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Biocombustibles, un arma de doble filo
En busca de alternativas para sustituir los combustibles fósiles
Por:
Redacción Internacional
Expertos alertan sobre consecuencias negativas de su uso, mientras otros justifican las ventajas de la energía vegetal.
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Algunos dicen que hay que favorecer el desarrollo de los biocombustibles; otros, en cambio, que eso sería una aberración. Dirigentes de varios países discuten sobre el tema diariamente, lo que demuestra el interés y la importancia de este tema ¿Cuáles son las claves para entender el debate en torno a esta forma de obtener energía?
Los biocombustibles son las fuentes de energía de origen vegetal que se obtienen a base de cultivos o por restos orgánicos como huesos o excrementos. En un primer momento podría ser una buena opción para que los países pobres, que no pueden permitirse que los altos precios del petróleo se desarrollen, postura que avala la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Pero los biocarburantes tienen también su parte negativa, ya que podrían ocasionar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario por sustitución de cultivos. Esta última postura es la de países como Cuba o Venezuela, cuyos dirigentes temen que su pueblo se quede sin alimentos.
En abril pasado, el presidente Fidel Castro calificó de “siniestra” la idea de convertir los alimentos en combustible y advirtió que con ellos se condenaba “a muerte prematura por hambre a más de tres mil millones de personas en el mundo”.
Al margen de posiciones políticas, los biocombustibles son más respetuosos con el medio ambiente que las energías de origen fósil (el petróleo y el carbón), aunque, si se administran mal, las consecuencias podrían ser fatales.
Tipos
El bioetanol y el biodiésel son los dos tipos de biocombustibles más utilizados. El primero proviene de la remolacha, maíz, caña de azúcar, que se basa en la fermentación de los azúcares que se encuentran en estas sustancias. Sus propiedades son parecidas a la gasolina, pero contaminan mucho menos.
El biodiésel, en cambio, utiliza aceites vegetales –reusados o reciclados–. Pero no se utilizan solos, sino mezclados con el diésel al que estamos acostumbrados. Los rendimientos en carros que utilizan este combustible son similares y contaminan menos.
A simple vista parece que todos son beneficios, pero las posturas a nivel internacional son variadas y presentan argumentos sólidos. En cuanto a los beneficios para el ecosistema, todo es relativo. Por un lado, contamina menos, pero eso puede significar que se produzca una tala indiscriminada en países como Brasil.
Esta es la razón que defiende el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas. Según él, si no se “toman medidas”, pueden producirse “peligros para la biodiversidad” por la deforestación.
Criticas ecologistas
En medio de la controversia, surgen voces ecologistas que opinan sobre la situación.
El uso masivo de los biocombustibles en reemplazo del petróleo no es la mejor solución desde un punto de vista ecológico, afirman varios productores de aceites vegetales.
Según las ONG Vía Campesina y Ecologistas en Acción, el uso cada vez más extendido de los biocarburantes hará aumentar los “monocultivos intensivos en la zonas más vulnerables o ecológicamente más frágiles del planeta”.
El aceite vegetal en sustitución del gasoil o el bioetanol que reemplaza a la gasolina representan “una grave amenaza disfrazada de verde” para el planeta, afirman las dos asociaciones.
Asimismo, los expertos advierten sobre la escasez y los altos precios que generarían el uso de los biocombustibles.
El uso de cosechas para alimentar automóviles, en lugar de seres humanos, estimula la demanda y provoca el aumento de precios en toda la cadena productiva y a través de las fronteras, alertó Anuradha Mittal, directora ejecutiva del Instituto Oakland, un centro de estudios con sede en San Francisco, Estados Unidos.
ONU defiende producción
Altos funcionarios de la ONU han defendido su producción y aluden a la mejora del desarrollo de los países pobres. Según ellos, 90 países dependen de la exportación de materias primas, por lo que están a merced de los lugares de donde proviene la mercancía. Si ellos cultivaran su propio biocombustible podrían ser más independientes.
Pero Castro y Hugo Chávez no están de acuerdo con esto. El gobernante venezolano afirmó que “utilizar comida de la gente” para producir energía es una “locura”.
Esta explicación es la que promueve también la multinacional anglo-holandesa alimenticia y cosmética Unilever, que advierte que el aumento del uso de colza o aceite de palma para los biocombustibles puede aumentar el precio de productos como la margarina.
Jean Ziegler, relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, destacó las consecuencias negativas de los biocombustibles.
“Los biocombustibles tendrán como consecuencia el hambre. La idea mal concebida de convertir alimentos (como maíz, trigo y caña de azúcar) en combustibles profetiza un desastre”, enfatizó Ziegler.
Brasil y EE.UU., a favor
Siendo Brasil el segundo productor mundial de etanol después de Estados Unidos, sus autoridades defienden la producción de los biocombustibles.
En abril pasado, el vicepresidente brasileño, José Alencar, manifestó que la creciente producción de biocombustibles ayuda, en lugar de causar daños, a mil millones de personas que viven en la pobreza alrededor del mundo.
Agregó que su país ya ofrece su tecnología en producción de etanol en regiones como África Subsahariana, para ayudar a generar empleos e ingresos gracias a la producción local de productos para producir biocombustibles.
También el país suramericano ya ha firmado acuerdos de cooperación en etanol y biocombustibles con Italia, Ecuador, Senegal, entre otros.
Otro de los líderes que favorece la fabricación de los biocombustibles es el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien lanzó una iniciativa en la región latinoamericana con Brasil.
La medida estadounidense busca asegurarse una mayor soberanía sobre sus fuentes de energía respecto del petróleo de la inestable región de Medio Oriente.
Bueno para el medio ambiente por la reducción del consumo de petróleo, pero malo por la deforestación. Bueno para el desarrollo de los países pobres, pero malo en cuanto al encarecimiento de productos alimenticios para el pueblo... los biocarburantes constituyen un arma de doble filo y no está claro si sus bondades superan los defectos. Lo que sí es seguro es la existencia de un conflicto de intereses a escala planetaria. - (Con información de agencias
y sitios de internet).
¿Combustible o hambre?
Se calcula que para llenar el tanque de un auto con biocombustible (cerca de 50 litros) son necesarias 440 libras de maíz, lo que es suficiente para la alimentación de una persona durante un año.
ONU: Aumenta hambruna
Según datos de la Organización de Naciones Unidas, ONU, la cantidad de personas que pasan hambre ha ido en aumento año con año desde 1996 y suman actualmente 854 millones.
Peligro: Afecta ambiente
Los biocombustibles son inadecuados para limitar el aumento del CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera y frenar el cambio climático, advirtieron científicos británicos de la Universidad de Leeds, en un artículo publicado en la revista Science.
No efectivo en transporte
Un informe publicado en mayo pasado por un organismo de cooperación de Naciones Unidas dedicadas a la energía, afirma que los biocombustibles son más efectivos para la energía térmica que para el transporte.
Agua: Impacto negativo
Biocombustibles amenazan reservas de agua, afirman expertos.
Un grupo de expertos advirtió en Estocolmo, Suecia, contra una masiva amenaza de las reservas acuíferas por la esperada producción masiva de etanol y otros biocombustibles para autos.
El Instituto de Investigación SIWI (Stockholm International Water Institute) presentó en agosto pasado algunas previsiones, según las cuales la producción de biocombustibles ocasionará que se duplique la demanda actual de agua para la agricultura.
Otro problema sin solucionar será la necesidad de enormes superficies de siembra para las materias primas que deben transformarse en el combustible que sustituya al petróleo.
Brasil: Precio de tierra se duplica
La multiplicación de proyectos para la producción en Brasil de etanol, un combustible de origen vegetal, ha ocasionado que suba el precio de las tierras destinadas a la caña de azúcar.
En abril pasado, el valor de la hectárea alcanzaba unos US$1 mil 700 (su máximo histórico en Brasil), según datos divulgados por el diario O Globo.
Las tierras destinadas a la caña de azúcar en el noreste de ese país y en Alagoas registraron un alza de 84 por ciento.
En Sao Paulo, las tierras otrora cubiertas por cereales comparten hoy espacio con la caña de azúcar, lo que ha causado un aumento de 70 por ciento en el precio de la hectárea durante los últimos 12 meses.
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