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Empleo a partir de 40 años, difícil búsqueda
“Recepcionistas y cajeros para un hotel. Edad de 24 a 30 años”, “Importante grupo contratará a personal de 20 a 38 años” o “Auxiliar de auditoría en edad comprendida entre 21 y 27 años”.
Por:
Maite Garmendia
Con sólo echar un vistazo a las ofertas de empleo que aparecen en los periódicos, uno se percata de que pasados los 40 años las posibilidades u opciones para “encontrar chance” se reducen.
Si bien la misión no es imposible, a cierta edad hallar un empleo formal y en condiciones, digamos, aceptables se torna difícil.
Así, muchos salen a la calle para buscar la manera de, por lo menos, conseguir unos quetzales para pasar el día. Lavar carros, descargar furgones o hacer de albañil por unas horas son algunas de las opciones.
“Nada para mí”
“Miro la prensa y no hay nada para mí. Salgo a la calle, y con mis 53 años, pocos son los que me quieren emplear”, dice Arturo López quien, por lo menos, da gracias de que sus hijos estén mayores y no tenga que mantenerlos.
La suya es una historia que se repite en boca de muchos: encontrar un trabajo formal parece que pasó a la historia.
De los 8 millones 200 mil guatemaltecos que están en edad de trabajar, 4 millones 890 mil están ocupados. De ellos, un 70 por ciento trabaja en el sector informal y sólo un 30 por ciento en el formal, según la última Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (Enei), de marzo de 2003.
Por si fuera poco, cuando se crece en años, el porcentaje de población empleada en el sector informal también aumenta. En el rango de 15 a 24 años, un 66.8 por ciento es parte del sector no formal, mientras que en el grupo de 40 a 64 años, es del 73.6 por ciento.
Con edad y sin estudios...
Jaime Chacón de “Personal”, una empresa de reclutamiento, indica que usualmente los empresarios buscan dos tipos de empleados.
Por un lado, una persona con 35 ó 40 años, amplia experiencia, nivel académico elevado y dos requerimientos “de cajón”: el inglés y la computación. Esos profesionales serán los encargados, según Chacón, de coordinar al segundo grupo “buscado”: el de los jóvenes que, a pesar de que aún deben ser capacitados, tienen “la esencia”.
Con esos dos “grupos-objetivo”, parece que las opciones para quienes dejaron atrás la juventud y no están calificados son pocas. Chacón indica que ellos no desechan las currícula de esas personas, pero reconoce que darles una respuesta positiva “definitivamente es difícil”.
Tutorías para mayores de 35
En el Ministerio de Trabajo, explica María Sandoval, directora de Empleo, están conscientes de esa situación. Por ello, han iniciado este año un proyecto que brinda tutorías a mayores de 35 años, que están desempleados y “que tienen mayores cargas emocionales, económicas y familiares”.
“Es un programa experimental en el que tratamos de fortalecer aspectos emocionales de la persona y resaltar o potencializar sus habilidades”, señala Sandoval.
Las tutorías se prolongan por unos tres meses. “Una vez a la semana vienen a participar por dos horas en grupos de unas 20 personas”, indica.
Política de empleo
Más allá de acciones de ese tipo, organizaciones sociales y sindicales demandan una política nacional de empleo. Quizá de esa manera -y con un gran dosis de suerte-, cada vez sean más quienes digan “misión cumplida”.
“La carga es grande”
A Daniel Oliva, de 45 años, le cuesta encontrar empleo formal a pesar de que es licenciado en Administración.
“A partir de los 35 años, se puso difícil la situación. Respondí a todos los anuncios de prensa que veía durante dos o tres años, pero no recibí ni una llamada. Me di cuenta de que no era posible hallar un empleo formal”, señala.
En los últimos diez años, ha combinado trabajos esporádicos para salir adelante, ya que con esposa y dos hijos, “la carga es grande”. Cocinero o vendedor de oro, tejidos y bolsas plásticas han sido parte de sus empleos.
“Quisiera otra cosa”
Concha Pérez, de 53 años, trabaja por horas limpiando casas y, cuando tiene oportunidad, combina ese empleo con la costura. “Antes sólo me dedicaba de vez en cuando a coser, porque mi marido tenía un empleo más o menos estable y no necesitábamos más.
Pero cómo él ya tiene 56 años, no encuentra nada. Por ello, comencé a trabajar en limpieza de casas”, relata.
Concha señala que “quisiera otra cosa” que le dé más estabilidad, porque ahora, al trabajar por horas, nunca sabe a ciencia cierta si terminará la semana con Q150, Q250 ó Q350.
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