|
Clima: Muere el Niño ...nace la Niña
Las anunciadas sequías no golpearon demasiado; lluvias e inundaciones, nuevo pronóstico
Por:
Alberto Ramírez
 |
| La Niña se manifestará entre junio y julio, pero será en septiembre cuando produzca lluvias en exceso, pronostica Eddy Sánchez, director del Insivumeh. Foto Prensa Libre: Archivo. |
Sequías, altas temperaturas, fríos extremos, tormentas tropicales, lluvias en exceso e inundaciones son algunos de los impactos de los fenómenos meteorológicos a los que los guatemaltecos parecen no terminar de acostumbrarse.
Por si eso fuera poco, este año la población deberá convivir con El Niño, que morirá en abril, pero luego llegará La Niña, que nacerá en junio y llegará acompañada de lluvias copiosas y tormentas que, según las predicciones meteorológicas, podrían convertirse en huracanes.
Mario Bautista, experto en climatología, del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), explica que ambos fenómenos son una alteración en la temperatura del agua del Océano Pacífico, lo cual, a su vez, produce cambios en el ciclo atmosférico.
Cuando esto sucede, cambia la dirección del viento o la temperatura del aire, y al sumarse a las condiciones climáticas del país, tienen impactos que van desde sequías hasta inundaciones, agrega Bautista.
Caliente y frío
Comúnmente se dice que el clima está loco, pues una cálida Navidad y una fría Semana Santa no son usuales. Pero esto sólo refleja el deterioro del sistema climático y los cambios que los fenómenos traerán para los próximos meses.
El Niño ocasiona que el agua del Océano Pacífico se caliente hasta dos grados centígrados por encima de lo normal, lo cual hace que los vientos cambien y lleven aire seco y cálido a tierra firme. Con La Niña, en cambio, el agua se enfría y se producen bancos de humedad que el viento lleva hasta tierra firme y, según las condiciones locales, como la temperatura, se precipita en forma copiosa.
“La preocupación de los países debe centrarse en estudiar y conocer las condiciones locales del clima, porque se han dado casos en que zonas cafetaleras del país, por sus microclimas, no resultan afectadas por El Niño”, enfatiza Bautista.
Recurrentes
Claudio Castañón, analista de la Oficina de Cambio Climático para Guatemala, explica que, probablemente, el cambio en el clima, el cual se produce por actividades humanas como las emisiones vehiculares e industriales, provoca que estos fenómenos sean más frecuentes.
Existe relación entre los océanos, la atmósfera, la biosfera, la criosfera o capa de hielos y la litosfera. Si una se altera, afecta a las otras.
Castañón refiere que, de acuerdo con las estadísticas, Guatemala ha experimentado en los últimos años lluvias más intensas, que caen en poco tiempo sin que la tierra pueda absorber el agua.
La tendencia probable para el futuro inmediato en el país es que las áreas secas sean más críticas y las del occidente sufran más inundaciones, como consecuencia de la variabilidad del clima y la recurrencia de fenómenos como El Niño y La Niña.
Esa oficina analiza proyectos de adaptación al cambio climático, para que el impacto en la población y en su producción sea manejable.
Prevención
Diversas instituciones analizan también las medidas que se tomarán para prevenir el impacto de los fenómenos climáticos en las comunidades. Bernardo López, ministro de Agricultura, ha informado que, como medida de prevención, se distribuyeron semillas de crecimiento rápido y resistentes a las sequías, a lo largo del corredor seco del país.
También se impulsan más programas de riego por goteo, para aprovechar el agua, y se ha recomendado a los campesinos hacer reservas de agua para la siembra.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres ha revisado el funcionamiento de los 10 sistemas de alerta temprana ubicados en los ríos más problemáticos de la costa sur, debido a las lluvias que ya se han registrado en diversos puntos del país.
Benedicto Girón, vocero de la institución, indicó que, además, se reforzaron las 360 bases de radio distribuidas en el territorio nacional, a las que se sumaron centenares de radios portátiles y un sistema de transmisión satelital, para dar la voz de alarma ante cualquier eventualidad.
Cultura de información
Yuri Melini, director del Centro de Acción Legal Ambiental (Calas), considera que las instituciones nacionales de monitoreo, prevención y reacción ante los fenómenos climáticos se han preparado y muestran alguna capacidad de respuesta, pero la población no parece tener conciencia del problema.
“Pareciera que la población está más preocupada por otros problemas y no le interesa la vulnerabilidad ante esos fenómenos, o bien, no le llega la información”, dice el ambientalista.
Melini coincide con Bautista al señalar que se debe dar más información local y no depender de datos que llegan del exterior para tomar decisiones.
Opinan también que, ante los problemas climáticos que se aproximan, las autoridades deben estar preparadas para tomar decisiones rápidas, y no actuar con lentitud o sobre la marcha, como sucedió con el hundimiento ocurrido en la zona 6.
La segunda parte del invierno lloverá más de lo normal
La Niña se manifestará entre junio y julio, pero será en septiembre cuando produzca lluvias en exceso, pronostica Eddy Sánchez, director del Insivumeh.
Sánchez confirmó que el fenómeno El Niño desaparecerá por completo en abril próximo. Luego habrá un período de transición de varias semanas, hasta que se establezca La Niña.
El primer efecto de este fenómeno será la migración de peces y la aparición de especies acuáticas no propias del área, lo cual afectará, sobre todo, la pesca artesanal de la costa del Pacífico guatemalteco.
En el último mes de vida de El Niño se esperan días calurosos y secos, ligeramente arriba de lo normal, y se retrasará una o dos semanas la llegada del invierno, agregó Sánchez.
Para desconcierto de la población, abril será seco y caluroso en la mayor parte del país, pero en los primeros días del mes continuarán llegando ondas frías débiles que, posiblemente, no se perciban en el Altiplano montañoso y la capital, pero causarán lluvias en Petén, Izabal y las verapaces.
Estas lluvias esporádicas y ligeras podrán hacer creer que el invierno empezará temprano, pero en realidad, esta estación llegará con retraso y en forma normal, asegura Sánchez.
Canículas y tormentas
Al establecerse La Niña, no afectará la primera parte del invierno, pero podría alterar el período de canículas de agosto. Se espera que sólo haya una, aunque no se puede determinar en qué fecha ni cuánto durará.
El pronosticador recordó que en los últimos años, debido a la variabilidad climática, las canículas ya no se han presentado en fechas fijas, por lo que este año se esperaría más trastornos en estos fenómenos.
Lo preocupante, según Sánchez, es que septiembre y octubre no sólo serán los meses más copiosos, sino que, además, es la temporada de huracanes en el Caribe, y con los trastornos climáticos que ocasione La Niña, podrían registrarse tormentas más erráticas que impacten el territorio nacional.
Estadísticamente, las tormentas más dañinas se han generado entre septiembre y octubre, cuando está por finalizar el invierno.
Sánchez señala que el fenómeno La Niña podría durar entre cinco y seis meses, desde su establecimiento, en junio.
El Insivumeh mantiene un monitoreo sobre las temperaturas de los océanos, las variabilidades que puedan presentar los vientos y la humedad, a fin de vigilar la aparición de La Niña y sus posibles impactos.
Insivumeh: Falso invierno
El Insivumeh advierte que durante abril, debido a la llegada de ondas frías débiles, habrá humedad en el ambiente, lo cual provocará lluvias aisladas en el norte del país, y, posiblemente, en la meseta central y la costa sur, pero se trata de un falso invierno, que puede engañar a los agricultores porque después de esas lluvias vendrán días secos y calurosos.
Retrospectiva: El Niño y sus secuelas
En septiembre del 2006 se formó el fenómeno, cuyos efectos fueron:
Disminuyó la intensidad del invierno y hubo menos tormentas de las esperadas.
Provocó fuertes heladas en el país, que dejaron varias muertes.
Desaparecerá en abril, pero causará que ese mes sea más caluroso de lo normal.
Retrasará la llegada del invierno.
Pronóstico 2007: Catorce tormentas
William Gray, meteorólogo de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, pronostica para 2007 un total de 14 tormentas, de las cuales tres serán huracanes de gran potencia, y otras cuatro, de menor fuerza.
Hay un 64 por ciento de probabilidades de que al menos uno de los huracanes fuertes toque tierra.
|