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12/02/12 - 00:00 Nacionales

Tribunales registran creciente cifra de sentencias de divorcio

El juramento de amor eterno en las buenas y las malas, en salud y enfermedad, en muchos casos se queda en palabras por diversos factores que se convierten en causales de divorcio, el cual ha tenido una tendencia ascendente, evidenciada en las cifras del Registro Nacional de las Personas y el Organismo Judicial.

POR ANA LUCíA GONZáLEZ

Cada año aumenta el número de parejas legalmente separadas.

Según el registro de juzgados de Familia del Organismo Judicial, los divorcios, entre voluntarios y ordinarios, fueron siete mil 304, en el 2008; aumentaron a siete mil 636 en el 2010, y en el 2011 fueron ocho mil 333 casos, un incremento del 14 por ciento.

Según el Renap, en el 2008 hubo dos mil 342 divorcios. Al año siguiente, la cifra aumentó a cuatro mil un casos.

El departamento de Guatemala es el que aglutina el 44 por ciento de las demandas de divorcio, posiblemente debido a la cercanía para seguir los juicios y trámites.

La mayoría de resoluciones se dieron en procesos voluntarios, es decir, una finalización del vínculo matrimonial por mutuo consentimiento.

En menor proporción, aunque siempre en crecimiento, están los divorcios demandados por uno de los cónyuges.

Hasta 19 diarios

María del Carmen Berdúo, jueza de Primera Instancia de Familia, asegura que maneja un promedio de 19 procesos de divorcios voluntarios a la semana, los cuales tienen una duración de entre cuatro meses y un año.

“Esto si se cuenta solo en uno de los ocho juzgados de Familia que existen en la capital”, indica.

Otto Arenas, director del Bufete Popular de la Universidad de San Carlos, admite que en los últimos cinco años se han producido más divorcios voluntarios.

Las reformas al artículo 158 del Código Civil —decreto 27-2010— han permitido agilizar los procesos de divorcio ordinario en los tribunales.

Allí se establece: “Cualquiera de los cónyuges puede solicitar el divorcio cuando haya abandonado el hogar o se haya ausentado sin motivo alguno”, pues en otro tiempo esto era una potestad del varón.

Berdúo asegura que esto ha permitido que los plazos para dictaminar se reduzcan, siempre y cuando se garantice plenamente la manutención de los hijos menores de edad.

Además, la modificación al Código Penal ha sido de beneficio para la mujer.

El artículo 89, inciso 3, permite a la mujer casarse inmediatamente después de divorciarse. Anteriormente no podía autorizarse su matrimonio antes de 300 días de la sentencia.

“Solo el hombre podía casarse inmediatamente; ahora la mujer también”, dice la jueza.

Causas principales

La incompatibilidad de caracteres, diferencias económicas, la interferencia de terceras personas, la infidelidad y la violencia intrafamiliar son las cinco razones principales que llevan a una pareja a separarse, afirman jueces, abogados y consejeros matrimoniales.

Berdúo cree que la intolerancia entre esposos y algunas adicciones son otras causales.

Amalia Mazariegos, directora de la Unidad de la Mujer del Instituto de la Defensa Pública Penal, considera que la violencia intrafamiliar es la que obliga a muchas mujeres a buscar el divorcio.

La abogada explica que existe una mayor conciencia por parte de las esposas, quienes ya no toleran ser víctimas de golpes o maltrato.

Refiere que en la mayoría de casos acuden mujeres de escasos recursos, entre 20 y 40 años, que llegan para resolver conflictos de violencia física. Esa situación se incrementó a partir del decreto 22-2008, Ley contra el Femicidio, que tipifica como delito golpear a una mujer.

En el caso de mujeres ya divorciadas, a menudo entablan juicios por incumplimiento en el pago de pensión alimenticia.

Los infieles

La infidelidad es una causa importante de rompimiento, pero no hay cifras confiables que reflejen su incidencia real. A menudo una relación fuera de la pareja es una vía de escape para otros problemas.

Scarlett Caceros, terapeuta familiar, observa que la inestabilidad emocional y de valores es un factor que impacta en la mayoría de matrimonios.

“Un alto porcentaje de hombres y mujeres ha tomado las redes sociales como vía de escape, y escribe a veces sobre sus sentimientos, frustraciones”, comenta Caceros.

Esto facilita que otra persona vea ese mensaje, para empezar luego una relación virtual que después deviene en romance, ya sea a través de la Red o una reunión personal.

“Las personas más vulnerables son las que no tienen comunicación, detalles y afectividad”, afirma Caceros.

La crisis llega cuando esa relación se descubre o bien se convierte en más importante o idílica que la vida familiar.

Cuestionamiento

La Iglesia Católica no reconoce el divorcio como una posibilidad, debido a que el sacramento es de por vida. Si bien acepta la posibilidad de separación, no avala un segundo matrimonio.

Una postura similar sostienen varias congregaciones evangélicas, que fundamentan ese precepto en el valor de la familia y en la promesa de amor hecha ante Dios.

Terminar una relación de pareja siempre deja secuelas emocionales que alcanzan a hijos y otros familiares. De hecho, es considerada como la segunda mayor causa de estrés, solo superada por la muerte de un ser querido.

Para la mujer, el fin del vínculo a menudo representa un desafío adicional. “Ella siempre debe estar preparada para enfrentar el futuro por sí misma”, puntualiza Mazariegos.


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