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Arte en piel
El tatuaje, un recuerdo en el tiempo
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| Byron Masdeu lleva 14 años trabajando como tatuador en Guatemala, en lo que considera todo un estilo de vida. Foto Prensa Libre: Luis Echeverría. |
Por estética, por amor, para el recuerdo, porque sí.... las razones para hacerse un tatuaje son tan variadas, como el tipo de persona que decide marcar su piel con un dibujo que le sobrevivirá en el tiempo
Eva Molina tiene 18 años y espera nerviosa en la entrada del “Masdeu Tatto Studio”. Lleva años pensando en tatuarse, pero hasta ahora no había conseguido ahorrar lo suficiente para llevarlo a la práctica.
Como ella, miles de guatemaltecos han pasado por este estudio. Byron Masdeu ha decorado a personas de todos los estratos sociales y de todas las edades durante los últimos 14 años.
Poco antes de Eva llegó al estudio un hombre de 60 años, y un poco más tarde, dos mujeres de 30.
Los tipos de tatuajes también varían en función del gusto de cada quien, pues es una decisión muy personal. Significa un cambio en la vida, como cualquier otro, opinan los expertos.
Se puede llegar a ciertas conclusiones sobre los lugares del cuerpo más comunes para tatuarse.
Las mujeres parecen elegir partes más provocativas, como la cadera, la espalda o el tobillo.
Mientras que los hombres prefiere los hombros, las pantorrillas o el pecho.
Algunos tatuajes son de dos centímetros, y otros cubren el cuerpo entero, los denominados kimonos. Los precios también varían.
En el Masdeu Studio, lo mínimo que cobran por un tatuaje son Q200, y lo máximo no se puede calcular, pues se cobra por hora de trabajo.
Para tatuar un brazo completo, Masdeu tardó 20 horas, lo que sumó un total de Q4 mil. Los dibujos pequeños están listos en 20 minutos, pero los más elaborados requieren de varios días, pues hay que dejar descansar la piel, para seguir trabajando sobre ella.
La historia
El tatuaje es una de las artes más antiguas. Se han encontrado evidencias de momias con tatuajes.
En un principio se vinculó al pensamiento mágico-religioso. También se utilizó para impresionar y asustar a los enemigos en el campo de batalla. Los griegos acostumbraban tatuarse serpientes, toros y motivos religiosos.
Pero también fue utilizada esta técnica para cuestiones menos voluntarias, como el marcado que hacían los romanos a los prisioneros.
Con la llegada del cristianismo, la iglesia Católica desterró esta práctica en los países bajo su dominio, por considerarla síntoma de idolatría y superstición.
La expansión de los viajes a ultramar durante el Renacimiento provocó la difusión de esa costumbre.
En las guerras mundiales del siglo XX, el tatuaje fue una señal de pertenencia entre los soldados, en cambio en los años 60, se convirtió en sinónimo de rebeldía, algo que se mantiene en la actualidad.
La asociación entre tatuajes y delincuencia en Guatemala es relativamente reciente, unos 15 años, momento en que comenzaron a expandirse las pandillas juveniles.
El proceso
El ritual por el que pasa toda persona que se va a tatuar consiste en la elección del dibujo, algo en lo que algunos tardan horas, y otros ya traen el diseño. Después, se procede a la depilación y limpieza del área que se pretende marcar.
Los tatuadores profesionales aconsejan al cliente sobre el tamaño y el lugar concreto donde debería plasmarse el dibujo, para conseguir que éste quede lo mejor posible, pero la decisión final siempre es del cliente.
Se hace un calco del diseño y se pega en la piel, para que la marca guíe al tatuador. Se realiza el dibujo y se vuelve a limpiar. Finalmente, se cubre con plástico, y listo.
Eso sí, el recién tatuado deberá cuidar la herida, de forma que no se infecte ni se deteriore el dibujo. Para este trabajo deben utilizarse pigmentos naturales, que no provocan alergias a la piel, y equipo especial.
“Nosotros aconsejamos que las personas que se vayan a tatuar se dirijan a una persona con experiencia, y que las agujas que se vayan a emplear sean tomadas del paquete, frente a ellas”, señala Masdeu.
Definitivo o temporal
Una de las interrogantes que plantean con más frecuencia los familiares de los recién tatuados es si el dibujo podrá eliminarse en un futuro.
Lo cierto es que mediante láser pueden eliminarse los tatuajes, pero el proceso es muy costoso, unos Q6 mil. Otras técnicas empleadas, como el quemado de la piel, dejan cicatrices nada estéticas.
Los tatuajes que duran pocos meses no existen. Lo único no permanente que puede utilizarse, con tatuajes de dos o tres años, son pigmentos de menor calidad.
Éstos van perdiendo su definición con el tiempo, pero son muy poco utilizados.
Para quienes sólo quieran saber cómo les quedan los dibujos, pueden utilizar los denominados tatuajes de hena, para los que se utilizan tintes vegetales.
“Éstos no pueden ser considerados tatuajes, porque no se perfora la piel”, dice Masdeu.
Consejos y precauciones
Las personas que deseen tatuarse deben tener en cuenta ciertos consejos.
Dirigirse a profesionales de prestigio.
Debe vigilar que el tatuador se ponga guantes de látex y que la aguja sea nueva. que la tomen de un sobre esterilizado.
Las tintas que se utilicen deberán ser naturales, para que no provoquen alergias.
No consumir alcohol o mucho café antes del tatuaje, pues aumenta el sangrado.
Una vez plasmado el tatuaje, debe cubrirse la herida durante unas horas, y después dejarla curar al aire.
Lavado, con jabón neutro y agua tibia.
No se debe retirar la costra, pues estropearía el dibujo.
Evitar que le dé el sol al tatuaje.
Bañarse con agua muy caliente o salada, para conservarlo en perfecto estado.
La imagen: Prejuicios
Los tatuajes en Guatemala se asocian en estos momentos con las pandillas juveniles, y, lo que es peor, con posibles delincuentes.
Para los tatuadores como Byron Masdeu, esto se debe a la excesiva atención que se le ha puesto al hecho de que ciertas personas que cometen delitos poseen tatuajes.
“El tatuaje es un adorno. Lo que se debe juzgar son los hechos violentos”, comenta. Masdeu dice que él y varios de sus amigos han sido interrogados y hasta detenidos por la Policía, sólo por estar tatuados.
“Me sorprendí una mañana cuando encendí la televisión y vi a amigos míos sin camiseta, capturados por la Policía, cuando se dirigían a su trabajo”, afirma.
Lo más complicado en esos casos es explicarle a la familia que llevar un dibujo en el cuerpo no es malo. “Los medios de comunicación deben tener más cuidado, porque están educando mal a la gente”, comenta.
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