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Guatemala, domingo 11 de junio de 2006

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Nacionales

Auge en ventas por catálogo
Aunque no hay mediciones específicas, un gran porcentaje de la población, especialmente femenina, se dedica a este tipo de comercio. Para algunas es su única fuente de recursos; para otras se trata de recursos extra.
Por: Leslie Pérez

Cristina Ordóñez lleva 20 años de su vida dedicada a la venta por catálogo de productos de belleza Oriflame. Ha sido la única fuente de ingresos para la economía de su hogar desde ese entonces.

Cuenta que con sólo comisiones por las ventas ha logrado durante dos décadas hacerse de un salario, después de la muerte de su esposo.

Aunque ella no está incluida en el régimen social ni tiene prestaciones de ley, asegura que esta actividad es mejor que estar en relación de dependencia en alguna empresa. “Soy mi propia jefa y dueña de mi horario”, resalta.

Ordóñez forma parte de las miles de personas, especialmente amas de casa, que dependen de esta labor o la tienen como segunda fuente de ingresos familiares.

Semi informal

No hay una clasificación para definir a quienes se dedican a esta actividad. Algunos analistas la consideran como parte de una economía semi informal y calificada en las ocupaciones de tipo comercial.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos de 2003, del Instituto Nacional de Estadística (INE), la ocupación de cerca de un millón de personas del total de la población está en el comercio, ventas o similares.

De ese millón de guatemaltecos, resalta que un 60 por ciento son mujeres, ya que, según la medición del INE, 546 mil 320 están dedicadas a este tipo de labores.

Luis Linares, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), afirma que estas actividades no están enmarcadas como un trabajo formal, pues no cumplen con los requisitos de ley, como el pago del seguro social, jornada establecida, salario mínimo ni prestaciones.

“Son empresas que subcontratan gente en la informalidad, que buscan disminuir costos y no crear pasivos laborales”, enfatiza Linares.

Para Jorge Lavarreda, director del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), un sector importante de la población depende de este ingreso para subsistir, pero es difícil saber cuánto se ha incrementado, por falta de mediciones específicas.

Su propio negocio

Patricia Montepeque, de Relaciones Públicas de Avón, señala que, por políticas de la empresa, no pueden dar a conocer cuántas consejeras, como les llaman, venden sus productos, aunque aclara que no trabajan directamente para Avón, sino que cada una tiene su propio negocio.

Otro caso es el de Carmen Paniagua, una secretaria que trabaja para el Estado y que vende productos Ebel para agenciarse de un segundo ingreso económico.

El porcentaje de ganancias sobre ventas es similar, según las consultadas, ya que pueden llegar a obtener un 30 por ciento de comisión sobre las ventas.

Paniagua cuenta que tienen que vender un mínimo de Q500 para lograr ese porcentaje, el que puede aumentar hasta un 34 por ciento si las ventas son mayores. “Si me pongo las pilas, puedo tener ganancias de unos Q1 mil 700 al mes”, destaca.

Ordóñez recibe el 30 por ciento por producto vendido, por lo que las ganancias dependerán de la agilidad con que ofrezca.

Los únicos beneficios que pueden llegar a obtener son algunos premios adicionales, desde artículos para el hogar hasta viajes al extranjero para quienes sobrepasan las metas de ventas.

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Para obtener ganancias, primero deben invertir

“Invierte y gana mucho dinero con tu propio horario”, rezan constantes anuncios en los diarios, dirigidos a personas dedicadas a la venta de joyería (oro y plata), como una opción de ingresos.

Pero, a diferencia de las ventas por catálogo, la joyería y la perfumería significan que los vendedores primero deben contar con un capital para invertir, para luego ver sus ganancias.

Ese es el caso de Beatriz de Dávila, quien desde hace dos años se dedica a la venta de joyas.

De Dávila cuenta que uno de los problemas es que las ganancias que obtiene mensualmente no son reales, puesto que parte del dinero debe ser invertido nuevamente.

“Si en un mes sacamos Q10 mil, sólo el 30 por ciento es ganancia real”, resalta.

Alertan sobre estafas

Luis Linares, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, afirma que hay casos en los que las personas ganan muy bien con sólo dedicarse a este tipo de ventas.

No obstante, considera que habría que poner más atención a estos comercios, pues en algunos casos se trata de “verdaderas estafas”.

Linares resalta casos como algunas perfumerías que obligan a comprar los muestrarios, a asistir a supuestos cursos de capacitación y a invertir en los productos, pero al final no dan ganancias.

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