el dinero saqueado en Guatemala. En la declaración de la amiga, esta afirmó que no sabía por qué la hija del ex mandatario había usado su cuenta.

Dinero del pueblo

Al rastrear los fondos que nutrieron la cuenta en dólares en Europa, las pesquisas revelaron que para que estos llegaran a Francia, se efectuaron varios movimientos: salieron de Guatemala, pasaron por bancos de México, Panamá, EE. UU. y finalmente llegaron a Europa.

Se determinó que el dinero era parte de una donación del Gobierno de Taiwán para el programa Bibliotecas para la Paz.

El 7 de agosto del 2002, mientras la atención de los guatemaltecos se centraba en la interpelación en el Congreso del entonces ministro de Finanzas Eduardo Weymann, por transferencias de diferentes carteras hacia la Presidencia y a la de Defensa, el gobierno taiwanés entregaba a Guatemala dos cheques por US$500 mil cada uno.

Estos fueron cobrados de una cuenta del Banco de Comercio Internacional de China, con sede en Nueva York, y después se usaron seis bancos para triangular los fondos hasta su destino final, en Europa.

Con esos dos últimos cheques sumaron cinco los aportes de Taiwán, por un monto de US$2.5 millones, los cuales, de acuerdo a informes oficiales, nunca ingresaron en las arcas del Estado.

Empresas involucradas

El saqueo de fondos involucra a dos empresas, una de las cuales supuestamente se iba a encargar de repartir y preparar la refacción escolar, pero el dinero nunca se usó para ello.

Después de un proceso de licitación en el que fueron favorecidas cuatro compañías, el Estado asignó unos Q45 millones para la ejecución de aquel proyecto.

Entre las elegidas figura Operaciones y Descuentos Diversos, S.A. (Odissa), con la que el Ministerio de Educación suscribió un contrato. Tras la firma de este, Finanzas ordenó a la Tesorería del Estado que se entregaran Q27 millones a Odissa, depositados en una cuenta del Banco Reformador, a nombre de esa entidad.

En cinco meses, Odissa y Corporación Electrónica de Guatemala, S.A. (Coegsa) movilizaron el dinero hacia otras cuentas, y el 9 de mayo del 2002 se transfirieron US$516 mil 462 —unos Q4 millones 28 mil— a la cuenta en dólares de BBVA en Francia, a nombre de Portillo, su ex esposa y su hija.

Cuando Odissa recibió los fondos públicos, compró varios giros y depositó los Q27 millones, íntegros, en la cuenta de Coegsa, la cual tenía como objetivo la compraventa de mercaderías. Ambas empresas eran presididas por Roberto Federico Aldana Villeda.

Al recibir esas cantidades, Coegsa las repartió en cuatro transferencias, tres de estas a favor de Oddisa, y una, de familiares de Portillo.

La primera transferencia se efectuó de Coegsa a Oddisa, el 10 de enero del 2002, por US$300 mil, por medio de Transcom Bank, offshore del Grupo Financiero Reformador, con sede en Barbados. La segunda fue similar a la anterior, el 3 de abril del 2002, por US$400 mil.

El tercer traslado se realizó el 9 de mayo de ese año, cuando Coegsa le entregó, por medio de la misma offshore, el dinero a la ex esposa y la hija de Portillo, en una cuenta del BBVA en París.

La otra fuente de financiamiento fue parte de los fondos destinados para la construcción de carreteras, en lo cual también figura Coegsa como intermediario.

Al final, las investigaciones arrojaron la misma conclusión: los fondos salieron del Estado.

“Portillo está acusado de

convertir la oficina de la Presidencia de Guatemala en su cajero automático personal, a través de varios supuestos esquemas de malversación, incluido uno que involucró US$1.5 millones que se tenía la intención fueran destinados para niños de escuelas guatemaltecas”, expresó Preet Bharara, fiscal federal de EE. UU.


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