|
COLABORACIÓN Difícil de entender
En todos lados se cuecen habas.
Por:
Danilo Arbilla
Ya no se trata de un “doble discurso“ o de ajustarse a lo políticamente correcto. Habría que hablar de mero desprecio por la verdad y por la capacidad de la gente. Hace unos días el presidente Lula respaldó a su colega Evo Morales, con algunos problemitas internos, por estar en juego la “legitimidad institucional”.
El mismo Lula no hizo nada parecido cuando la caída de Gonzalo Sánchez de Losada, en el 2003, elegido tan legítimamente como Morales. Más bien hizo todo lo contrario: ayudó a Evo y su entonces co-líder indígena Felipe Quispe que se alzaron contra la “legitimidad institucional“. Sánchez pretendía obtener un precio mejor por el gas que el que le pagaba Brasil, vendiéndoselo a EE.UU. y México. Por eso fue que se “enojaron“ Evo y sus socios. Quizás por eso también la diferente conducta de Lula.
El ex presidente argentino Fernando de la Rúa fue embargado y procesado por homicidio culposo por la muerte de cinco piqueteros ocurridas durante los incidentes de diciembre del 2001. Hace muy pocas semanas en Bolivia cayeron muertos dos civiles en enfrentamientos con la Policía que respondía a las órdenes del presidente Morales. Hasta ahora, que se sepa, no se ha iniciado ningún tipo de investigación o acción judicial contra el Jefe de Estado, ni se han oído las voces de los que aplaudían los juicios a de la Rúa o la caída de Sánchez de Losada.
Más flagrante parece el caso de Hugo Chávez. Cuando los hechos de abril 11 del 2002, 12 manifestantes opositores fueron abatidos por las balas de francotiradores encargados de “defender“ el palacio presidencial de Miraflores.
A raíz de ello fue que los militares le pidieron la renuncia, o directamente “sacaron” a Chávez. Éste, como se sabe, pocas horas después fue puesto de nuevo, pero nunca se investigaron esas muertes ni hubo ningún tipo de actuación judicial al respecto. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en cambio, admitió el caso presentado por un grupo de víctimas y familiares de las víctimas contra el Estado venezolano por “denegación de justicia“.
Lo de Alejandro Guido Antonini Wilson, el “hombre de la maleta” con los 800 mil dólares , no tiene desperdicio. Según parece, ahora se trata de un ciudadano estadounidense, y los argentinos reclaman su extradición.
Lo que nadie acierta a explicar cómo hizo para “colarse“ en un avión contratado, en el que sólo viajaba una decena de personas, todos altos funcionarios con pasaporte oficial de los gobiernos de Argentina y Venezuela, que despegó de un sector del Aeropuerto de Caracas reservado para la Presidencia y que tenía que aterrizar en la zona militar del aeropuerto de Buenos Aires.
Como esto último no pudo concretarse, el avión debió bajar en la zona civil y los pasajeros pasar por aduanas y de ahí la “ captura“ de la “remesa“. Tampoco se entiende el apuro que les vino a los argentinos por tener en sus manos a Antonini, sobre todo cuando ellos sin ningún problema lo dejaron salir e incluso, según trascendió, volver a entrar pocas horas después y hasta participar de un acto en la Casa Rosada.
En Uruguay, un Congreso del Frente Amplio, partido de gobierno, nuevamente resolvió rechazar un eventual TLC con los EE.UU. y emitió una declaración contra el imperialismo. La central de trabajadores -PIT-CNT-, que apoya y responde al gobierno, organizó un acto de apoyo a Chávez, de paso por Montevideo, y quien dio un virulento discurso en la Universidad contra EE.UU., el Rey de España y el presidente Álvaro Uribe.
Las pocas certezas que surgen de esto son que en todos lados se cuecen habas.
|