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Comercio Libre: O todos hijos o todos entenados
Por:
Reny M. Bake
Leí acerca de la visita del presidente de Guatemala a Nueva York, Estados Unidos y sobre sus reuniones con posibles inversionistas de ese país en Guatemala, tengo que hacer algunos breves comentarios.
Primero: ¡Qué bueno que lo ha hecho! Al fin, los políticos comienzan a entender que tienen que ser más activos para atraer inversión productiva a este país, pues es la única forma de generar empleo.
Sólo falta ver que a los embajadores y agregados comerciales les pongan metas de desempeño para atraer inversionistas.
Ya lo dije hace unos meses, embajador o agregado comercial que no consiga atraer inversiones productivas al país o incremente las ventas de nuestros productos o servicios en el exterior, NO sirve y hay que enviar otro que si se mueva.
Segundo: Por favor, tengan cuidado con esa fiebre de perseguir inversión extranjera, no vaya a ser que se les ocurra o se pongan a hacer esquemas que vuelvan de segunda categoría al inversionista nacional.
Grande, mediano o pequeño, el empresario y empresaria chapín es, el que contra viento o marea, ha permanecido en el país y apoya el crecimiento del mismo desde siempre.
Si las cosas se ponen feas, el que se queda usualmente en un país, es el nacional, y que recuerde que el trato es que ¡o todos hijos o todos entenados!
Saco esto a colación, para que no se pongan a ofrecer nuevos esquemas de exenciones de impuestos a los inversionistas extranjeros. No vaya a resultar que terminen subiéndole los impuestos a las empresas nacionales, para poder pagar prebendas para las empresas extranjeras.
En este caso, lo justo y lo correcto sería poner un impuesto único, bajo, para todas las empresas, ya fuesen de capital nacional o internacional.
Y antes de que alguien comience a pegar de gritos y diga ¿acaso no saben que como se atrae inversión extranjera es ofrecerles que no paguen impuestos en el país al que se quiere atraer inversión?
Les cuento que ese esquema esta más que probado que no es el adecuado para desarrollar a los países y, que, lo chistoso del asunto es que las empresas extranjeras no pagan impuestos en el país donde se generan las ganancias (ie. Guatemala), pero, al regresar o declarar los impuestos en su país natal (ie. Algún país desarrollado), de todos modos tienen que pagar impuestos por esas ganancias.
Y ese dinero, que usualmente no les sirve ni para los chicles a los países desarrollados, regresa como “ayuda externa” de una u otra forma a los países en desarrollo donde originalmente se generaron las ganancias (pero eso sí, suuuuppeer condicionada la mencionada ayuda).
Recuerden, ¡o todos hijos o todos entenados!.
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