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Polémica por Pronade
Contratación de maestros, el dilema
Por:
Luisa F. Rodríguez
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| En el caserío Pinalito, aldea El Volcán, Camotán, Chiquimula, la maestra Katty Maribel Díaz enseña a 21 niños de cuatro grados diferentes. (Foto PL: Emerson Díaz). |
La reducción del presupuesto de Pronade ha provocado preocupación en las comunidades, división en el Congreso y desesperanza entre los maestros, quienes solicitan más prestaciones.
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El sueño de un mejor futuro ha motivado a que miles de padres –cuyos hijos estudian en el Programa Nacional de Autogestión para el Desarrollo Educativo (Pronade)– busquen apoyo en el Ministerio de Educación (Mineduc), para que una escuela funcione en sus comunidades, que por estar tan alejadas no tienen acceso al sistema regular que ofrece esa cartera.
La lista de necesidades es infinita: no tienen mobiliario, carecen de un edificio escolar y de útiles. Además, faltan docentes, porque la mayoría debe atender a más de tres grados.
Educación los escuchó, y poco a poco su sueño se había empezado a cumplir; sin embargo, la decisión del Congreso de reducir el presupuesto para ese programa podría terminar con todo.
El Congreso decidió reducir Q184 millones al presupuesto de Q684 millones que autoridades habían solicitado para que el Pronade funcione en el 2008, y le otorgó Q300 millones al Programa de Reclasificación de Personal Docente.
Aunque los padres de familia no tienen los detalles de estos cambios presupuestarios, muchos han escuchado que el Pronade podría dejar de funcionar, y algunos temen que después de tantos años de buscar apoyo para que sus niños estudien, éste no continúe.
Oliver Esquivel, presidente del Comité Educativo (Coeduca) del caserío Pinalito, aldea El Volcán, Camotán, Chiquimula, aseguró que durante tres años habían estado abandonados porque nadie escuchaba su petición para levantar una escuela, pero en marzo de este año firmaron un convenio con Pronade para que el proyecto se hiciera realidad.
Desde hace nueves meses cuentan con fondos para pagarle el sueldo a la maestra Katty Maribel Gutiérrez, quien viaja desde la aldea Pajcoc, Camotán, a las 5:30 horas, y debe caminar más de siete kilómetros para llegar a la escuela.
A pesar de que el ciclo escolar en las demás escuelas concluyó en octubre, en esta aldea los niños aún asisten a clases, pues, por falta de recursos, no pudieron empezar en enero, como todos, sino que hasta en marzo.
Todos los días, 22 estudiantes, distribuidos en cuatro grados –16 en primero, cuatro en segundo, uno de tercero y otro en cuarto–, asisten a la escuela, construida de adobe. No tienen pupitres y comparten una banca fabricada con un pedazo de madera, por falta de sillas.
Pese a las limitaciones en infraestructura, los padres están contentos porque sus hijos por fin asisten a la escuela, donde, además, reciben refacción y útiles.
Los Coeduca (grupos integrados por padres de familia) reciben fondos por medio de Pronade, que destinan a la refacción, compra de útiles y un aporte de mil quinientos quetzales para construir un aula inicial (adobe y paja).
Pronade da su servicio en cuatro mil 683 comunidades del área rural, en 21 departamentos, en los que se atiende a 456 mil 504 niños, 20 por ciento de la cobertura nacional.
A diferencia de las escuelas del sistema regular de educación, las de Pronade funcionan gracias a la organización comunitaria y son administrados por los padres de familia.
El Ministerio de Educación contrata empresas y organizaciones no lucrativas para que capaciten a los padres de familia sobre cómo administrar los fondos que les llegan para la escuela, de los cuales deben dar cuentas al Mineduc.
En el caserío Los Nacimientos, aldea Lima, Camotán, Chiquimula, los padres Feliciano Esquivel y Manuela Esquivel agradecieron que los técnicos los ayudan, pues “eso de manejar firmas y dinero es mucha responsabilidad”.
Docentes, con otro contrato
En ese mismo caserío, Nilsi Lladira Aldana García, maestra del Pronade, aseguró que le gustaría recibir las prestaciones que tienen los educadores contratados en el sistema regular del Ministerio de Educación (aguinaldo, bono 14 y acceso al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social).
Coincidieron con ella varios docentes de otras escuelas del Pronade de Camotán, quienes aseguraron que trabajan más horas que un maestro regular, tienen que caminar distancias más largas, depender de los padres de familia, porque su contrato es solo por un año, y aunque tienen derecho a un seguro, éste “es muy complicado y difícil de utilizar”.
Pese a ello y la supuesta labor positiva que ese programa desarrolla, la palabra Pronade genera división entre los diputados al Congreso.
Mario Taracena, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), aseguró que no estaba de acuerdo con ese recorte, porque cree en ese proyecto educativo.
Manuel Baldizón, presidente de la Comisión de Finanzas del Congreso, aseguró que Pronade es un proyecto positivo, pero que debe tener transformaciones para garantizar la transparencia en el uso de los fondos y las condiciones laborales de los docentes.
“No queremos destruirlo; al contrario, queremos fortalecerlo y garantizar que el Programa crezca con más apoyo, por eso se le asignaron Q300 millones a la contratación de maestros, con todas sus prestaciones”, aseguró.
Para la diputada Roxanna Baldetti, del Partido Patriota, lo que está haciendo la UNE es un pago político al sector sindical magisterial, encabezado por Joviel Acevedo.
“Nosotros sí ofrecimos a los docentes contratarlos y darles toda sus prestaciones, pero sabemos que el Programa establece tiempos, y que no se puede hacer de la noche a la mañana porque los niños serían los perjudicados. Al no tener el control de los padres, los docentes no van a trabajar igual como lo hacen muchos del sistema regular”, aseguró Baldetti.
Para los unionistas Mariano Rayo y Pablo Duarte, el presupuesto del Pronade, lejos de ser reducido, debe ser incrementado y revisado a profundidad, para que cada vez sea mejor, y no debilitarlo.
El diputado Eduardo Meyer, de la UNE, aseguró que la contratación de los maestros (para quienes se hizo el recorte) es una obligación “moral”, porque no cree que sea justo que unos tengan todas sus prestaciones y los de Pronade no.
Lamentó que ese programa abandone a los maestros, porque les paga cada tres meses y dependen de la “gracia o simpatía” de la junta de padres.
Arístides Crespo, jefe de la bancada del Frente Republicano Guatemalteco, aseguró que “el pago de favores políticos” es la causa por la que la UNE redujo el presupuesto de Pronade, y prefiere “quedar bien con los maestros”.
Añadió que el Programa debe ser analizado a profundidad porque está en juego la comunidad educativa, como los padres de familia y los niños, que si no fuera por el Pronade seguirían en sus aldeas sin aprender a leer y escribir.
La semana pasada, el contralor general Carlos Mencos se comprometió a investigar a fondo las transacciones financieras que el Ministerio de Educación hace para el funcionamiento del Pronade, y así garantizar que se está haciendo buen uso de los fondos.
Mientras esta discusión va y viene, a cientos de kilómetros miles de niños, maestros y padres de familia temen porque el ciclo escolar 2008 se estanque, por falta de fondos, y que sus sueños de superación y de ser alguien en la vida no se cumplan.
Postura: Preocupación
Según María del Carmen Aceña, ministra de Educación, el recorte presupuestario se hizo sin criterio técnico: “El éxito del programa está en el poder que tienen los padres para escoger y evaluar cada año a los maestros. Recordemos que estas comunidades hasta en la última década no tenían acceso a la educación. La organización, la descentralización y la confianza que los padres tienen en el proceso ha permitido que medio millón de niños de las comunidades más pobres tengan acceso a la educación. Centralizar el proceso de selección de maestros contradice la Constitución y los acuerdos de paz”.
Historia
El Pronade atiende a 456 mil 504 estudiantes.
El Programa se inició en 1993, con el fin de ayudar a aquellas comunidades donde los maestros por contrato llegaban dos días por semana, en algunos casos, pero, en la mayoría, no se contaba con escuela. Los padres son los encargados de evaluar y trabajar con los maestros.
El presupuesto de este año fue de Q605 millones.
Los maestros de Pronade recibieron Q422 millones (70 por ciento del presupuesto). Al año, cada docente recibe Q29 mil 803.
Para alimentación de los niños se asignan Q116 millones –19 por ciento–, Q23 millones para útiles escolares –cuatro por ciento–, las becas para las niñas, Q6 millones –1 por ciento–, y las Instituciones de Servicios Educativos, Q11 millones –dos por ciento del total del Programa.
Señalamientos
La UNE argumentó que el recorte al programa será utilizado para presupuestar a los docentes:
Falta de transparencia en el manejo de fondos por parte de las Instituciones de Servicios Educativos (Ises). Pidieron a la Contraloría General de Cuentas investigar el uso adecuado de los fondos, para garantizar la transparencia.
Durante la campaña electoral se comprometieron a contratar a los maestros de Pronade en una plaza fija, sin que los padres de familia puedan evaluarles y escogerlos, como se hace actualmente.
El programa inició con el lema “Primero el servicio y después el edificio”, ahora las municipalidades, los fondos sociales y los consejos de desarrollo deben apoyarlos.
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