Guatemala, 18 de abril de 2008
Economía Descubrimiento de yacimientos y moneda fuerte la impulsan
“Vamos a transformar este país en una gran economía y una gran nación”.
Inacio Lula Da Silva, presidente de Brasil.
mil millones de barriles de petróleo, podría contener un campo petrolífero submarino frente a las costas de Río de Janeiro.
Varios trabajadores arman la estructura de un nuevo edificio en Sao Paulo, en medio de la bonanza económica de Brasil.
Sao Paulo. La floreciente economía brasileña cobra nuevo impulso con los biocombustibles y los yacimientos petrolíferos submarinos, que le auguran independencia energética y suficientes ganancias para irrigar el desierto y abrir carreteras por la Amazonia.
La divisa nacional está firme, sus exportaciones florecen y la deuda externa ha desaparecido.
La economía está creciendo a más del 5 por ciento anual, y millones de personas con nuevo acceso al crédito están comprando casas y automóviles.
Como si fuera poco, un funcionario del sector energético anunció esta semana que un campo petrolífero, recién descubierto, podría contener la tercera mayor reserva del mundo.
Durante décadas, los brasileños sintieron que su nación, otrora rezagada, merecía un papel destacado en el escenario mundial. Ahora podría ser el momento.
“Brasil está encontrando su lugar en el mundo”, advirtió Luiz Barboso, uno de los supervisores de 500 operarios que construyen un puente en Sao Paulo, la capital de la industria y las finanzas. “Es excelente para el pueblo, y significa más trabajo y más dinero”, añadió.
Por supuesto, Brasil enfrenta enormes problemas firmemente arraigados en el mundo en desarrollo, como pobreza crónica, violencia urbana y corrupción política. Pero las nuevas noticias alientan esperanzas de que una prosperidad empiece a encarar estos problemas.
El regulador de la industria petrolera, Haroldo Lima, dijo a la Prensa que un campo petrolífero submarino frente a las costas de Río de Janeiro podría contener 33 mil millones de barriles de petróleo.
Eso sería más que cualquier otro descubrimiento petrolero en décadas, y triplicaría las reservas brasileñas.
La compañía estatal Petróleo Brasileiro (Petrobras) advirtió que los depósitos petrolíferos submarinos son difíciles de medir y más aún, de extraer. Pero los inversionistas que apuestan a una bonanza hicieron subir el precio de las acciones de Petrobras casi el 10 por ciento en un día.
“Nos está yendo bien y, si pienso en el futuro, creo que nos irá todavía mejor”, comentó Antonio Bonchristiano, codirector de GP Investments, la mayor empresa corredora de valores de Latinoamérica.
El embajador de Estados Unidos, Clifford Sobel, opinó que Brasil parece haber dejado atrás sus ciclos de altibajos económicos.
“Mientras tengan la capacidad de tener un ambiente estable, en el que la gente pueda hacer inversiones seguras a largo plazo, y las materias primas estén firmes en el terreno mundial, Brasil seguirá creciendo y prosperando”, comentó.
“A largo plazo, Brasil va a ser una potencia petrolera”, vaticinó David Fleischer, un politólogo en la Universidad de Brasilia.
Pero mientras su economía florece, Brasil todavía padece un sistema de salud incapaz de prevenir un brote de dengue en Río, las bandas de narcos dominan las favelas, y los colonos y leñadores ilegales destruyen el mayor bosque húmedo del mundo.
AP
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