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Cuidado con el engaño; el robo a residencias
De enero al 15 de septiembre, la Policía Nacional Civil reportó al Ministerio Público 362 casos de asaltos a casas, cantidad que supera a los ocurridos en el mismo período del año pasado
Por:
Hernán Guerra B.
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| Carlos Maldonado, presidente de la Federación de Empresas Privadas de Seguridad, sostiene que la seguridad es tan antigua como la propia humanidad. Foto Prensa Libre: Emerson Díaz. |
Cuidado. Usted y su casa pueden ser blanco de grupos organizados que utilizan varias formas para robar. Sin forzar las puertas o disparar, en la capital se ha desatado una ola de atracos a residencias que, según las autoridades, obligan a los vecinos a ser cuidadosos con su círculo de amistades o personas con quienes se relacionan por diferentes motivos.
Múltiples métodos
La Policía Nacional Civil (PNC) ha descubierto un rosario de métodos empleados por grupos criminales para irrumpir en las residencias.
El único denominador en común, como le llaman las fuerzas de seguridad e investigadores privados, es el conocimiento a plenitud de la víctima. El atraco es el último paso de una estrategia bien montada, la cual inicia desde una simple conversación de un integrante de la familia o la empleada con un vecino o amigo que, incluso, puede no residir en la misma colonia.
Las bandas pueden utilizar métodos simples, como tocar la puerta y decir que llevan correspondencia, hasta identificarse con uniformes y chalecos del Ministerio Público y de la PNC. Con orden de allanamiento falsa, piden entrar a la casa de su víctima, para luego robar.
El Servicio de Investigación Criminal de la PNC registró de enero al 15 de septiembre 362 asaltos a viviendas en la capital.
El año recién pasado, el conteo fue de 690. “Pareciera que han disminuido, pero no; se han incrementado”, afirma un oficial del Servicio de Investigaciones Criminológicas de la Policía.
Agrega que la mayoría de casos no son denunciados porque las bandas de asaltantes amedrentan a sus víctimas con que si dan parte a las autoridades, regresarán a matarlas.
Casos comunes
El 9 de este mes, Leticia vivió una pesadilla. A las 8.30 horas, minutos después de que su esposo saliera a trabajar, cuatro hombres tocaron y avisaron por el intercomunicador que llevaban dos cajas.
El paquete consistía en libros enviados, supuestamente, por el esposo de Leticia, quien es gerente de ventas de una editorial.
Los cuatro hombres conocían tan bien a su presa, que luego de entrar al garaje le indicaron el nombre de la empresa donde trabajaba su esposo y el cargo que ocupa.
Pero tan pronto bajaron las cajas -repletas de papel periódico- encañonaron a Leticia y a su empleada. Las ataron de pies y manos y las amordazaron con cinta de aislar.
Luego, en dos vehículos (un picop y un automóvil Mazda) que estaban estacionados en el garaje de la casa, se llevaron una computadora, un televisor, un equipo de sonido, joyas y dinero en efectivo.
Aproximadamente a 10 cuadras, robaron otro vehículo y dejaron abandonado el Mazda. Así, escaparon de la vigilancia privada que funciona en la garita de la colonia.
“Quedé con los nervios de punta. Ni duermo, y ahora cualquier ruidito que oigo en la calle me da pánico”, indica Leticia. Cuenta que prefirió no dar parte a la PNC, porque los desconocidos la amenazaron.
En la misma familia
Otro caso que demuestra la habilidad de estos grupos organizados es el asalto a la residencia de los suegros del director de la PNC, Erwin Sperisen.
Según la versión del funcionario, la banda de asaltantes llegó a la casa e informó que llevaba una encomienda. Cuando les abrieron la puerta, desenfundaron sus armas y robaron cuando encontraron.
La banda ha sido identificada como “El Coronel”, y está integrada por 18 personas, quienes, a su vez, se dividen en células.
Sperisen prefiere no opinar si este tipo de asaltos ha aumentado o disminuido. “Lo que pasa es que hay modalidades por épocas”, sostiene. Considera que las familias preferidas son las de clase media alta y alta.
Otra forma de engañar a las personas para irrumpir en residencias es el envío de encomiendas de EE.UU., como le sucedió a Josefina-. Esta señora, de 60 años, tiene una hija en ese país que casi todos los meses le envía dinero y en algunas ocasiones, ropa u otros objetos.
A principios de abril de este año, dos hombres, con apariencia de mensajeros, llegaron a su casa y le informaron que le llevaban una caja con ropa que enviaba su hija desde Los Ángeles.
Emocionada, abrió la puerta, pero, para su sorpresa, los desconocidos la tendieron en el piso y le dijeron que no se moviera. Como en cinco minutos, se llevaron dos televisores, un aparato de sonido y joyas, cuenta la víctima.
“No sé cómo averiguaron el nombre de mi hija; son astutos, porque hasta un carro tenían enfrente”, comenta Josefina, quien, por miedo, prefirió no informar a las autoridades.
Uniformados
Alfredo Vásquez, fiscal del MP, afirma que estas son las modalidades más comunes. Esta institución tiene denuncias donde consta que los asaltantes también se visten como autoridades: tres van con ropa de la PNC, otro con saco y corbata (fingiendo ser juez) y dos más, con chalecos del MP.
El grupo llega a las viviendas con orden de allanamiento falsa, y de esa manera engañan a sus ocupantes para robar, agrega Vásquez.
Por ahora, han sido capturados por este tipo de delitos Juan Arana y Melesio Orlando Jiménez.
También, Elio Leonildo Castillo (ex PNC), José Humberto Martínez, Israel Gramajo, Melvin Daniel Enríquez, Gregorio Trigueño, José Adolfo Alvarado y Elsa Coronado Pérez.
-Nombres cambiados para proteger la identidad de las víctimas.
“Hay que desconfiar de todo”
Carlos Maldonado, presidente de la Federación de Empresas Privadas de Seguridad, sostiene que la seguridad es tan antigua como la propia humanidad. Según él, los grupos utilizan una y mil formas para penetrar a las residencias, pero la estrategia es el engaño.
En ese sentido, Maldonado recomienda mucho celo en las relaciones de la familia con personas ajenas. Según él, el criminal tiene éxito porque conoce a plenitud a su víctima.
“La seguridad empieza en la casa”, dice el especialista. “Hay que desconfiar de todo, orientar bien a los empleados para que por ningún motivo abran las puertas a desconocidos”, añade Maldonado, quien también ocupa el cargo de gerente de la empresa El Ébano.
Eli Polak, consultor en seguridad de Israel, coincide con Maldonado. No obstante, cree que es un problema latente, pues depende del grado de educación y del trabajo de las personas. “Entre menos recursos tiene una familia, menos posibilidades tiene para cuidarse”, sostiene Polak.
Expedientes generales, en investigación: Casos en el Ministerio Público
En teoría, este año las denuncias generales que investiga el Ministerio Público por diversos delitos han disminuido en todo el país. Al 20 de septiembre, esta institución conocía de cinco mil 383 robos, contra ocho mil 511 registrados el año anterior. Por robo agravado, investiga tres mil 408 expedientes, mientras que en 2003 acumuló cuatro mil 410.
Según investigadores del MP, los números no lo dicen todo. Creen que, debido a la violencia con que actúan los grupos organizados, las víctimas temen denunciar los hechos. El director de la PNC, Erwin Sperisen, incluso, no se atreve a establecer cuánto ha bajado o disminuido la violencia en el país.
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