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DE MIS NOTAS Por qué cobran las maras
Es hora de aceptar que nos han declarado la guerra.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Cantaleta aburrida, disco rayado, como quiera que se le llame al problema de las maras y al acecho permanente que tienen sobre la sociedad, el problema seguirá afectando porque no se ha atacado el fondo del problema: el crimen paga.
Cuando el crimen no pague, el problema se termina. Opino totalmente contrario de los que señalan que el problema es la falta de oportunidades, empleos y capacitación de estos jóvenes “víctimas de la sociedad”.
En este país tercermundista siempre habrá déficit de todo, escasez consistente y limitaciones de toda índole. La excusa, pues, siempre estará ahí para responsabilizar a “otros” de sus actos criminales. Y nada de que son víctimas, la víctima es la sociedad.
El hecho es que las maras han descubierto una mina de oro que les da un ingreso de cientos de miles de quetzales. Simplemente, -al estilo más añejo de los gangster de Brookling o Nueva York- venden “protección” a cambio de una cuota fija.
El asunto es elemental: cuando los buses pasan por sus barrios se suben y le indican al chofer que a partir de ese momento pagará una cuota fija por circular en sus “territorios” a cambio de no meterle un tiro en la cabeza.
A partir de ese momento estará atrapado en las redes de uno de los más antiguos esquemas de explotación criminal: el chantaje de la protección. El crimen paga…
Y paga tan bien que el lunes recien pasado los 45 buses de la ruta a San José Villanueva decidieron parar durante seis horas, en protesta porque los pandilleros les cobran Q200 diarios, un ingreso que provee a estos mareros de la nada despreciable suma de Q9 mil por día ó Q270 mil por mes. El crimen paga…
En otras zonas, además de cobrarle, el chofer debe “permitir” (o le meten un tiro) que se suban algunos mareros para asaltar a los pasajeros. Cada cierto número de buses, especialmente los llenos, los criminales, se suben a esquilmar a los indefensos guatemaltecos que no pueden sino obedecer la orden de entregar sus pertenencias so pena de la represalia violenta.
Muchas veces la confianza y su irrespeto por las leyes es tan grande que de vez en cuando se permiten hasta violar ahí mismo a alguna mujer que le sea atractiva a uno de estos degenerados. El crimen paga…
Lo hacen todos los días, semana tras semana, mes tras mes y nada ni nadie, los detiene. Por supuesto que esto les encanta a estos criminales degenerados y drogadictos que no conocen un trabajo, que nunca han llevado una vida normal y que viven en un mundo aparte, dentro de un sueño existencial saturado de marihuana, crack, cocaína, éxtasis y cuanta droga exista a la mano.
No reconocen sino la fuerza, no respetan sino el poder de una bala y aun la misma muerte ha menguado en su escala de valores.
Proponer como solución que estos criminales degenerados entenebrecidos en su entendimiento se regeneren, es una utopía que le hacer perder tiempo a la sociedad para enfrentar el problema con la prioridad y la urgencia que merece.
La Policía Nacional Civil debe resolver el problema de manera frontal, con toda la fuerza del poder coercitivo de la ley y a sabiendas que esto es una guerra de largo plazo. Las acciones aisladas y dispersas sólo hacen reír a estos criminales.
¿Seremos tan atrasados e impotentes que no tenemos ni siquiera la capacidad de ganarles la guerra a estos enemigos?
Si no es así. El crimen paga…
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