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Maestros viven en penas
Tienen bajo salario y poco apoyo estatal
Por:
Claudia Vásquez
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| Ayudar en la preparación de la refacción escolar y afrontar la falta de libros de texto, aulas, pizarrones, agua entubada, letrinas, material didáctico y otros insumos, es parte de su jornada laboral |
Atiende tres grados a la vez y debe caminar cerca de una hora para dar clases. Nunca pudo ingresar a la universidad, y mantiene a sus dos hijas con Q1 mil 858 al mes.
Esta es la historia de Rosario Méndez, maestra de Jocotán, quien encarna la realidad de miles de educadores.
“Es duro ser maestro. Creo que trabajamos por amor a los niños y por vocación, porque tenemos muchas necesidades”, comenta la educadora. Su situación es la del docente promedio, aunque con algunas variaciones en la capital y en la provincia.
“Quisiera darles más a los niños, porque son muy pobres, pero hago lo que puedo”, agrega Méndez, quien tiene a su cargo cerca de 80 estudiantes.
Ayudar en la preparación de la refacción escolar y afrontar la falta de libros de texto, aulas, pizarrones, agua entubada, letrinas, material didáctico y otros insumos, es parte de su jornada laboral en la aldea Guaraquiche, Jocotán, Chiquimula.
Bilingües, y en el área rural
En el área rural los problemas se mutiplican. A los obstáculos cotidianos se agrega la barrera del idioma en la enseñanza, expresa Juan Pérez Pablo, docente de la aldea Chiningüiz, Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango.
“Los maestros prácticamente debemos hacer milagros para que los niños no abandonen la escuela”, añade.
Pérez imparte clases en mam y en español. Tiene a su cargo los grados de tercero a quinto, con unos 35 estudiantes cada uno.
Lleva tres años y medio de trabajar como maestro presupuestado. Vive en la cabecera de Huehuetenango, y a diario viaja una hora en algún vehículo que le dé “jalón” en la carretera.
Después camina media hora hasta su escuela, ubicada en lo alto de las montañas, y con 137 estudiantes.
“Necesitamos hasta lápices. Pero lo que más sueño es que haya energía eléctrica y una cancha de fútbol para los niños”, dice rodeado de sus alumnos.
Perfil del maestro
Una cadena de situaciones rodean a los docentes y sus necesidades. Según el estudio “Ilusiones y Desencantos del Magisterio en Guatemala”, que será presentado en breve, por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), apróximadamente el 60 por ciento de educadores del sector público está conformado por mujeres. El resto son hombres.
Virgilio Alvarez, experto de Flacso, detalla que el estudio fue elaborado con mil 600 profesores del nivel primario y sector público, en todo el país.
Otro hallazgo es que el mayor porcentaje de docentes hombres, vienen de familias de padres analfabetas. En el caso de las mujeres, sus padres tienen un mayor grado educativo.
Un 70 por ciento de los maestros en servicio se ubican entre los 30 y 45 años de edad. Los más jóvenes entre 18 y 25, están en el Programa de Autogestión Educativa (Pronade).
El estudio indica que cerca del 50 por ciento de maestros del sector público, tuvieron experiencia previa en centros privados o laboran para ambos.
El documento añade que los educadores indígenas revelaron que saben hablar su idioma maya, pero no pueden escribirlo.
Bajos salarios
“Un gran porcentaje de los más de 75 mil maestros del sistema público afrontan falta de capacitación e incentivos salariales, pero también falta de reconocimiento de su trabajo por parte de las autoridades y de la sociedad”, indica Francisco Cabrera, del colectivo Educación para Todos.
El maestro promedio recibe un salario de Q1 mil 900 mensuales, equivalente a US$235 dólares. En otros países como Costa Rica, devengan US$500 al mes. Aunque esto también tiene que ver con su grado académico”, señala.
De acuerdo con el escalafón magisterial, un docente de la clase F, con más de 20 años de servicio, es el que puede llegar a ganar Q4 mil mensuales ($US395).
Muchos, como Doris González, maestra de la comunidad de Los Arcos, Santa María Ixiguán, Totonicapán, prefieren buscar un segundo empleo. “Soy la directora de la escuela, pero también doy clases a dos grados. Además trabajo en un colegio por la tarde”, indica.
Cabrera resalta que ante esta situación y el desempleo, muchos también han optado por otras labores, como ventas y la economía informal.
“El salario de un maestro es bajo. Definitivamente no responde al nivel de esfuerzo y la necesidad de su actualización constante”, indica Cinthya Sáenz de Tejada, de la Gran Campaña por la Educación, que agrupa 85 sectores de la sociedad civil.
Sin embargo, dice: “hay que tomar en cuenta que su horario de trabajo es menor al de un ciudadano común”.
Falta de capacitación
La llamada capacitación del magisterio ha generado diversos puntos de vista. “Durante el gobierno pasado nos obligaban a ir a estudiar un día a la semana, pero eso implicaba dejar de dar clases, y los padres de familia se molestaban.
Creo que es bueno capacitarnos, pero deberían buscar otro sistema”, indica González, docente de Totonicapán.
Aunque no existen investigaciones sobre si los mentores continúan sus estudios en la universidad o reciben cursos de actualización docente, se estima que ni siquiera el 50 por ciento logra llegar a este nivel, según El Colectivo Educación para Todos.
Jorge Lavarreda, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), resalta que “Guatemala es uno de los países donde los maestros no requieren de un grado universitario para dar clases en el nivel primario. Puede ser que los bajos resultados de los estudiantes reflejen esa realidad”.
En el olvido
“Estamos en el olvido. Atender dos o más grados al mismo tiempo, preparar la refacción escolar, caminar kilómetros y carecer de material didáctico, es el pan nuestro de cada día en miles de escuelas”, indica Joviel Acevedo, de la Asamblea Nacional Magisterial.
Agrega que “es urgente mantener un diálogo y encontrar soluciones”, puntualiza Joviel Acevedo, de la Asamblea Nacional Magisterial.
Carlos Güinac, representante de los maestros por contrato, y del Sindicato de Trabajadores del Magisterio de Guatemala, agrega: “Muchos compañeros han trabajado el presente ciclo escolar sin recibir ningún salario”.
Algunos cambios
María del Carmen Aceña, ministra de Educación, expresa que “lo más importante para tener calidad educativa, es contar con docentes inspirados, comprometidos y con vocación”.
Señala que la situación se ve afectada por un sistema obsoleto que no está al servicio de los maestros y los estudiantes. “El maestro es un héroe y un líder en su comunidad, por lo que tenemos darle las herramientas necesarias”, añadie.
Sobre el aspecto salarial, dijo: “ha mejorado sustancialmente. Por medio tiempo no es malo, pero debe aumentarse conforme se logren mejores resultados en los niños”.
La tarea es compleja, pero expertos y autoridades coinciden en que hay que empezar a dar los primeros pasos.
Falta de capacitación y actualización
Un maestro promedio ha cursado tres años de estudios en las carreras de magisterio rural, urbano o bilingüe.
Se estima que sólo un 40 por ciento sigue estudios en la universidad, aunque no hay certeza de que concluya su carrera, por falta de tiempo o de recursos económicos.
Muchos no acuden a la universidad porque trabajan doble jornada.
La participación en cursos de capacitación y actualización no es frecuente.
--“Deben ser escuchados”
Raúl Hernández Chacón, miembro del consejo directivo de la Comisión Consultiva para la Reforma Educativa (CCRE), considera que la realidad del magisterio no es la mejor en cuanto a capacitación e incentivos salariales.
Destaca que es importante que la sociedad y las autoridades reconozcan la labor de los maestros, así como escuchar sus propuestas y generar un diálogo.
¿Cuál es el papel de los maestros en la educación?
Es esencial y fundamental. Son la pieza más importante. Tienen la posibilidad de cambiar el país.
¿Cómo ve su situación actual?
Sobre salarios y capacitación, no es la mejor. También existe cierta marginación en cuanto a escuchar sus propuestas y reconocer su trabajo.
¿Cómo está la educación de los niños?
Definitivamente, la condición de los maestros se refleja en la educación de los niños. No es la mejor.
Los maestros exigen mejoras salariales. ¿Qué opina?
Siempre hay una enorme diferencia entre los ingresos de los maestros y las condiciones de vida actuales.
La canasta básica familiar exige que tengan que trabajar en dos jornada en las áreas urbanas y vivir con mucha limitación en las rurales.
¿Qué propone?
En el ambiente se sienta la necesidad de sentarse a dialogar. Se hace necesario llevar a cabo una educación humanista y personalizada. Escuchar a los maestros, para tomar sus opiniones.
¿Cómo lograr ese acercamiento?
Requiere de esfuerzos conjuntos del Ministerio de Educación y el magisterio, pero también de los diferentes sectores. La educación es tarea de todos.
¿Qué se necesita en materia de capacitación?
Es necesario fortalecer su capacitación técnica y metodológica. Hace falta actualización pedagógica, y en eso debe trabajar mucho el ministerio.
¿Cuál es la propuesta de la comisión?
La Comisión Consultiva de la Reforma Educativa ha venido trabajando durante siete años en un proyecto de profesionalización docente, en el marco de los acuerdos de paz.
El año pasado inició un proceso, pero desafortunadamente quedó en suspenso. Es importante darle seguimiento.
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