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COLABORACIONES Efectos de una refinería
Mientras el Gobierno afirma que la instalación de una refinería en el país sería de gran beneficio, ambientalistas opinan que esa inversión no compensaría los daños ecológicos que causaría.
Motor de desarrollo económico
Una refinería sería una estrella industrial, por todo lo que conlleva.
Por Víctor Suárez*
Guatemala, por muchos, años ha buscadoun motor económico que impulse el desarrollo.
Tenemos pequeños motores que han ido creciendo, pero que no han sido suficientes para dar oportunidades a los que diariamente engruesan las filas laborales. Una refinería, o incluso un proyecto más ambicioso: una plataforma energética, sería un motor grande que podría catapultar a Guatemala hacia un desarrollo sostenible.
Sería una estrella industrial, por todo lo que conlleva. En primer lugar, somos el único país de Centroamérica que tiene petróleo. En los buenos tiempos llegamos a sacar 50 mil barriles diarios, hoy estamos cercanos a los 20 mil, pero apenas tenemos 130 pozos petroleros.
Los estudios indican que con ellos se podrían producir 100 mil barriles diarios durante 16 años, por lo que sí hay gran potencial. Por ejemplo, en Campeche y Quintana Roo, en México, se encuentran los pozos de mayor capacidad, que aportan casi el 50 por ciento de la totalidad de petróleo mexicano. El potencial petrolero es una plataforma energética muy importante.
Estamos trabajando en la plataforma de una refinería, la cual traería capital y tecnología, que actualmente no tenemos. Una refinería de 360 mil barriles podría darle un impulso de US$3 mil millones al Producto Interno Bruto (PIB), y podría triplicar nuestra balanza de comercio exterior.
Adicionalmente, daría empleo de alta calidad y remuneración a muchos miles de guatemaltecos. Hoy en día también existe tecnología amigable con el medio ambiente, por lo que sería una producción totalmente limpia.
También es el propulsor de una industria petroquímica. Guatemala se puede convertir en un productor-exportador de resinas plásticas, lo que traería inversiones adicionales por US$10 mil millones.
La refinería, en sí, significaría una inversión de US$6 mil millones, más la planta termoeléctrica, serían otros US$1 mil 300 millones, y el otro beneficio sería la generación eléctrica por unos 700 megavatios, o sea, 50 por ciento más de lo que producimos hoy en día.
Podríamos ser exportadores de electricidad. Si exportamos gasolinas, diésel y electricidad, ahí estarían los dos principales componentes de una plataforma energética. Además, la operación de la refinería generaría, en ventas, unos US$13 mil millones, lo que aportaría US$3 mil millones al PIB, y lo haría crecer en el orden de un 8 por ciento. Ahí estaría el quinto motor para el desarrollo económico.
*Comisionado presidencial para la Refinería
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Inversión versus ambiente
El país debería apostar a las energías renovables, ambientalmente amigables.
Por Yuri Mellini*
La idea de la megarrefinería en Guatemala es un tema que más pareciera ser un capricho o interés oculto de algún interesado, que una estrategia económica de país en el marco de una política nacional energética, la cual está ausente dentro de este gobierno.
¿Qué gana Guatemala con un proyecto de esa magnitud, más allá de las inversiones financieras, tecnológicas, infraestructura, empleos e impuestos, porque esperaríamos que no haya exenciones fiscales? ¿Qué pone en riesgo el Estado guatemalteco?
Pues el ecosistema costero-marino, los bosques manglares y los canales costeros, como el de Chiquimulilla, ya impactados ambientalmente hablando, degradados a tal nivel que con proyectos como éste sería el equivalente a un tiro de gracia. A eso agreguemos la conflictividad social en las áreas portuarias, donde hay desorden territorial.
En Calas tenemos presente y hemos sido testigos porque hemos acompañado al parcelamiento Arizona, en Puerto San José, Escuintla, donde se permitió la instalación industrial dentro de zonas rurales-agrícolas costeras, con tristes resultados, como daños a la salud y a la propiedad de los vecinos; con impactos ambientales, como ruido, vibración, contaminación atmosférica y lluvia ácida.
Entender que la industria petroquímica es una oportunidad, que las refinerías lo son para atraer inversión y capitales, es fácil. Pero para qué más, y mega, ahí está el caso de la Refinería del Motagua, S.A., en San Agustín Acasaguastlán, El Progreso, de capital nacional, la cual, en vez de tener incentivos y alicientes a la inversión, ha encontrado obstáculos. Sin mencionar que cerca está otro proyecto entre El Rancho y Morazán. Dos proyectos industriales en menos de 50 kilómetros cuadrados. Para qué un tercero.
Aquí, como sociedad, con visión de largo plazo, debemos definir lo que queremos, como futuro para el país, para las generaciones venideras. Siendo responsables con la protección ambiental. Esto es algo más que hacer negocios para grupos particulares.
Finalmente, resulta contradictorio apostarle al tema de los hidrocarburos, con toda la problemática global del cambio climático, cuando el país debería apostar a las energías renovables, ambientalmente amigables y socialmente aceptadas.
*Director general del Centro de Acción Legal-Ambiental y Social de Guatemala (Calas)
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