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Revelaciones: “Memorias del olvido”
Por:
Margarita Carrera
Se llama Sonia Feigenbaum Karsenti. Nació en Francia en 1967 y emigró a EE.UU. en 1979.
Tiene títulos de licenciatura en música y en letras. Publica artículos en revistas de crítica literaria.
Actualmente consejera académica de catedráticos que solicitan fondos gubernamentales.
Eso es todo. Sin embargo, F&G acaba de lanzar un libro suyo verdaderamente intrigante: "Memorias del olvido". ¿Memorias de alguien que apenas cuenta con 38 años? Así es.
Pero más que memorias parece ser un diario de una joven talentosa, culta y liberada que relata y analiza su vida bajo una luz desconcertante. Lo primero, lo bien que maneja el lenguaje; lo segundo, la profundidad psicológica al analizarse a sí misma, a su pareja Quemasco y a otros hombres y mujeres lejanos o cercanos a ella.
J.L. Perdomo Orellana -óptimo escritor y crítico literario- escribe en la contraportada: "A través de XXXVII apartados movibles la protagonista de esta obra descarta la existencia del presente y elige vivir en el pasado perfecto, pues aborrece el imperfecto y lo niega por medio del olvido..." Y en los breves capítulos de las memorias" de esta autora enigmática, vamos penetrando, a través de flash backs, fragmentos de la vida de una joven que lo cuestiona todo, que se burla o acepta la vida tal cual es, que critica cuanto la rodea, empezando por su compañero Quemasco que comparte su vida, aunque sin involucrarse sentimentalmente: "Es lunes.
Hoy me di cuenta de que todas las caras son una. Joaquín me lo demostró...Yo soy tú, él es yo. Todos incestuosos. Todos amputados. Todos ciegos..." Luego, preguntas metafísicas: "Despues de que uno muera, el alma se va. ¿Ah sí? ¿O si no tengo alma?..." Se queja de que Quemasco se queda todo el día en la cama. Ella trabaja, él hace la comida y la limpieza. Vive con él, pero no lo ama.
En realidad, no ama a nadie, parece que ni a ella misma. Confiesa que está "sumamente aburrida con la vida". "Ya me cansan los sicólogos, ya me cansan los pintores, ya me cansan los escritores, los filósofos, los políticos que se murieron de incógnito y ahora son famosos..." Es escritora, pero a Quemasco le dice que es una camarera. Va al hospital a visitar a un viejo ¿pariente? enfermo.
Un día se da cuenta que Quemasco se ha citado con alguien. Le da por seguirlo. Quemasco se encuentra con otra mujer. No entra en celos. Quemasco se le hace más atractivo.
El viejo enfermo ha engañado a su esposa. Todo oscuro y confuso. Hay trama y no hay trama; los personajes son borrosos, hasta el mismo Quemasco. Ahí están los amigos: Joaquín ,Clara, Berta.
El capítulo XXXVII es breve pero de sabio contenido: "El pasado no existe hasta que alguien lo construye". Ya en el inicio del libro está una cita de Mario Benedetti, también sobre el pasado: "El pasado es siempre una morada.
Cuando nos mudamos al presente, a veces alimentamos la ilusión de que cerrando aquella casa con tres candados...nos vamos libres de ella para siempre. Sin embargo, no podemos evitar que una parte de nosotros se quede allí, coleccionando goces o rencores, transmutando los momificados hechos en delirios, visiones o pesadillas..."
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