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Día de la Amistad en Amatitlán
Uno de los recursos que por años fue abandonado y que, poco a poco, empieza a recuperarse del colapso
Por:
Carlos Menocal
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| Jasson y Werner Morales juegan con su perro en las orillas del lago de Amatitlán, cerca de la aldea Salitre. Foto Prensa Libre: Emerson Díaz. |
El Lago de Amatitlán, con sus 25 millones de metros cúbicos de agua, podría ser la fuente que abastezca a la región metropolitana en unos 10 años. Las autoridades lo saben, y por ello han puesto todo su empeño en recuperar este recurso que hoy está de fiesta.
La idea no está lejos de la realidad, especialmente porque el lago ha empezado su recuperación, y cada vez es más difícil obtener agua del manto friático . Por ello, hoy se celebra el Día de la Amistad del Lago de Amatitlán.
Amed Juárez, jefe de la División Forestal de la Asociación para el Manejo Sustentable del Lago de Amatitlán (Amsa), explica: “La visión a futuro, de salvar el lago, es para que esta agua sea bombeada y tratada para hacerla potable. Con ello se podría hacer una red de distribución, porque en 10 años, para buscar agua habrá que hacer pozos más profundos; hay estudios que así lo demuestran. Entonces será más barato bombear el líquido del lago que perforar”.
Más inversión
Los especialistas de Amsa aseguran que el lago se encuentra en buenas condiciones.
Édgar Zamora, director de esa asociación, cuenta que la recuperación de ese recurso obedece a que las aguas del río Villalobos ya no penetran directamente en él, sino que en una laguna, donde son tratadas.
“Hemos hecho una inversión de Q60 millones en los últimos tres años. Ahora nos toca darle mantenimiento a esta obra, pero se necesitan recursos para el equipo técnico, y tecnología avanzada”, dice Zamora.
Amsa tiene un presupuesto de Q35 millones, y a pesar de que solicitó un aumento para el siguiente año, se le asignó la misma cantidad.
Odilia Córdova, quien lleva a sus hijos a las orillas del lago, dice que ha percibido el cambio. “Los niños se bañan y ya no tienen manchas en la piel. El lago está limpio desde hace varios meses, incluso para época de invierno”, refiere.
La comunidad ahora aprovecha el agua para lavar ropa, pues no cuenta con servicio de agua entubada.
Ana Álvarez, también vecina de la localidad, dice que a pesar de saber que el lago se contamina con detergente, lavan la ropa allí, porque no tienen alternativa.
Sin embargo, no todo es salubridad en Amatitlán. Los pescadores se quejan de que los peces están contaminados y tienen olor a gamezán.
Édgar Gómez ha sufrido en carne propia los efectos de la contaminación. Este hombre, de 54 años, explica que antes vendía pescado y pupos, pero se ha quedado sin trabajo desde hace tres años.
Con una caña artesanal en la mano, cuenta que a diario pesca en el lago, y aunque los peces tienen mal olor y sabor, se los come, pues no tiene otra opción. “Aquí en la aldea Salitre los pescadores artesanales ya no tenemos trabajo, pues nadie quiere comprar nuestro producto”, asegura.
El jefe de la División Forestal de Amsa secunda las declaraciones de Gómez. Explica que el olor a gamezán se debe a la microsistes del lago. “Si el pescado come microsistes, trae olor a gamezán que incluso puede ser tóxico. No es gamezán, es el resultado de la digestión del pescado. Es peligroso para el que consume el producto. Lo recomendable es no comerlo”, explica.
Lo primordial, agrega el funcionario, es recuperar las aguas del lago, y hoy la Amsa entregará una nueva planta de separación de reciclaje, la laguna de desechos líquidos y sólidos en la desembocadura, ocho diques transversales y el enrocamiento de dos kilómetros del río Villalobos.
El avance de la recuperación del lago depende del interés que el Estado ponga en el proyecto, además de lo que invierta en ello.
Empleo: Recolectores encuentran trabajo
Amsa ha desarrollado proyectos de integración con las comunidades. Uno de ellos consiste en que al menos 110 personas que recolectan desechos en el vertedero ubicado en el kilómetro 22.5 de la ruta al Pacífico pasarán a ser operadores de banda en una planta recicladora.
Los guajeros, como se les conoce comúnmente, dejarán de escarbar y merodear entre la basura, para ocupar un puesto fijo junto a una banda transportadora de bolsas de desperdicios, las cuales han sido depositadas en una tolva gigante por los camiones que llevan los desechos.
Las bolsas serán abiertas por los operadores, quienes estarán equipados con guantes e indumentaria especial, para clasificar el material que puede ser reciclado antes de ser depositado en el basurero, como cartón, vidrio, papel, plástico y metales.
De momento, el río Villalobos también ha sido tratado para que sus aguas contaminadas no lleguen al lago. Ahora hay un sistema de empedrado que permite la oxigenación del líquido que desemboca en el lago.
La Amsa ha invertido Q60 millones, durante tres años, en el proyecto de recuperación.
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