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Policías están al servicio de mafias
Agentes de la PNC son contratados como sicarios
Por:
Lorena Seijo
¿Quién mejor para ejercer de sicario que un uniformado armado? Esta es la conclusión a la que deben de haber llegado los jefes del crimen organizado, que cada vez más se infiltran en la institución para tener policías a su servicio.
Colombia, México, incluso El Salvador, saben lo que significa tener sicarios dentro de sus cuerpos de seguridad civil y militar. En esos y otros países donde el narcotráfico se ha infiltrado en las instituciones, los funcionarios deben lidiar con ese problema casi cotidianamente.
La detención de cuatro agentes de la División de Investigaciones Criminológicas (Dinc) como responsables de la ejecución extrajudicial de tres parlamentarios salvadoreños y su piloto fue la voz de alarma.
Además, la posterior ejecución de esos agentes en prisión confirmaron la hipótesis de que poderosas estructuras del crimen organizado estaban detrás de ambos crímenes.
La investigación ha demostrado que un pequeño cartel del narcotráfico, afincado en Jutiapa y con conexiones en El Salvador, fue el responsable de ordenar y pagar por la ejecución de los parlamentarios, y los cuatro policías.
Por ahora están detenidos dos policías más por este caso y uno continúa prófugo.
Pero este tipo de comportamiento no es nuevo. El oficial segundo Jorge Alfredo Macario Mazariegos, alias el Chocolatón, fue destituido de la Policía cuando una mujer se atrevió a denunciarlo como uno de los responsables del secuestro y muerte de su marido.
Según las investigaciones internas de la Policía, Mazariegos era contratado para cometer ejecuciones extrajudiciales y trabajaba al servicio del crimen organizado.
Debido al asesinato de la única testigo que se atrevió a declarar en su contra, Mazariegos no fue acusado por ese crimen, pero fue condenado a seis años de cárcel por abuso de autoridad.
Otros casos que han menoscabado la reputación de la Policía son la detención de la banda del Comisario, dirigida por el subcomisario Rudy Girón -que se dedicaba a plagios y extorsiones- y la captura en EE.UU. de los jefes del Servicio de Análisis e Información Antinarcótica.
Recientemente, en El Salvador también fue detenido un jefe de policía por ser parte de una banda de sicarios, y en México, la utilización de militares y policías para ajustar cuentas del narcotráfico es el pan de cada día de sus autoridades.
Antecedentes: Desprestigio
Por la detención de cuatro policías involucrados en el asesinato de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano, en febrero de este año, la Policía Nacional Civil perdió el poco prestigio alcanzado en los últimos años.
Las investigaciones determinaron que los cuatro agentes eran sicarios del narcotráfico, y que los traficantes pagaron para que los mataran en la cárcel de El Boquerón.
Ejecuciones
El oficial segundo Alfredo Macario Mazariegos, alias el Chocolatón, fue vinculado a ejecuciones extrajudiciales y asesinatos por encargo.
Secuestros
La banda del comisario, dirigida por el subcomisario Rudy Girón Lima, se dedicaba a secuestro y extorsión. Girón fue destituido y condenado.
Narcotráfico
El comisario Adán Castillo y dos jefes policíacos más fueron capturados en EE.UU. por su vinculación con redes del narcotráfico.
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