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FARO El león ya es japonés
Las empresas regionales aun tienen el liderazgo en la TV.
Por:
Rodrigo Castillo Del Carmen
¿Recuerda el famoso león que desde tiempo inmemorial aparece al comienzo de las películas de la Metro? Pues ahora es tan japonés como Sony, la empresa que acaba de pagar US$4 mil 800 millones para adquirir la MGM.
La globalización alcanzó rápidamente a la producción cinematográfica acentuando su concentración oligopólica. Siete grandes empresas mundiales de multimedia concentran el 80 por ciento de los ingresos de la industria del entretenimiento audiovisual en el mundo y una gran parte de la producción editorial.
Tres de ellas son estadounidenses: AOL-Time Warner, Disney y Viacom, Bertelsmann es alemana, News Corp es autraliana, Sony es teóricamente japonesa y Vivendi, que era la alternativa francesa antes de quebrar, entró en el proceso de desmembración y venta; NBC ya le compró los estudios Universal. Pero todas ellas gestionan desde Nueva York, Los Ángeles, Tokio, Sydney, Londres, París y Gutersloh, producen en donde hay infraestructura y recursos humanos, y distribuyen en todo el mundo.
La concentración del negocio de multimedia no equivale, como piensan algunos, a un imperialismo cultural en donde la gran diversidad cultural mundial pueda llegar a desaparecer, sino que más bien se acentúa, porque el verdadero interés de las empresas multimedia no es propagar una determinada cultura, sino vender ajustándose a la demanda de cada mercado.
Sin embargo, a pesar del heptapolio mundial de las empresas multimedia, en América Latina las empresas regionales aun tienen el liderazgo en la televisión, además del control mayoritario de los mercados nacionales. Productoras de México, Venezuela, Brasil y Argentina están ganando partes de mercado mundial en productos que, aunque son de baja calidad, resultan ser muy comerciales, como es el caso de las telenovelas.
O sea, que se da a la vez una extraordinaria concentración económica de los medios de comunicación y una creciente diversidad cultural y de fuentes de información para adaptarse a la diversidad social y a la creciente capacidad de la gente de buscar otras fuentes de entretenimiento e información.
Un sistema audiovisual dinámico necesita competir en el mercado mundial con originalidad e identidad propia y debe apoyarse en sistemas de producción locales. Las tradicionales quejas sobre la influencia cultural estadounidenses han desviado la atención de lo esencial: la frustración por no aprovechar nuestro potencial para crear, producir y distribuir en una de las industrias más importante de nuestro tiempo. Un mercado global que es fuente de trabajo y riqueza que tanto necesitamos y que no estamos aprovechando.
Píldora de humor.
-Un borracho se sube a un taxi:
-Lléveme rápido a mi casa, por favor. El taxista pregunta:
-¿Podría darme más de detalles de dónde quiere que lo lleve?
-Sí, claro, hic, directamente al baño, por favor.
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