|
Empresa comunal con sentido social
Desarrollo: Lo obtenido es usado en Educación y Salud
Por:
Danilo López
 |
| Las lombrices son mantenidas en piletas, en donde se les coloca pulpa de café para la fabricación dl abono orgánico. (Foto PL: Danilo López). |
San Pablo Jocopilas, Suchitepéquez. – Desde hace ocho años, un grupo de campesinos de la comunidad Chojolá abrió una empresa dedicada a la producción de abono orgánico basado en lombricultura. El comienzo fue difícil, pero actualmente producen cinco mil quintales de fertilizante al año.
Para el propósito, utilizan lombrices cultivadas en pulpa de café.
Antolín Hermógenes, líder comunitario, contó que el proyecto ha tenido avances y es rentable, pero no han logrado despegar de la manera en que inicialmente visualizaron. Es decir, generar ingresos suficientes para construir extensiones de la escuela y centro de salud del lugar.
Para conseguir esas metas consideran que es necesario incrementar la producción de fertilizante y mercadearlo fuera de ese municipio.
Sin embargo, eso no es fácil, ya que necesitan contar con una certificación del Ministerio de Agricultura.
“Tiene un valor un poco elevado para nosotros, por lo que trabajamos más fuerte para poder financiarla”, explicó.
Por aparte, Óscar Campos, fundador del proyecto, expuso que, aunque todavía no logran captar los beneficios sociales para la comunidad, utilizar de esa manera la pulpa de café les ha permitido evitar la contaminación de los suelos y recursos hídricos.
Relató que, al principió, sólo tenían dos mil ejemplares de lombrices coloradas, propias para la elaboración de este tipo de fertilizante, pero en la actualidad poseen cuatro millones.
Además de utilizarlas para la producción de abono, que se vende a Q35 y Q40 el quintal, las lombrices son comercializadas a Q200 el millar.
En tanto, Juan Carlos Sontay, encargado del área de producción, contó que de los cinco mil quintales anuales que producen, 300 son utilizados para las plantaciones de la comunidad.
Campos señaló que esperan tramitar la certificación para poder generar suficientes ingresos para invertir en obra social.
Los estudiantes deben recibir clases en galeras de lámina y madera. “Además, falta mobiliario y maestros”, señaló.
Lamentó que no reciban ayuda del Ministerio de Educación, aunque sí fueron apoyados por el club Rotarac, que construyó tres aulas en una escuela. Asimismo, el Centro de Salud no cuenta con el personal necesario, por lo que los enfermos deben ir a otros municipios.
|