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Revelaciones: Por el mundo de Odette
Atreverse a escribir una autobiografía constituye todo un reto
Por:
Margarita Carrera
Atreverse a escribir una autobiografía constituye todo un reto.
Se puede caer en la falsedad y falta de veracidad al querer rescatar sólo aquello que realza el narcisismo de quien la escribe. El autoanálisis riguroso de los hechos y sentimientos que conforma nuestro pasado, debe hacerse a la luz de la verdad, de nuestra verdad, aunque sin limitar la subjetividad que nos embarga. Hasta donde sea posible se debe decir "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad", de manera confesional.
De ahí que el género autobiográfico sea evadido o visto con recelo por la mayoría de escritores. Si se le enfrenta con valentía y fidelidad, vale. De lo contrario se puede caer en una escritura fantástica e ingeniosa, pero lejos de reflejar lo que define las memorias.
Esto no le sucede a Odette Arzú Castillo, quien con coraje y sabiduría, ha sabido describir parte de su larga y fructuosa existencia, rescatando las más notables experiencias de su niñez, juventud y madurez.
El día 16 de febrero, la editorial F&G -en un libro bellamente editado- entregará a Odette el tercer volumen de su ya conocida autobiografía "Añoranzas y saudades". Escrito con lenguaje fluido y sencillo, la obra invita a emprender un viaje insólito a través del tiempo, con el fin de penetrar los esplendores de una existencia luminosa y llena de experiencias inolvidables.
Mujer apasionada, de innato talento, Odette va al encuentro de su tiempo para siempre ido, pero rescatado con fervor apasionado y verdadero. Y, cabalmente porque ha sabido vivir, con intensidad y valentía, las horas, los días y los años, esta obra se convierte en un documento que ayuda a ver y comprender nuestra propia historia.
Mujer cosmopolita, Odette supera los límites de la provincia. Viajera incansable, desde niña se mueve por el viejo y nuevo mundo. Muy pequeña, sale de Guatemala y se va a España, donde transcurre gran parte de su infancia.
Luego, ya joven, se atreve a vivir intensamente sus grandes amores, los cuales son relatados de acuerdo a sus principios éticos inclaudicables, por lo que no se miente ni nos miente.
Utilizando los monólogos internos, da a conocer ese fuerte carácter suyo, no escaso de nobleza, que tanto la define.
Este tercer volumen de "Añoranzas y saudades" recoge los años de madurez, los cuales se centran en el reencuentro pasional con su segundo marido, quizá el hombre que más amó en su vida. Más que anécdotas pintorescas, nos encontramos con el alma de una mujer que, sin temor alguno, ha sabido amar y ser amada.
De ahí que este libro tenga tintes de telenovela o "culebrón", como ella misma lo reconoce. Pero con la virtud de enseñarnos cómo la vida debe ser vivida a plenitud y cabalidad, tanto en las alegrías como en las tristezas.
Pocas como Odette para entregarse de lleno a quienes quiere, sin escatimar sacrificios ni esfuerzos. Con todo, sus memorias trascienden el más allá de lo meramente íntimo y personal.
Y, en medio del torbellino de cada época que le tocó vivir, gozamos y sufrimos a su lado aquellos aconteceres que trazaron su vida, no sin haber dejado en su transcurso una estela luminosa.
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