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Socialismo y etnicidad
Crónica: Evo Morales tiene el firme propósito de aumentar las atribuciones y el presupuesto del Ejecutivo para poder atender las necesidad básicas de su pueblo
Por:
Lorena Seijo
El discurso del presidente de Bolivia, Evo Morales, no se sale mucho de la tónica clásica del mensaje socialista: salud, educación y trabajo, eso sí con una gran dosis de etnicidad, que manifiesta en la recurrente defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
Con un carácter marcado por larga lucha sindical y una infancia con muchas limitaciones económicas, su identificación con las clases más desfavorecida del país es inmediata. Sus mítines siempre están enfocados a las grandes necesidades del pueblo boliviano y lo que está haciendo su gobierno, con el apoyo de Cuba y Venezuela, para solucionarlas.
Elegido presidente con 54 por ciento de los votos en enero de 2006, no ha dejado de sorprender a propios y extraños, con la numerosas medidas, radicales para unos y imprescindibles para otros, que ha tomado en apenas un año. La nacionalización de los hidrocarburos o la redacción de una nueva constitución que daría mayores derechos a los indígenas son las más destacadas.
Estos grandes anuncios los suele dar en los pueblos que visita religiosamente cada semana. El sábado 24 de marzo no fue la excepción. Esta vez le tocó el turno a Coripata, pueblo yunga ubicado a unos 300 kilómetros de la Paz.
El motivo del encuentro era la inauguración de una cancha deportiva de césped artificial. Pero Morales en su visita pretendía algo más que cortar la cinta y jugar un rápido partido de futbol, quería dejar claro un mensaje: nunca habrá producción cero de coca.
Este fue el centro de su discurso en una localidad que vive principalmente de la producción de coca. Las pequeñas plantaciones esparcidas en la montaña junto con los numerosos carteles que promocionaban los beneficios de este producto le dieron la bienvenida al presidente de todos los cocaleros.
De fiesta
Coripata era una fiesta desde las primeras horas de la mañana. La imagen de Evo colgaba de todos los balcones junto a la bandera boliviana. Los vecinos fabricaron arcos con telas típicas y flores para escoltar el paso del presidente. Tampoco faltaron las bolsitas de coca seca para obsequiar a la comitiva.
Morales ingresó al estadio de futbol junto al embajador de la Unión Europea para Bolivia, Andrew Standley, ataviados con coronas de flores como es la costumbre local.
Evo iba acompañado de un gran número de guardias de seguridad, a los que se añadía un cordón de protección conformado por niños, como también acostumbra hacer el presidente cubano, y gran amigo de Evo, Fidel Castro.
Comenzó su discurso, que había sido precedido por una retahíla de peticiones de los representantes de las organizaciones sociales, afirmando que era hora de devolverles todo el apoyo que les habían dado para llegar a la Presidencia y que sus demandas serían atendidas.
Pero rápidamente entró al centro de su discurso la defensa de las plantaciones de coca. “Hemos construido un instrumento político para recuperar los recursos naturales que estaban en manos de las transnacionales, por eso no puede haber nunca cero de coca, ni recurso que salga de la tierra boliviana que no le dé beneficios al pueblo”, citó.
Seguidamente informó a la concurrencia de que por primera vez en 70 años Bolivia tenía superávit. Para que la población lo entendiera puso el ejemplo de Juan Ramón Quintana, un hipotético vecino de Coripata. “Si Juan Ramón Quintana ganaba mil dólares para vivir en un año, pero necesitaba mil 500, tenía que pedir prestado lo que le faltaba, lo que suponía un déficit.
Pero por primera vez en mucho tiempo Juan Ramón Quintana ha ganado este año dos mil dólares, así que ahora hasta le sobre dinero, es decir, tiene superávit”, explicó a la atenta concurrencia.
Esta afirmación venía derivada de los señalamientos que los medios de comunicación bolivianos le habían hecho durante los últimos días, destacando que la macroeconomía va bien, pero que la microeconomía sigue cayendo.
Como traca final, antes de ir a ponerse su uniforme de futbol para jugar el partido de inauguración de la cancha, anunció su nueva medida por decreto: eliminar el trámite de licitación para que los alcaldes puedan manejar con más agilidad su presupuesto y no dependan de empresas privadas.
Después de jugar su partido, de fútbol en el que metió un gol de penalti, retornó en su helicóptero privado a la Paz.
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