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COLABORACIONES Diálogo multipartidario
Álvaro Colom, presidente electo, ha convocado a los secretarios generales de los partidos políticos para buscar el consenso y el inicio de la gobernabilidad del país.
• ¿Un buen inicio?
Álvaro Colom ha iniciado con acciones que proyectan su inquietud por buscar la gobernabilidad del país.
Por: José Dávila*
A simple vista, los primeros movimientos del presidente electo, Álvaro Colom, parecen ir en la dirección correcta. Los encuentros con los partidos políticos y con otros sectores, en que ha reafirmado algunos puntos centrales de su plan de gobierno y perfilado su futuro estilo de gobierno, son acciones propias del inicio de la “luna de miel” de todo presidente electo en democracia.
Su gira junto al presidente Berger a la Cumbre Iberoamericana, en Chile, fue también una buena oportunidad para contactar de una vez con jefes de Estado y conversar sobre sus planes y hacia dónde quiere dirigir a Guatemala.
El inicio de las acciones de Colom, sobre todo luego de una campaña electoral confrontada, parece bien, pero la complejidad de la transición hacia la democracia plantea retos, si aspiramos a transformaciones que pongan al país en el camino de la democracia plena, el desarrollo humano sostenible y el aprovechamiento de la coyuntura económica mundial para beneficio de todos. Colom debe poner a disposición su carácter de político centrista, experimentado y con visión social.
La reunión de Colom con los partidos políticos a pocas horas de su elección fue un paso inicial clave para partir hacia esa gobernabilidad, entendida como el proceso solidario y conjunto de los sectores sociales, políticos y económicos, que resguardando sus intereses sin exagerado egoísmo coincidan en metas.
Además, necesita de la voluntad política de los empresarios, que deben mezclar sus capitales y empresariales para potenciar el aprovechamiento de las riquezas y que incluya mejorar la calidad de vida en el área rural.
Concretar un pacto fiscal va a ser una prueba para medir la madurez de la convergencia entre los sectores hacia metas estratégicas nacionales. La prórroga, al menos por un año más, del Ietaap, mientras se estabilicen nuevas fuentes de ingresos fiscales, va a marcar la voluntad de un consenso tan necesario.
La formación de un gobierno capaz de unidad nacional y representativo del país por parte del ingeniero Colom, y el aporte de la comunidad internacional para el desarrollo social del país, aprovechando el inicio de este nuevo gobierno, completarían un cuadro que podría despertar el optimismo de los guatemaltecos sobre un futuro cierto para su país.
(*) Director general del Incep.
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• Concertación política
Políticos deben sentarse a discutir y firmar un pacto que facilite la transición y la gobernabilidad.
Por: Marco Antonio Barahona*
La convocatoria formulada el recién pasado lunes por el presidente electo, Álvaro Colom, a los partidos para discutir un pacto político que inicialmente facilite la transición en estos dos meses, la considero oportuna y pertinente. Más allá de la consistencia o fragilidad institucional de las organizaciones políticas del país, es un hecho que son clave en nuestro incipiente proceso democrático.
Por otra parte, es evidente que si bien el mandatario fue electo por casi el 53 por ciento de los ciudadanos que acudieron a las urnas el domingo 4 –un poco menos del 50 por ciento de los empadronados–, Colom debe estar consciente de que sólo uno de cada cuatro ciudadanos votó por él. Adicionalmente, dado que la UNE sólo cuenta con 51 diputados electos –32 por ciento del total–, la racionalidad política impone la necesidad de acuerdos y, mejor aún, coaliciones en el seno del Congreso, y si es posible, en el propio Ejecutivo.
Por consiguiente, creo que el presidente electo ha actuado con realismo al reunirse con la dirigencia política a menos de 40 horas de haber conocido su triunfo. Y ésta ha hecho lo correcto al acudir a la cita. Por supuesto, hasta el momento, sólo se han manifestado disposiciones generales para el diálogo. El verdadero proceso de concertación, donde se medirá la capacidad para la negociación y la disposición para el compromiso, que es lo que constituye la esencia del quehacer político, aún está pendiente de verificarse.
Respecto de las fases, la primera comprendería los 65 días de aquí al 14 de enero. La segunda está implícita en el plan de los primeros cien días de gobierno, y para su desarrollo, deberían aprovecharse insumos como los acuerdos del Plan Visión de País, las propias propuestas programáticas de los partidos –algunas de las cuales contienen significativas coincidencias– y otras agendas formuladas por centros de estudio.
En cuanto a los temas a discutir en el corto plazo, el propio Colom ha sugerido algunos, los que me parecen razonables: ajustes y aprobación del presupuesto del 2008, prórroga del Ietaap, aprobación de algunas leyes de seguridad, entre otros.
Me parece que existe conciencia generalizada de que la situación del país exige acuerdos políticos de gran envergadura, no sólo entre los partidos políticos, sino que también entre los actores económicos y sociales clave.
En ese sentido, auguro que la disposición al diálogo y la cooperación –más allá de las naturales diferencias–, tanto entre los partidos políticos como entre el Legislativo y el Ejecutivo, en aras de asegurar la gobernabilidad democrática, sea un signo característico del próximo gobierno. Los guatemaltecos nos lo merecemos.
(*) Consultor de Asíes.
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