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CATALEJO Respecto al calentamiento
Ya es innegable la necesidad de tomar medidas internacionales para evitar el calentamiento planetario.
Por:
Mario Antonio Sandoval
HACE UNOS 30 AÑOS, empezó a hablarse del concepto de medio ambiente y penetraron al lenguaje de todos los países palabras nuevas, como ambientalismo. Como era de esperarse, las primeras personas debieron luchar para colocar esos conceptos en el gran público. Una de las maneras escogidas fue la de hacer el mayor ruido posible, colocarse muchas veces en posiciones radicales y por ello se arriesgaron y obtuvieron como resultado el rechazo de algunos sectores de la opinión pública, así como de gobiernos de países cuya composición económica y social los hace causarle daños a la Naturaleza. Mucha agua ha pasado bajo los puentes desde ese momento, y ahora se evidencia el mal causado por el Hombre a su entorno natural.
ENTRE LAS VÍCTIMAS de las primeras posiciones iniciales, radicalizadas y muchas veces sin mucha base, se agregaron los científicos preocupados por los efectos a largo plazo de temas tan desconocidos en esa época como la reducción de las áreas polares, el ozono, los efectos negativos de los aerosoles, y así un larguísimo etcétera. Durante mucho tiempo no fueron atendidas esas voces de justificada alarma, aunque hubo algunos casos interesantes, como el del avión supersónico, un proyecto tecnológico condenado a morir en Estados Unidos por reglamentaciones de tipo ambientalista, además de otras consideraciones de índole económica y hasta ideológica. Pero pese a todo, la conciencia ecológica se fue asentando en las nuevas generaciones.
ESTA SEMANA, LA FAMOSA cadena de radio y televisión BBC, de Londres, hizo públicos los resultados de una encuesta realizada en 21 países. Casi dos tercios de las personas consultadas consideran necesario tomar pronto grandes medidas contra el calentamiento planetario y el cambio climático, provocados por la industria y el transporte a nivel mundial. En estos países están incluidos tanto desarrollados como subdesarrollados. Este tema es importante en estos momentos porque en la ONU se está realizando una asamblea general para buscar medidas contra el cambio climático, mientras por otro lado, en Canadá, los 191 países signatarios del Protocolo de Montreal decidieron eliminar en una década las sustancias destructoras de la capa de ozono, directamente relacionadas con el llamado “efecto invernadero”.
A NADIE DEBE EXTRAÑAR la directa relación entre estos problemas y la participación de las economías emergentes, como China e India, donde en términos generales aún no hay reglamentaciones para limitar los efectos globales causados por la tecnología utilizada por decenas de millones de habitantes. Por otra parte, siempre ha sido lamentable la posición estadounidense de rechazo a la firma del Protocolo de Kioto, en contra del calentamiento planetario. Pero a mi juicio ya no es posible negar la urgencia de realizar acciones en este sentido. Ya se habla, no como ciencia ficción sino como una posible realidad, del aumento de varios metros del nivel de los mares, con la consiguiente desaparición de islas y serios daños a decenas de ciudades.
TODA DECISIÓN TOMADA en este campo necesita de una base filosófica, sobre todo ética, acerca de las limitaciones de los derechos de los ciudadanos de unos países en detrimento de los otros. Mucho se ha hablado de este tema, pero sobre bases ideológico-políticas. Al final del día, todos vivimos en el mismo planeta, y la polución lanzada al aire o a las aguas a miles de kilómetros nos alcanzará y nos afectará, o ya lo está haciendo. Los ejemplos del aumento de huracanes son simples de entender. La raza humana necesita plantearse de manera seria hasta dónde debe llegar la actividad científica con nocivos efectos colaterales en la vida humana, cuya desaparición, a diferencia de la de los dinosaurios, será el efecto de sus propias acciones.
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