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MACROSCOPIO Desconfianza al cubo
Las recientes encuestas sobre la confianza de los inversionistas son el reflejo de una política mixta
Por:
Humberto Preti
Realmente las políticas deben de ser en los temas económicos muy definidas y de ninguna manera deben de llevar un solo elemento político, por supuesto político partidista.
Cuando eso sucede, entran a relucir los discursos populistas que utilizan argumentos que la gente quiere oír, pero que no aportan un solo empleo y menos inversiones.
La encuesta revela que el 80 por ciento de los guatemaltecos desconfía del sistema por medio del cual se garantizan las inversiones.
Y el resultado está a la vista: cada día más gente está sin empleo y las compañías se van a mejores escenarios.
Las políticas del Ejecutivo parecieran ser buenas y llenas de buenas intenciones, pero la realidad es que las facilidades para las empresas cada día están más lejanas de serlo. La burocracia y la corrupción tienen secuestrados a los planes existentes.
Al hablar con importadores, nos cuentan el calvario que representa su actividad. Cada día son más las trabas, o tal vez el mismo número, pero diferentes, dependiendo del criterio del burócrata que le haya tocado.
La tardanza para sacar un furgón por puras decisiones para obligar a acelerar su salida por medios corruptos, es el pan de cada día.
Si oímos opiniones de finqueros, la cosa está durísima: ya los costos por seguridad son casi imposibles de soportar y más aún aquellos que están en regiones donde las invasiones son a diario.
La zozobra y la falta de seguridad jurídica hacen que la inversión sea sólo de mantenimiento.
A todo ello hay que agregarle el ingrediente de las organizaciones que hoy se oponen a todo lo que sea productivo y hasta utilizan a la Iglesia Católica para que haga eco de sus exigencias, las cuales no tienen más objetivo que generar necesidades, sin duda para que dentro de poco aparezcan sus líderes como candidatos a algún puesto público.
Lamentablemente, la Iglesia y algunos que mal aconsejan, no recuerdan el tema de la energía limpia.
Probablemente, algunos de ellos tendrán intereses en petroleras y querrán que se siga manejando con búnker y así contaminando más el ambiente y sacando más divisas del país.
No es raro que grupos de la Iglesia Católica, como la Compañía de Jesús, puedan tener intereses en transnacionales cuya capacidad de cabildeo trasciende la capacidad de los gobiernos.
Resulta que la minería aquí no es viable. Según ellos, no debe de darse porque no hay regulaciones. No es así, la minería debe de regularse y se deben de hacer contratos con obligaciones de compensación ecológica.
Veamos el caso la cementera. ahí se trabaja a tajo abierto, pero sus alrededores hoy tienen una importante área más boscosa que no existía por décadas y son ellos los creadores de esos grandes bosques, que han ido cambiando el paisaje de oriente.
Pero cuando se actúa por consigna, defendiendo posiciones intransigentes, no es posible cambiar mentalidades, cuyo objetivo está escondido detrás de un velo de política o de poder económico.
Todas estas organizaciones y la Iglesia se han manifestado en contra de los desalojos.
Pero esperaríamos ver congruencia en su discurso al pronunciarse sobre invasiones en áreas protegidas y que por lo menos actuara en contra de la destrucción de las verdaderas fuentes de agua y la masa boscosa.
Pero allí sí no, como van a criticarlos, algunos jerarcas de la Iglesia apoyan desde obispos hasta simples párrocos; no digamos los activistas de derechos humanos que sólo ven los derechos del lado que les genera más futuros votos para sus futuras campañas políticas.
El entorno se presenta como está: con una desconfianza elevada al cubo.
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