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Prensa Libre

16/03/12 - 00:00 Opinión

DE MIS NOTAS

Trabajo forzado en las cárceles

Pavón y las otras cárceles principales del sistema penitenciario de nuestro país nunca han sido realmente presidios, en el sentido estricto de la palabra. Son pueblos, ciudadelas, con comercios, leyes propias, territorio, casas de habitación privadas, expendio de licores, sistema telefónico, talleres, artesanías y hasta un muy funcional sistema de prostitución a domicilio disfrazado de “visitas conyugales”. Además de lo anterior sirve como “Universidad Estatal Criminal”, en donde se puede sacar una maestría en crimen organizado.

POR ALFRED KALTSCHMITT

Desde sus celdas se organizan secuestros, se llevan a cabo reuniones de “trabajo” entre pandilleros y sus jefes vía conference call, planean todo tipo de delitos, incluyendo órdenes de muerte para ser ejecutadas por sus sicarios. ¿Cómo van a querer dejar de tener control de “su” territorio? ¿Y cómo no van a querer corromper a los guardias y a todo nuevo director?

La palabra clave en el sistema penitenciario es “cumplimiento” de las ordenanzas y normas penitenciarias. Y es buena señal que el ministro de Gobernación quiera arremeter con todo el peso de la ley contra el personal que encuentre violando el reglamento de presidios, mofándose del sistema, de las leyes, y del deseo, profundo y vehemente, de todos los guatemaltecos de enviar al hampa el mensaje de que el “crimen no paga”.

Retomar el control de Pavón tenía ese propósito cuando se llevó a cabo la controvertida operación en la administración Berger. Los reos tenían el control del penal. ¿La tienen ahora las autoridades? No estoy seguro.

Este escribiente ha sido del criterio de que, como parte del proceso de rehabilitación, todo preso debería pagar por el costo de su cuidado y alimentación, contribuyendo en el cultivo y producción de su propia comida. Esa era la intención original, y de ahí surgen los nombres: Granja Penal de Pavón, Granja Penal Cantel y Granja Penal Canadá.

Y es que los reos deben ser castigados, luego perdonados y después reinsertados a la sociedad. El problema es que el sistema mismo está desnaturalizado y la deformación sicológica de los reos es casi irreversible. La sobrepoblación está fuera de control y la mayoría de las prisiones del país funcionan en modalidad de semicolapso.

Si la seguridad es una prioridad de este gobierno debe invertir en la construcción de nuevas prisiones. Pero bajo un diseño de “granja”, para los reos de menor peligrosidad. Los reos de alta peligrosidad deberían también ser forzados a trabajar para contribuir al pago de su manutención.

Además de cierto tipo de trabajo forzado se debe promover también un programa de educación y capacitación obligatorio como parte de la preparación de reinserción del reo a la sociedad.

Quién sabe cuál es la razón. Lo cierto es que son raros los países del mundo que obligan a los reos a realizar trabajos forzados. Existen diversos criterios que se oponen. El más utilizado es que el trabajo forzado es una especie de esclavitud que puede derivar en serias violaciones de los derechos humanos. Otros sostienen que los derechos humanos por proteger no deberían ser los derechos de los reos, sino los humanos derechos de la sociedad.

Una cosa es cierta. Si el crimen paga y el encarcelamiento no cumple el propósito y su razón de ser, continuaremos produciendo seres humanos sicológica, moral y espiritualmente deformados de por vida.

Bazofia humana a la merced de que en motines, como en el caso de la muerte de los 361 reos hondureños que perecieron carbonizados en un incendio, una parte de la sociedad no valore la pérdida de vidas humanas, sino a sotto voce la celebre.

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