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COLECTIVO MADRESELVA ¡Actualicémonos, pues!
Quienes hoy nos gobiernan están empeñados en vender lo que nos pertenece a todos.
Por:
Magalí Rey Rosa.
Los medios de comunicación han informado sobre lo declarado por el licenciado Óscar Berger, presidente de la República de Guatemala, en Nueva York. El dijo que los obispos guatemaltecos están desactualizados y que se oponen a los proyectos hidroeléctricos y a las explotaciones mineras sin justificaciones.
Es obvio que el presidente guatemalteco y los obispos católicos viven realidades diferentes. El presidente se rodea de gente que apoya la entrega de nuestro país; y su equipo parece plenamente identificado con los intereses de los inversionistas extranjeros.
La viceministra de Energía y Minas hasta se siente “desafortunada de pertenecer a esa religión”, según declaró ella recientemente en un programa radial. Los obispos guatemaltecos, en cambio, tienen años de vivir con el pueblo guatemalteco, de conocer y compartir su dolor.
Han obtenido información de otros obispos de la región centroamericana y de América Latina que ya han experimentado los “beneficios” que los proyectos mineros dejan a la gente. Por eso han aconsejado prudencia y buscan evitar más sufrimiento.
Ante el comportamiento del Organismo Ejecutivo toca ver qué harán “los padres de la patria”. La actual Ley de Minería, aprobada en 1997, durante la administración de Álvaro Arzú, cuando Leonel López Rodas era ministro de Energía y Minas, promueve, legaliza y facilita la entrega de nuestra riqueza mineral.
De acuerdo con esa ley, entre otros artículos, el fomento y desarrollo de las operaciones mineras son de utilidad y necesidad públicas. Según el artículo 63 las regalías serán del uno por ciento, las cuales se determinarán mediante declaración jurada (art. 62); y según el art. 71 el titular de derecho minero podrá usar y aprovechar racionalmente las aguas.
El espíritu de esa ley sirve perfectamente a los intereses de las compañías mineras, pero afecta adversamente los intereses de la población guatemalteca. ¿Qué hará los representantes del pueblo al respecto?
Para actualizarnos, en nuestro himno nacional podríamos cantar “…si mañana tu suelo sagrado, lo amenaza inversión extranjera…” en lugar de invasión, ante las intenciones de las transnacionales.
Pero ahora la amenaza no viene solamente de fuera. Quienes hoy nos gobiernan están empeñados en vender lo que nos pertenece a todos, por el uno por ciento de las ganancias, aunque con eso se contamine nuestra tierra, se destruya la belleza de nuestro país, nos quedemos sin agua y se empobrezcan más y de manera irreversible las comunidades guatemaltecas.
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