Opinión

La juventud y su futuro

Recientemente se dio a conocer el Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, correspondiente a este año, que tiene como eje central romper la transmisión intergeneracional de la desigualdad. Una de sus aseveraciones dramáticas es que la desigualdad se hereda de una generación a otra, lo que obviamente impacta de manera significativa en el desarrollo humano.

ILEANA ALAMILLA

Nosotros estamos entre los 10 países más desiguales de América Latina, en relación con el ingreso. Aquí la concentración de la riqueza y la desigualdad han sido históricas, aunadas a la discriminación y exclusión étnica, de género y etaria. La calidad de vida de la mayoría es sumamente precaria, con ingresos muy por debajo de las necesidades a cubrir, mientras que una pequeña minoría acapara no solo altos ingresos, sino que tiene mucho más de lo que ellos y sus generaciones venideras serán capaces de consumir.

La pobreza y extrema pobreza están enraizadas en la población rural, indígena y en las mujeres, lo que genera altos niveles de desnutrición crónica que afecta al 49.3 por ciento de los niños de entre 5 y 7 años en toda la República. De ajuste, los recurrentes problemas derivados de los cambios climáticos generan inseguridad alimentaria y vulnerabilidad.

Siendo que la mayoría de la población vive en el área rural, también allí se encuentra la mayor cantidad de jóvenes, esos que no tienen acceso a la tecnología, ni a la participación política, ni a expresiones culturales, sociales o de cualquier índole, de la que gozan quienes radican en los centros urbanos y provienen de estratos sociales favorecidos.

En el citado Informe se explica que la movilidad intergeneracional describe una trayectoria que se basa en la asociación entre la posición económica o educativa de una persona en un momento dado y el nivel alcanzado por sus descendientes en esa misma dimensión en la edad adulta, y es relevante porque proporciona información sobre el nivel de igualdad de oportunidades en una sociedad.

En la conmemoración internacional del Día de la Juventud, altos funcionarios de las Naciones Unidas hicieron consideraciones al respecto, entre ellos, Irina Bokova, directora general de la Unesco, quien consideró que es indispensable crear más espacios y oportunidades para cultivar la participación ciudadana y permitir a la juventud intervenir para determinar su futuro.

La representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas, Thoraya Ahmed Obaid, exhortó a los responsables políticos a que respondan a las necesidades de las y los jóvenes, recordó que en el mundo más de la mitad de ellos y ellas están sobreviviendo con menos de dos dólares diarios, y que hay unos cien millones de adolescentes que no asisten a la escuela; cada año 15 millones de niñas dan a luz, y un 40 por ciento de todas las nuevas infecciones con el VIH ocurren entre jóvenes de 15 a 24 años.

La OIT reportó que el desempleo en la juventud ha alcanzado los más altos niveles en su historia, principalmente en los países latinoamericanos, a lo que hay que sumar a los que son víctimas de la explotación y la violencia.

En nuestro caso, las aspiraciones de este segmento de la población serán realizables para quienes tienen oportunidades; los demás seguirán reproduciendo el círculo de la injusticia. Aquí todo se queda en discursos de nuestras autoridades, que no cuentan mientras las inequidades persistan. No se vale engañar.


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