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Economía para Todos: El Comité bancario emite billetes en 1897
Por:
José Molina Calderón
Opinión
José María Reyna Barrios llegó a la Presidencia de la República en 1892.
A él se debe el paseo de La Reforma, inspirado en los bulevares de París. Sobrino de J. Rufino Barrios, fue quien llevó a cabo, personalmente, la expulsión del país del Arzobispo Doctor Bernardo Piñol y Aycinena, cuando ejercía como militar con apenas 17 años de edad.
Muy activo e industrioso, arruinó las finanzas públicas por el gasto estatal extravagante. Obtuvo grandes préstamos de los bancos, y éstos encontraron dificultad para atender su obligación de redimir los billetes en moneda acuñada.
En mayo de 1897 Reyna Barrios acudió a un préstamo de millón y medio de pesos de los bancos, con el fin de pagar los salarios de los empleados públicos, que estaban en mora en cerca de cinco meses. El préstamo fue a razón del 1% mensual, amortizable en el término de un año.
Inicia el curso forzoso
Simultáneamente, por decreto del 21 de mayo de 1897 se relevó transitoriamente a los bancos de la obligación de mantener los pagos en moneda corriente de plata u oro, hasta el 31 de diciembre de ese año.
Al día siguiente se reanudarían los pagos en metálico.
Mediante ese decreto, los billetes de banco se declararon de curso legal, para las operaciones estatales y privadas dándoles el mismo valor que la moneda metálica. El Gobierno asumió la responsabilidad subsidiaria para la redención de los billetes.
El 7 de diciembre de 1897 -sin haber amortizado el préstamo- se emitió otro decreto disponiendo redimir gradualmente tales billetes: los primeros cuatro meses de 1898 se redimirían los billetes de uno a cinco pesos. Y el primero de mayo empezaría la plena redención en plata. Al llegar el primero de mayo el plan no funcionó.
El presidente murió asesinado el 8 de febrero de 1898, Manuel Estrada Cabrera, primer designado, asumió el cargo. Recaredo de Villa, gerente del Banco Colombiano -y de origen colombiano- al saber de esta designación a la mañana siguiente, expresó: “Ya tendrá Guatemala rato para llorar”.
Más adelante, en 1902, Estrada Cabrera quiso imponerle un préstamo. Don Recaredo se resistió y el presidente decretó su expulsión como extranjero pernicioso. Al año siguiente volvió a Guatemala y a los dos años falleció en la tierra que le había dado asilo político, derivado de la revolución liberal que arrojó de la patria colombiana a un selecto grupo de connacionales.
El Comité Bancario
El presidente Estrada Cabrera (1898-1920) hizo un nuevo plan que lo convirtió en ley. Involucraba la formación del Comité Bancario, integrado por un representante de cada uno de los bancos interesados en su plan, y dos representantes del Gobierno.
El objetivo del Comité consistía en emitir billetes hasta el monto de seis millones de pesos, destinados a pagar a los bancos la deuda del Gobierno y otros gastos del mismo.
Los billetes recibieron la garantía ilimitada del Gobierno, considerándose como moneda metálica para que los bancos hicieran la redención con ellos de sus propios billetes. Para garantizar la operación, se aplicaron ingresos fiscales al Comité Bancario a fin de lograr la redención de los billetes que emitiera, y el saldo, para formar una reserva en oro o en plata. Al llegar la reserva al 30 por ciento, el Comité empezaría dicha redención.
Estrada Cabrera en la práctica dio un golpe de Estado al Comité Bancario, dominándolo. Nunca se redimieron los billetes en moneda acuñada. Un nuevo decreto de junio de 1899 ratificó que los billetes de los bancos y del Comité tenían curso legal, y era obligación aceptarlos en todas las operaciones, incluso cuando el contrato estableciera que el pago debía hacerse en moneda acuñada de plata.
Contrato con seis bancos
El 28 de agosto de 1899 el presidente de la República hizo un contrato de crédito con cinco bancos de emisión, para consolidar préstamos anteriores, a la tasa de interés de 5% anual, pagaderos en moneda corriente, y agregar que los bancos emitieran montos adicionales de billetes.
Firmaron el mismo contrato: Internacional, Colombiano, Occidente, Agrícola Hipotecario y Banco de Guatemala. El Banco Colombiano firmó contrato por separado el 12 de noviembre de 1900, con una diferencia. Mientras aquellos bancos aceptaron que el Gobierno pagara intereses “en moneda corriente”, en el contrato con el Colombiano no se incluyeron estas palabras.
Tres décadas después, éste fue uno de los temas de discusión entre el Gobierno y el Banco Colombiano, siendo éste el perdedor.
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