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DE MIS NOTAS Razones del desencanto
Nubarrones en el horizonte…
Por:
Alfred Kaltschmitt
Las páginas de Prensa Libre recogen los resultados de la XXIII Encuesta Empresarial de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, efectuada recientemente para medir el estado de ánimo de los empresarios.
Según la encuesta, “la inseguridad ciudadana y la falta de un clima adecuado para invertir y hacer negocios provoca que el optimismo que tenían los empresarios a principios de año cambie a pesimismo”.
Esta encuesta fue elaborada a julio. No recoge el conflicto de la finca Nueva Linda. Un caso paradigmático que ha puesto en el tapete público el debate sobre la naturaleza, el alcance y el respeto al derecho a la propiedad privada.
Una “reinterpretación de la propiedad privada” restándole seguridad y certeza jurídica, será, -y sentencio con total convicción- el principio de la debacle económica y social de este país. Palabras como “la verdadera razón de ser de la propiedad en función del bien común”. O “Las limitantes del derecho individual ante las carencias de las mayorías”.
O “la confiscación de las tierras ociosas (sic) en favor de las necesidades de los más pobres”. Son todas, peligrosas señales que esa encuesta todavía no recoge de los empresarios y que, con toda seguridad, pesaran sobre su ánimo, sus planes y sus proyecciones a futuro.
La Corte de Constitucionalidad ha declarado con todo el rigor jurídico “que los desalojos de las propiedades legítimamente tenidas, deben efectuarse”. Ésta ha sido una noticia que no ha caído bien al liderazgo de las organizaciones que tienen años de bregar impulsando la estrategia de usurpar las propiedades privadas, al amparo de un glosario exuberante de excusas y justificaciones.
La palabra que ahora utilizan como “leit motiv” en el actual debate -tomando como corolario el desalojo de la finca Nueva Linda- es la palabra PERO. “Es cierto que es ilegal invadir una propiedad privada, PERO se deben tomar en cuenta los derechos de los campesinos, que muchas veces no tienen medios para acceder a un pronto cumplimiento de sus demandas laborales”. Ergo: Se justifica la invasión porque no se cumplen las leyes laborales.
“Los invasores de la finca Nueva Linda estaban en una propiedad privada, PERO lo hacían como una medida para investigar la desaparición del administrador de la finca”. Ergo: No son usurpadores, sino campesinos en busca de justicia”.
“No se debe tomar una hidroeléctrica como Chixoy, PERO se debe tomar en cuenta el despojo de los campesinos cuando se construyó la presa”. Ergo: Las medidas de hecho se justifican para hacer valer demandas de todo tipo.
A la reciente declaración de las autoridades de retardar los desalojos con acciones legales “para que nos de más tiempo para el diálogo”, se agrega ahora, hacerle “enmiendas al Código Penal para cambiar la tipificación del delito de usurpación agravada”.
Esto es grave, y sólo abona hacia un horizonte de incertidumbre con seguras implicaciones de desaliento de la inversión, que de suyo, tiene profundas implicaciones para la reactivación económica y la generación de empleo. Temas ambos que son centrales para mejorar la situación agraria del país.
A estas alturas del siglo XXI es un acto tragicómico seguir insistiendo en la importancia de la propiedad privada como factor de desarrollo y bienestar. Hasta la China de Mao lo ha entendido, y los cambios que se ven en la economía mundial desde que ésta incursionó con su capacidad de producción y demanda, reflejan esa realidad.
Se concluye, entonces, que la generación de riqueza y la producción de bienes y servicios, no pueden darse sin ese elemento central que es la propiedad privada. Ergo: Cuando los desempleados busquen desesperadamente empleos, que se los pidan a esos retardados.
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