Guatemala, 22 de abril de 2008
22-04-2008 | 13:18:01 ( © 2008 AFP )
Inaldo Pérez - (AFP)
QUIBDO, Colombia (AFP) - La región del río San Juan, en el departamento colombiano de Chocó, fronterizo con Panamá, es escenario del desplazamiento de miles de indígenas y afrodescendientes que huyen de combates entre paramilitares y guerrilleros por el control del tráfico de cocaína, según autoridades y pobladores.
"La cosa está bastante difícil allá, hay mucha violencia por la droga", dijo a la AFP Zuria Urrutia, una joven desplazada de la región que llegó hace algunas semanas a Quibdó, capital del más pobre de los departamentos colombianos.
Como ella, miles de habitantes de la zona del San Juan se han desplazado también hasta Istmina, para buscar cobijo en casas de familiares o en improvisados ranchos.
"En este momento tenemos una preocupación especial por lo que está ocurriendo en el San Juan", indicó Luis Enrique Murillo, asesor de paz de la gobernación de Chocó, un departamento de 400.000 habitantes, de los cuales se estima que casi 90.000 han sufrido el desarraigo por culpa de la violencia.
En esa zona operan los grupos paramilitares de las Aguilas Negras y Los Rastrojos, así como las guerrillas izquierdistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista).
Las Aguilas Negras son un grupo conformado por antiguos combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que retomaron las armas tras desmovilizarse en un proceso de paz con el gobierno que culminó en 2006, mientras que Los Rastrojos están conformados por ex militares y sicarios al servicio del cártel cocainero del Norte del Valle.
La disputa entre los grupos armados ilegales arreció tras la captura, en septiembre pasado, de Diego Montoya (alias 'Don Diego') y la muerte en febrero, en Venezuela, de Wílmer Varela (alias 'Jabón'), jefes de las dos principales facciones del cártel narcotraficante del norte de Valle.
Estos grupos disputan con la guerrilla el control de la extensa cuenca del río San Juan, que nace en la cordillera occidental (de los Andes) y muere en el océano Pacífico.
La Cuenca del Pacífico desplazó en los últimos años al mar Caribe, como principal escenario del tráfico de cocaína colombiana hacia Estados Unidos, a través de México y Centroamérica.
Su litoral está surcado por decenas de ríos y canales, y tiene bahías desiertas que facilitan la labor de los narcotraficantes.
El miedo reina en las húmedas selvas del Chocó, considerada una de las zonas con más lluvias del mundo. "Llegan hombres armados, uno no pregunta quiénes son, el sólo miedo lo hace a uno salir", cuenta Urrutia.
"Allá se quedó un hermano, mi mamá se vino para Istmina y yo salí para Quibdó donde una hermana que es enfermera, para poder seguir estudiando", apunta.
Según la oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), tan sólo en Istmina, "la oficina de Acción Social (del gobierno) ha registrado en los tres primeros meses de este año 1.500 desplazados".
Esa cifra es muy alta si se la compara con los 4.000 registros de desplazados en todo 2007, en Chocó, donde existen además otros focos de migraciones forzadas por la violencia en las regiones del Baudó y el Alto Atrato, según el Acnur.
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