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Es necesario impulsar reforma
Expertos en educación debaten acerca de cambios que permitirán mejorar enseñanza nacional
Por:
Claudia Vásquez
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| Olmedo España, Virgilio Álvarez, Leopoldo Colom, Demetrio Cojtí y Giancarlo Ibargüen, durante el foro que se llevó a cabo en la Universidad Rafael Landívar. |
La educación es el pilar del desarrollo, por lo que es urgente impulsar una reforma que responda a las necesidades de todos sectores y no cambie cada cuatro años con el gobierno de turno, es una de las reflexiones de expertos que participaron en el foro ¿Qué reforma educativa necesitamos?
Con el objetivo de presentar propuestas sobre la reforma educativa que necesita el país, cuatro expertos en el área de enseñanza participaron el jueves recién pasado en el foro que se llevó a cabo en la Universidad Rafael Landívar.
La actividad forma parte del programa “Perspectivas: Discusión sobre la realidad nacional”, una iniciativa de las universidades Mariano Gálvez, Rafael Landívar, Francisco Marroquín y San Carlos, en coordinación con Prensa Libre.
Los expositores fueron Olmedo España, de la Universidad de San Carlos; Virgilio Álvarez, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales; Demetrio Cojtí, del Centro de Documentación e Investigación Maya, y Giancarlo Ibargüen, del Centro de Estudios Económicos Sociales.
El moderador fue Leopoldo Colom, de la Universidad Mariano Gálvez.
Los expertos coincidieron en la urgencia de avanzar en la reforma educativa iniciada hace nueve años, tras la firma de los acuerdos de paz.
Cambios temporales
Colom recordó que el término reforma educativa ha sido utilizado desde hace más de 20 años y que con el paso de cada gobierno se han dado algunos cambios, pero que no han sido de fondo, por lo que los resultados todavía no están a la vista.
“Hemos avanzado poco y no se ha dado cumplimiento a los acuerdos de paz ni al de identidad y derechos de los pueblos indígenas”, dijo Cojtí.
Indicó que la educación debe tener una perspectiva indígena, que tome en cuenta la riqueza multicultural, multiétnica y multilingüe del país. Apuntó que mientras no se hagan las reformas estructurales, financieras y administrativas del sistema educativo, cualquier cambio no prosperará.
Cojtí recomendó un sistema de enseñanza con continuidad desde la primaria hasta la universidad.
El papel del Estado
Uno de los puntos más debatidos fue el papel del Estado en la educación. Álvarez aseguró que no puede darse una reforma sin la participación estatal, la cual debe ponderarse con la iniciativa privada y la sociedad civil.
Puntualizó que la educación debe garantizarse con calidad y que la escuela debe ser una institución que construya la unidad nacional para ricos y pobres. “Las visiones que se han tenido sobre la reforma están siempre encaminadas a medidas de corto plazo y por eso no se han visto cambios de fondo”, analizó el experto.
Ibargüen planteó que debe haber una liberación de la educación y que los padres de familia deben ser los pilares. Expresó que, según experiencias de países como India, la educación privada ha demostrado tener mejores resultados que la pública.
A criterio del especialista, la familia es la institución educativa por excelencia, y debe respetarse su libre elección en cuanto a la enseñanza de sus hijos.
Las premisas de sus propuestas fueron: familia, libertad y filantropía. Sobre la última enfatizó que es necesaria para ayudar a las familias pobres.
Eje de la reforma
A criterio España, términos como estándares, reforma, y educación bilingüe utilizados por las autoridades educativas, según el ejemplo de otros países, debe n adaptarse primero a nuestra realidad para lograr cambios de fondo.
El experto dijo que el maestro es el eje de la reforma educativa y que es necesario que se mejore su formación universitaria.
Consideró que el maestro es el agente de la escuela del futuro, por lo que debe buscarse que tenga dominio de la tecnología y de los cambios continuos de la enseñanza.
Sociedad: Es una utopía
Olmedo España, director general de Docencia de la Universidad de San Carlos, opinó que la educación es el eje de la historia de un país porque permite formar a las personas para la vida.
Sin embargo, consideró que la reforma educativa es una utopía y que el término ha sido muy trillado, por lo que es importante un cambio en este proceso y su denominación.
“Unos consideran que las reformas son un espejismo, no existen y los gobiernos lo que hacen es anunciarlas para escamotear los verdaderos problemas de la educación”, dijo España. Indicó que la única manera de realizarlas sería con la superación de los conflictos sociales, étnicos, religiosos, económicos y nacionales.
Como parte de su propuesta, presentó otra concepción en la que señala que las reformas educativas obedecen a una lógica del sistema escolar y por lo tanto no tiene ninguna relación con el sistema social. Consideró que el maestro es el eje del proceso y que para cambiar las ideas acerca de la educación hay que lograr hacerlo primero con la sociedad.
Inversión: No debe cambiar cada cuatro años
Virgilio Álvarez, de la Facultad Latinoameriana de Ciencias Sociales (Flacso), expresó que la reforma educativa debe ser un proceso que no cambie cada cuatro años, según el gobierno de turno. Aseveró que debe quedar a un lado el discurso ideológico de destruyamos el Estado o todo para el Estado, y se inclinó por una ponderación para mejores resultados.
En su exposición, enfatizó que la escuela es el instrumento más importante para mantener la convivencia social y que es la institución donde se produce la verdadera reforma.
Puntualizó que la inversión del Gobierno es parte importante del proceso, como ocurrió en Chile Álvarez dijo que en ese país los impuestos se invierten en escuelas públicas y en otras concesionadas, administradas por el sector privado. Indicó que el proceso debe basarse en los principios que establece la Constitución Política, pero que no deben cambiar cada cuatro años con el Gobierno de turno. Comentó que para lograr desarrollo y valores sociales es necesario invertir en educación.
Proceso: Es un proceso integral
Leopoldo Colom, de la Universidad Mariano Gálvez, quien participó como moderador, expresó que muchos se refieren a reforma cuando suprimen o agregan algo a un proceso. Sin embargo, dijo que esto es algo integral que lleva años para poder concretarse, aunque coincidió en que no se han visto resultados todavía, debido a que cada cuatro años los planes cambian con cada gobierno.
Colom recordó cómo las épocas han marcado el proceso de reforma y cómo cada Gobierno ha cambiado las políticas de acuerdo a sus prioridades. “Fácilmente se han cumplido más de 20 años de discusión. Se ha hablado de castellanización, de idiomas indígenas, del mesocurrículum, macrocurrículum, de creación de escuelas normales y otras medidas, pero los avances han sido pocos”, indicó.
Recordó que la creación de la Comisión Consultiva para la Reforma Educativa fue un paso fundamental, pero el término ha sido tan trillado, que quizá sea necesario buscar uno que permita el cambio con la participación de todos los sectores.
Responsabilidad: Con perspectiva indígena
Demetrio Cojtí, del Centro de Documentación e Investigación Maya (Cedim), aseguró: “La reforma educativa que todos queremos es la que está contenida en los acuerdos de paz y el acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas”. Puntualizó que para llevar a cabo un proceso de cambio es importante abordarlo desde la perspectiva indígena, por lo que aseguró no se han logrado avances significativos.
“Se considera que la reforma educativa puede tardar de 10 a 20 años, aunque ya llevamos casi nueve años de proceso y no se ha avanzado”, enfatizó. Cojtí aseguró que desde que se creó la Comisión Consultiva para la Reforma Educativa ya se debería haber cumplido con un 40 por ciento de lo previsto.
Expresó que ésta no es sólo responsabilidad del Estado, y utilizó la metáfora de una persona que aprende a conducir un vehículo, quien debe arrancar el automotor, aprender a conducirlo y repararlo, por lo que aseguró, las autoridades enfrentan una gran tarea y debe ser compartida por toda la sociedad.
Oportunidad: Padres de familia son los pilares
Giancarlo Ibargüen, presidente del Centro de Estudios Económicos Sociales (Cees), aseguró que es necesario liberar la educación, al igual que se hizo con el mercado de las telecomunicaciones.
Comentó que las opciones educativas serían innumerables y habría ofertas para todo tipo de intereses y bolsillos. “¿Por qué confiamos la educación a la regulación y al monopolio estatal? y ¿por qué no nos animaríamos a confiarle también nuestra alimentación?”, cuestionó, al referirse a la necesidad de que los padres de familia sean los pilares de la enseñanza.
Consultado sobre cómo dejar esta tarea en manos de gran número de padres analfabetos, respondió que conoce el caso de muchos que han migrado a Estados Unidos en busca de oportunidades y se han esforzado porque sus hijos estudien.
Presentó el ejemplo de países como India, donde los padres de familia prefieren pagar al año un equivalente a $US24 por estudiante en un establecimiento privado para que sus hijos reciban una educación de calidad demostrada con evaluaciones.
Algunas reflexiones
Los expertos puntualizaron las siguientes frases:
La educación no es una mercancía, sino un servicio.
El papel del Estado debe ponderarse con el del sector privado.
Los padres de familia son los pilares de la educación.
¿Por qué no liberar la educación como ocurrió con el mercado de las telecomunicaciones?
Una verdadera reforma debe priorizar la riqueza multiétnica, multicultural y multilingüe del país.
Debe haber un sistema educativo que permita continuidad, desde la primaria hasta la universidad.
El Gobierno debe garantizar educación gratuita y de calidad en los establecimientos públicos.
El maestro es el eje de la reforma educativa.
Los colegios están atados de manos con tanta burocracia.
Las reformas educativas son parte de los cambios sociales y sólo en este marco se pueden comprender.
Llevar a cabo una reforma es como aprender a conducir un vehículo: Las autoridades se suben y deben aprender a manejar, darle un rumbo y componer algunas fallas.
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