
El olor característico del árbol de pinabete en la época navideña es un elemento que no puede faltar en muchos hogares guatemaltecos, pero al ser una especie tan escasa y codiciada también ha padecido la tala ilegal y el corte clandestino de ramas; sin embargo, existen algunas granjas certificadas en donde se cultiva especialmente para ser decorado e iluminado en diciembre.
Una de estas plantaciones es la finca Caleras de Chichavac, situada en el kilómetro 93.5, en Tecpán Guatemala, Chimaltenango, la cual tiene unas cinco hectáreas sembradas.
Salvador Pira se afana por lograr la forma ideal y el tamaño adecuado de los ejemplares de Abies guatemalensis Rehder. Su paciente labor no es aislada, ya que forma parte de la Asociación Nacional de Productores de Pinabete, integrada por 35 asociados, entre cooperativistas y medianos productores.
Abeto delicado
El pinabete pertenece a la familia de los abetos, de la cual se identifican cerca de 40 especies. “Todas se encuentran en el hemisferio norte”, indica Pira, quien se ha convertido en un especialista empírico de este árbol.
Muy cerca de la casa patronal de la finca, Pira muestra, orgulloso, un par de pinabetes que sembró hace 38 años, los cuales tienen actualmente unos 20 metros de altura y siguen creciendo.
Las condiciones para su desarrollo son complejas. El árbol necesita una altura de entre dos mil 700 y tres mil metros sobre el nivel del mar. “Le gusta tener suficiente frío, pero es sensible a las heladas intensas”, dice Pira, quien añade que por ello esta especie no prospera en América del Norte.
Requiere, además, un alto grado de humedad, arriba del 80 por ciento, lluvia de unos tres mil metros cúbicos por año, suelo franco arenoso con buen drenaje y que existan las micorrizas, “unos hongos benignos que sirven para que el árbol pueda captar los nutrientes”, explica.
Tales condiciones naturales se tienen en Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango y Totonicapán, en bosques mixtos de pino, ciprés y aliso; así como en lugares boscosos de Sololá y Quiché. En Chimaltenango se propicia este ambiente en forma controlada.
A estas condiciones se suma que el porcentaje de germinación de su semilla es muy bajo. “Solo el 12 por ciento de semillas nace”, dice Pira.
Plantaciones
En Zunil, Quetzaltenango, hay otro bosque de pinabetes cultivados, los cuales para mantenerse deben lograr buenas ventas. “Sin embargo, se importan abetos canadienses, que le quitan mercado a los árboles guatemaltecos, que tienen mejor aroma y color”, refiere Mynor Pérez, director regional del Instituto Nacional de Bosques (Inab).
Henry Salazar, ingeniero forestal del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), explica que las plantaciones voluntarias suman ya cerca de 154 hectáreas.
En esta temporada la tarea del Conap y el Inab consiste en hacer una línea de custodia para identificar los árboles, colocarles el marchamo blanco y las ramillas autorizadas con marchamo blanco con fondo negro.
Lamentablemente, aún se reportan robos de ramillas de pinabete, por lo que Julio Aguilar, representante del Conap en Huehuetenango, sugiere no comprar árboles hechos, sino aquellos cortados directamente, pues con ello se apoyan a los bosques protegidos en Todos Santos Cuchumatán, San Juan Ixcoy, Concepción Huista, San Pedro Soloma, Santa Eulalia, San Mateo Ixtatán, Barillas y Cuilco.
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