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Psicosis se apodera de estadounidenses
Estados Unidos no termina de salir del pánico generado por la masacre en la Universidad de Virginia
Por:
Karen Muñoz Cumes
Un efecto dominó, acompañado de psicosis, surgió en Estados Unidos luego de la matanza perpetrada por el estudiante surcoreano Cho Seung-Hui en la Universidad de Virginia el 16 de abril pasado, que dejó un balance mortal de 33 muertos, incluido el atacante.
A partir de ese día, universidades, escuelas y oficinas han sido blanco de amenazas de bomba o tiroteo, las cuales debieron evacuarse al hallarse mensajes de peligro en centros universitarios, como fue el caso de la Universidad de St. Edwards en Austin, Texas, donde se encontró una nota amenazadora en un baño del campus central.
Hubo alertas en California, Miami, Oklahoma, Tenesí y Luisiana, que en algunos casos al final se comprobó que fueron falsas alarmas y solo crearon pánico entre los estadounidenses.
Justamente el 20 de abril -fecha en que se celebraban ocho años de la muerte de 12 estudiantes y un profesor, matanza perpetrada por dos jóvenes que luego se suicidaron, en la escuela de Columbine, Denver, Colorado- hubo una explosión de un artefacto en la escuela secundaria Ponderosa del mismo estado, que fue evacuada.
Como si esto fuera poco, ese mismo día un hombre se atrincheró por varias horas en un edificio del Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, Texas, donde mató a un rehén y luego se suicidó.
Asesino enojado
Según las investigaciones, el asesino estaba enojado con su supervisor porque éste le había puesto una mala calificación en su trabajo, y creyó que iba a ser despedido y por eso lo mató.
Todo esto ocurría mientras se cumplían cinco días de la masacre en Virginia.
La conmoción que causó este hecho, el más sangriento en un centro universitario estadounidense, hizo resurgir el debate sobre el control de armas, en un país que consagra en la Constitución el derecho a portarlas.
Los que defienden la posesión de armas, con mínimas restricciones, están representados en la Asociación Nacional del Rifle, un poderoso grupo de presión con gran influencia en el Congreso de Estados Unidos, y su lema es “las armas no matan, es la gente”.
Encuestas efectuadas antes de la masacre cometida por Cho Seung-Hui mostraron que actualmente hay menos estadounidenses que estén a favor de leyes más estrictas que hace 15 años, al parecer por la sensación de inseguridad después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y por el rebrote de la violencia urbana en 2005 tras el huracán Katrina en Nueva Orleans.
Cada nuevo suceso evidencia que es una historia recurrente, ya que según los registros policiales hay una masacre por año, aunque no todas de gran trascendencia.
Muchas voces señalan que el fácil acceso a las armas de fuego aumenta la probabilidad de que ocurran tiroteos en cualquier lugar de Estados Unidos.
Debido a la cultura de armas que vive el país, EE.UU. tiene un largo historial en materia de violencia. La matanza más sangrienta que se había perpetrado antes de Blacksburg, Virginia, fue en octubre de 1991, cuando un sujeto identificado como George Hennard estrelló un picop que manejaba contra la cafetería Killeen en Texas, matando a 22 personas y luego se suicidó.
En restaurante
Otro hecho trágico de alto balance mortal fue perpetrado en San Isidro, California, en 1984, cuando un hombre mató a 21 personas en un restaurante de comida rápida antes de ser abatido por la Policía.
En 2005, Jeff Weise, de 16 años, perpetró una masacre en Red Lake, Minesota, donde mató a balazos a nueve personas, entre ellos su abuelo y su pareja, y en la escuela asesinó a un guardia de seguridad, a una maestra y a cinco estudiantes, y después se quitó la vida.
En la mayoría de los casos, las motivaciones que llevaron a perpetrar los hechos sangrientos se desconocen, y otros señalan que los atacantes padecían perturbaciones mentales.
A finales del año pasado un camionero le disparó a 11 niñas en una escuela Amish, en Pensilvania, lo que dejó cinco muertos más el atacante, que se suicidó.
En 1998 dos niños de 11 y 13 años hicieron sonar la alarma de incendio de una escuela de Arkansas, y cuando sus compañeros salieron al patio de recreo accionaron armas de fuego. El hecho dejó cuatro estudiantes muertos y un profesor.
Pero el hecho más sangriento en un establecimiento educativo ocurrió el 18 de mayo de 1927 en Bath, Michigan, donde Andrew Kehoe hizo saltar por los aires la escuela del pueblo con un explosivo, lo que dejó 38 niños y siete maestros muertos.
Tras la matanza en la Universidad de Virginia muchos aspiraban a que este hecho fuera un llamado a debatir sobre la tenencia de armas, pero no fue el caso.-Con información de agencias
y sitios de internet.
Características: Perfil de asesinos en masa
Cho Seung-Hui fue descrito como un descontento crónico
Compañeros del estudiante surcoreano Cho Seung-Hui, autor de la masacre de 32 personas en la Universidad de Virginia, señalan que éste era un joven “perturbado”, “solitario” y amenazador, ya que acosaba a varias compañeras y además evitaba el contacto visual directo.
Según un análisis de 102 matanzas efectuado por el diario The New York Times, los homicidas en masa cometen sus hechos durante el día, son hombres blancos con estudios. Siete del total fueron asiáticos, y una tercera parte de ellos se suicida.
Los atacantes que matan al azar suelen tener problemas mentales, afirma el psiquiatra Jerrold Post.
El psicólogo Dewey Cornell expone que los asesinos masivos como Cho operan por cuenta propia, no estallan repentinamente, sino que acumulan supuestas injusticias e insultos, planean y actúan de manera deliberada y fría.
Permisible: Tolerancia a portar armas
El tiroteo ocurrido en la Universidad de Virginia reabrió apenas el debate sobre las armas en EE.UU., después que la Policía confirmara que el atacante obtuvo sus dos pistolas de forma legal.
“Seguimos perdiendo más de 30 mil personas por año debido a la violencia con armas”, aseguró Ladd Everitt, de la organización Basta de Violencia con Armas.
En 38 estados de los 50 que integran Estados Unidos se contempla el derecho de llevar un arma consigo como defensa propia.
California e Illinois son los estados donde las leyes sobre armas son relativamente más estrictas; no obstante, en Virginia no se exige licencia para comprar un arma aunque la persona sea menor de edad, pero el interesado tiene que mostrar que no posee antecedentes.
Los que se oponen a la posesión de armas afirman que un arma que se guarda en casa tiene 22 veces más probabilidades de ser utilizada en un tiroteo no intencionado, siete veces más en un homicidio y 11 veces más en un intento de suicidio que de usarse en un acto de legítima defensa.
Cifras
350 mil delitos con armas de fuego se cometen en Estados Unidos al año.
200 millones de armas de fuego están en poder de la ciudadanía estadounidense, según cálculo de expertos.
571 dólares le costó una de las pistolas y balas al estudiante surcoreano Cho Seung-Hui, autor de la matanza de 32 personas en Virginia.
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