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COLABORACIÓN Entre el miedo y la ignorancia
El chapín no está comprometido con la violencia
Por:
José Miguel Argueta
El miedo encuentra tierra fértil en la ignorancia. El miedo provoca crisis de razón. La ignorancia provoca desestabilización entre la población y la hace vulnerable a los ataques malintencionados de individuos con nombre y apellido. Incluso lo grotesco de la presentación de una noticia hace temblar la fe que una nación tiene en sí misma.
Me considero una persona libre, un centroamericano, un guatemalteco y un ciudadano comprometido con el quehacer diario y que encuentra que todo aquel que contribuye a fomentar el miedo, el recelo, la desconfianza y la perturbación de familias tanto guatemaltecas como salvadoreñas persigue intereses mezquinos.
Revisé cuidadosamente los artículos de prensa, tanto guatemaltecos como salvadoreños semanas antes del asesinato de cuatro salvadoreños y de cuatro guatemaltecos por hechos de violencia. El resultado fue encontrar acendrados hechos de violencia en todos los estratos de la sociedad.
Sin embargo, el énfasis sensacionalista de intensificar el nivel de impacto, que tales hechos provocan en ambos países fue maliciosamente manipulado para desvanecer la fuerza y la carga de verdaderos problemas que tienen que ver con la economía, la estabilidad social y el compromiso del Estado con su pueblo.
Tanto salvadoreños como guatemaltecos se vuelcan como grandes espectadores de una crisis de Estado que lejos de favorecer la esfera pública se interesa por denigrarla.
La depuración, limpieza, purga, saneamiento, supresión, exclusión o destitución de funcionarios públicos es obligación del Estado a costa de devolver a la esfera privada el control del aparato gubernamental que ineficientemente se maneja.
La intencionalidad de la noticia no debe ser objeto de manipulación, pues si bien es cierto que es tan grave el silencio sistemático también lo es la sobredimensión de la nota informativa sobre hechos de violencia.
Guatemala no podría sobrevivir sin la promoción de principios importantes como el diálogo, la moderación, la tolerancia y la persuasión hacia compromisos claros y reales.
Es válido recalcar para mis vecinos salvadoreños como para cada chapín con su gusto afable y bonachón la importancia que tiene en el hecho de que la ignorancia y la desazón pueden hacer tambalear la confianza que tenemos en nosotros mismos.
Estoy fuertemente comprometido a impulsar y propiciar la reforma del Estado que se presenta como una tensión clave para que el esfuerzo individual y privado de cada chapín no se vea empañado por hechos vergonzosos que no contribuyen a la construcción de la democracia. El chapín no está comprometido con la violencia.
Por el contrario el trabajo y el esfuerzo de cada uno es reconocido y apreciado en todo el mundo.
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