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¿Derrotarán el abstencionismo?
En 17 años, el índice de participación electoral no ha superado el 60 por ciento
Por:
Carlos Menocal
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| Ilustración Prensa Libre: Ángel García. |
En las últimas cuatro elecciones generales, cuatro de cada 10 guatemaltecos -46 por ciento, en promedio- ha preferido no participar o no emitir su voto, ante un sistema que no responde a las demandas de la población. Históricamente, quienes se han abstenido son aquellos cuyas edades oscilan entre los 18 y 35 años, las mujeres y quienes viven en el área rural.
Bajar ese nivel de abstención es un reto para los candidatos, y ocho aspirantes a la Presidencia -entre ellos, Otto Pérez Molina, Alejandro Giammattei, Francisco Arredondo, Eduardo Suger, Harold Caballeros y Manuel Conde- aseguran que convencerán a la población para que asista a las urnas.
En La Encuesta, publicada por Prensa Libre el viernes recién pasado, el 92.8 por ciento de los entrevistados manifestó su intención de ir a votar, y el número de indecisos se redujo de un 33 por ciento -encuesta publicada el 30 de marzo- a 26 por ciento.
Ofertas estructurales
En opinión de Edelberto Torres, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), el dato es alentador.
Según él, los políticos deben incluir en sus campañas aspectos de su plan de gobierno, para atraer votantes. “El programa debería presentar como alternativas los temas de la seguridad, pobreza y el Tratado de Libre Comercio”.
Jonathan Dávila, publicista y director creativo de la agencia Alcance Óptimo, afirma que, además de una buena oferta, hay que tener un buen mensaje.
“¿Quién no se recuerda de la campaña del ex presidente Jorge Serrano Elías, que se tituló Los mismos nos quieren gobernar? Esa era una estrategia creativa”, opina.
Innovador, contundente y propositivo podrían ser las palabras clave que se utilicen para alejar el fantasma de la abstención.
Dávila dice que los políticos únicamente se preocupan de los indecisos, pero los que se abstienen son más, y esperan ansiosos cada cuatro años para observar si algún aspirante a la Presidencia llena sus expectativas. Este es el voto flotante y el que finalmente decide, por eso, los candidatos no deben perderlo de vista, advierte.
Factores externos: Hay poca información
Las estadísticas sobre la abstención son pocas, y las explicaciones, casi nulas.
En el libro ¿Por qué no votan los guatemaltecos?, de Horacio Boneo y Edelberto Torres, se concluye en que hay poca información al respecto.
Recomiendan que se recupere la iniciativa de educación cívica de largo plazo.
La abstención ha sido alta y constante. Lejos ha quedado el año 1985, cuando la Democracia Cristiana y el candidato Vinicio Cerezo alcanzaron el poder. En ese entonces hubo un nivel de participación del 69.3 por ciento.
El año más bajo fue 1995, cuando participó tan sólo el 46.8 por ciento de los empadronados.
Cuatro años más tarde, en 1999, cinco de cada 10 aptos para votar participaron en las elecciones, que fueron aprovechadas para criticar al presidente Álvaro Arzú y su partido, por haber privatizado los servicios estatales. En 2003, el índice subió a 57 por ciento, en total rechazo al gobernante Alfonso Portillo.
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