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Cuentas de la vergüenza
Por:
Redacción Prensa Libre
El Informe de Ejecución Presupuestaria de 2005, de la Contraloría General de Cuentas (CGC), no ha sido totalmente aceptado por el Congreso, debido a cuestionamientos por aparentes anomalías.
Contratos adjudicados sin respaldo, transferencias anómalas, controles ministeriales ineficientes e incumplimiento de convenios interinstitucionales son algunas de las posibles irregularidades.
Quienes cuestionan el informe aseguran que todo obedece a auditorías mal practicadas para amparar a funcionarios corruptos.
Documentos redactados por los auditores de la Contraloría evidencian maniobras para ignorar anomalías en el informe anual del manejo de los fondos durante 2005.
Hasta el jueves recién pasado, los diputados habían reportado 151 hallazgos no consignados en el documento, correspondientes a 45 de las 89 dependencias auditadas.
El contralor Joaquín Flores España no descarta posibles irregularidades, e insiste en que los responsables podrían ser los auditores, que son los únicos que tienen acceso a los sistemas de glosa. Esta justificación no lo deja libre de culpa, pues ha sido objeto de constantes críticas.
En el informe de ejecución presupuestaria de 2004 se le señaló de haber obviado fiscalizar algunas dependencias de la Presidencia y la Vicepresidencia.
Ese año, la CGC se vio envuelta en un escándalo, cuando en un informe de contrarrevisión favoreció a Ignacio y Vinicio Salán Sánchez, implicados en lavado de fondos públicos.
Más aún, Flores España firmó la autorización del millonario fideicomiso anómalo con el que se desfalcó al Seguro Social. Y hay más ejemplos.
No hay que olvidar que legisladores, fiscales y sectores pro justicia externaron su desconfianza sobre Flores España cuando éste asumió el cargo en 2004.
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