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El color de la anemia
Piel pálida, cansancio, fatiga, sueño, mareos, dolor de cabeza, falta de apetito, uñas quebradizas, cabello seco y palpitaciones son sus principales sintomas
Por:
Margarita Pacay
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| Puede ocurrir por tres razones: carenciales, problemas congénitos y pérdidas. |
¿Le han dicho que parece papel por el tono pálido de su piel? Tenga cuidado, porque posiblemente sus niveles de glóbulos rojos hayan disminuido.
Eso significa que podría estar desarrollando anemia, padecimiento de salud que suele presentarse con mayor frecuencia en niños en edad preescolar, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, y adultos mayores, indica la nutricionista Ruth de Argueta, del laboratorio clínico biológico Biotest.
¿Cómo ocurre?
Los glóbulos rojos contienen hemoglobina (moléculas compuestas de globina y hierro), que les permite transportar oxígeno desde los pulmones hasta las distintas partes del cuerpo.
Esto es posible cuando los niveles de la segunda son normales. Un hombre debe tener entre 15 y 16 gramos y una mujer entre 12 y 15; este último parámetro también es válido para los niños, pero varía según la etapa de su crecimiento.
Sin embargo, cuando hay anemia, bajan esos niveles, por lo que el proceso de oxigenación ya no se logra, y es cuando se presentan ciertos síntomas como cansancio, fatiga, sueño, mareos, dolor de cabeza, falta de apetito, uñas quebradizas, cabello seco y palpitaciones, explica el hemato-oncólogo William Campbell, del Hospital Herrera Llerandi.
Causas
Puede ocurrir por tres razones: carenciales, problemas congénitos y pérdidas.
En el primer caso surge por la falta de algún elemento necesario para formar glóbulos rojos, por ejemplo hierro (anemia ferropénica o ferropriva), vitamina B12 y ácido fólico (anemia megaloblástica), señala el hematólogo Byron Sánchez Romero, de la clínica Hemato-Oncológica Unicáncer, del Centro Médico.
De hecho es la anemia que preocupa a nivel de salud pública, ya que está considerada dentro de los cuatro problemas a nivel nutricional que afectan a la niñez, entre ellos: disminución proteico calórica, deficiencia de yodo, y vitamina A, añade la nutricionista Iris Cottto Leiva, del Centro de Asesoría en Alimentación y Nutrición, de la Universidad de San Carlos.
En niños la anemia también suele ocurrir por parásitos (tenias, uncinaria) y paludismo.
En el segundo caso, el trastorno surge cuando hay enfermedades congénitas (talasemias, células falciformes, leucemia), porque la médula ósea que es la encargada de producir los glóbulos rojos y blancos, y las plaquetas, se atrofia, y sustituye las células normales por cancerígenas.
Por pérdidas
En este tercer caso, la anemia hace su aparición cuando hay hemorragias en exceso, por ejemplo durante intervenciones quirúrgicas o accidentes.
Aquí se clasifican también las mujeres en edad fértil que cada mes pierden sangre a través de su menstruación; en el caso de los varones, cuando el tubo digestivo sangra, por úlcera o cáncer en el estómago o intestino, añade Sánchez.
Sustancias tóxicas e insecticidas pueden inducir anemia hemolítica o sea por destrucción aguda de glóbulos rojos, añade Campbell.
Tratamiento
El médico luego de identificar el tipo de anemia, determinará las recomendaciones para el paciente.
Por lo general, se establece una dieta que incluya hierro (hígado de pollo o res), hierbas y frijoles, aunque el mineral de los vegetales es de menor calidad.
A la vez debe consumirse ácido ascórbico o cítricos (guayaba, limón, naranja o tomate) para asimilarlo mejor.
También se prescriben alimentos que contengan ácido fólico (verduras verdes), y vitamina B12 (mariscos).
Pero además es necesario el suplemento con hierro en tableta o jarabe, durante tres meses, para alcanzar los niveles de hemoglobina, y luego quedarse con una dieta rica en dichos micronutrientes, asegura Cotto.
Los números telefónicos de las nutricionistas son: Argueta 2437-1558; Cotto Leiva 5402-3667; hemato-oncólogos: Campbell 2334-5959; Sánchez 2331-4910.
Medicina: El diagnóstico
Éste se sospecha por los síntomas y se establece con un examen de sangre.
En el caso de los niños lo primero que se hace es verificar si tienen parásitos que estén ocasionando el trastorno.
A través de un hemograma se determina la cantidad de hemoglobina del paciente.
Y por medio de un frote periférico se identifica el tipo de anemia. Bajo el microscopio se observan los glóbulos rojos, su tamaño, color, forma y otras características.
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