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“Las estrellas de la línea”
Trabajadoras del sexo, a través del fútbol, quieren llamar la atención
Por:
Maite Garmendia
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| Carol celebra el gol que anotó en el partido del 18 de septiembre recién pasado. El otro tanto fue de Andrea. Foto Prensa Libre: Luis Echeverría. |
Andrea, Kim, Carol, Maribel, Mercy, Vilma, Lupe, Beatriz, Erika, Valeria y Susy. Estas trabajadoras del sexo, a través del fútbol, quieren llamar la atención de la sociedad y exigir respeto: “Ante todo, somos mujeres y madres”.
Carol tiene una nueva rutina desde hace unas cinco semanas. El taxi que cada día, pilotado por su pareja, la lleva a trabajar, ha adelantado el horario. Antes, llegaba a La Línea a media mañana; ahora, lo hace sobre las 7.30 horas. Y es que esta mujer, al igual que sus 10 compañeras de equipo, deben entrenarse: son las “Estrellas de La Línea”.
“El primer día no quería ir. Me tengo que levantar a las 5 de la mañana -vive en San Pedro Ayampuc-, para juntarnos todas e ir al entrenamiento a las 8 de la mañana”, cuenta Carol, una salvadoreña de 27 años.
“Pero el esfuerzo vale la pena”, dice. ¿Por qué? “El equipo nos sirve para distraernos y escapar de esto. Además, si no fuera por ello, ustedes -los periodistas- no llegarían aquí y tampoco nos conocerían”, añade.
Lo que son y lo que la gente ve
“No somos lo que la gente piensa”, declara Vilma. “Lo hago por necesidad; yo tengo dos hijos, sobrinos, y mi mamá. Si por gusto fuera, yo no estuviera aquí. Esto no es fácil”, cuenta Valeria, en referencia a su trabajo.
Al acercarse al sector conocido como La Línea -ubicado en la avenida del Ferrocarril, entre 7a. y 10a. calles, zona 1,- y platicar con estas mujeres, se pueden conocer sus inquietudes y cotidianidades, que no distan mucho de las de otras personas.
Por ejemplo, Susy, una de las chicas del equipo, llegó algo tarde a la conferencia de prensa que las “Estrellas” ofrecieron el jueves recién pasado, porque, como madre que es, tuvo que ir a traer a sus hijos al colegio.
Historias como esa son las suyas. Sin embargo, en este lugar de la zona 1 sólo se “ve” que, a cada uno de los lados de la vía del tren, unas 150 servidoras del sexo alquilan cuartos por Q40 diarios, en los que la “ocupada” de 10 minutos vale Q20. Son las chicas de la “mala vida”, se suele decir.
Con el equipo de fútbol -que surgió al coincidir el deseo de reivindicación de las chicas con la iniciativa de varios periodistas de hacer un documental sobre prostitución- buscan llamar la atención de la sociedad y luchar por ser respetadas.
“Sólo un trabajo”
Carol, madre de dos hijos -un niño de 7 años, que vive en El Salvador con su abuela, y una niña de 2, fruto de su relación con su actual pareja-, lleva unos ocho años ejerciendo la prostitución.
“Cuando uno es adolescente lo quiere probar todo, y una cosa te lleva a la otra (...) Ahora ya sé lo que quiero, y sé que lo voy a dejar”, señala esta “Estrella”.
Para ella, lo suyo sólo es un trabajo, una manera de conseguir dinero: “Tengo una meta, estoy ahorrando para poner un negocio con mi compañero. Él me dice que me salga, pero yo le digo, “esperate, dame tiempo”. Ese proyecto tiene que ser de los dos”.
“El día menos pensado voy a decir hoy es el día”, indica.
Hasta que eso ocurra, su pareja, como cualquier familiar, la irá a traer pasadas las 18 horas al trabajo: a La Línea. Cuando llegue a casa, le recibirá con besos su pequeña hija.
Y llegó la polémica
El sábado 18 de septiembre se presentaba lleno de emoción para las “Estrellas de La Línea”. Era, tras unas pocas semanas de entrenamiento, su primer partido de fútbol.
A las 11.15 horas, enfrente de Futeca de la zona 14, las mujeres y sus “seguidores” descendieron de una camioneta. Cuando sus contrincantes -el equipo de las “Ice Devils”, de un colegio exclusivo- las vieron, no pudieron dejar de decir “Ala, ¿contra esas vamos a jugar?”. Aún no sabían que eran prostitutas.
Otra realidad
La sorpresa de quienes pocas veces visitan la zona 14 era otra. “Qué bonito es este campo”, señaló un niño que acompañaba a su mamá, ahora, jugadora de fútbol.
El primer tiempo transcurrió con normalidad. Los fans de las “Estrellas”, con los pompones rojos y negros que había repartido previamente doña Isa, no dejaban de animar a las chicas ni por un momento.
En el descanso, la situación comenzó a enrarecerse. Bajo el nombre “Reivindicaciones de las prostitutas de La Línea”, se repartieron unos volantes. Con ello, la caja de los miedos infundados y la exclusión se abrió.
Al finalizar el partido -5 a 2 a favor de las “Ice Devils”-, los dos equipos se dieron cordialmente la mano, pero las quejas de los familiares de las ganadoras no tardaron en llegar a la administración de Futeca.
Resultado: las trabajadoras de La Línea fueron expulsadas de la competición, “por utilizar palabras soeces”, según Futeca.
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