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Esperanzados en el futuro
A pesar de todos los problemas que afrontan los jóvenes y el desinterés de la clase dirigente hacia sus necesidades, la mayoría de los entrevistados ven el futuro con optimismo.
El 74.9 por ciento asegura que está motivado, y el 74.3 cree que tendrá una vida mejor que sus padres.
Según Abner Paredes, del Programa de Juventud, del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos, es normal que se sientan esperanzados: “Su presente está siendo tan poco alentador que no les queda otra que pensar que su futuro va a ser mejor”.
Más del 50 por ciento de los jóvenes de este país proviene de un estrato socioeconómico bajo, con padres que no han tenido la opción de estudiar o superarse profesionalmente, por lo tanto, ellos consideran que tienen la obligación de llegar más lejos. “Además la mayoría son conscientes de que en el futuro tendrán la obligación de mantener a sus progenitores, si no tienen que hacerlo ya”, añade.
Quizá también las grandes responsabilidades que tienen que asumir los jóvenes hacen que la mayoría de ellos estén excesivamente centrados en sus propios problemas.
El 82.1 por ciento dicen estar más preocupados por sus problemas personales que por los del país, y el 85 por ciento aseguran que estarían dispuestos a dedicar su tiempo libre a los problemas que no ha podido solucionar el Gobierno.
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