Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 22 de abril de 2008

Tipo de cambio

US$1.00 | Q7.53

Búsqueda

  

Archivo digital

Suplementos
Anuncio
Publicidad

Cultura

Plastica

El precio y su significación 

Más Noticias



Especiales
Entrevista con Victor Rivera
Fotogalerias
Entretenimiento
Mapas de Guatemala
Publicidad

Por Irma de Luján

Este texto es de lo más polémico, agudo y hasta provocativo que ha escrito Octavio Paz. Pero sobre todo la importancia que tiene es lo verdadero de su contenido.

Como un pequeño homenaje a este escritor que justamente en estos días cumplió diez años de fallecido, transcribo una parte del texto de su libro El precio y su significación. Libro muy comentado y estudiado desde su primera edición, Octavio Paz nos dice: “El nacionalismo y el arte didáctico son enfermedades de la imaginación y, en el sentido recto de la palabra, son enajenaciones. El mercado suprime a la imaginación: Es la muerte del espíritu. El Mecenas obtuso o inteligente, el burgués sensible o grosero, el Estado, el Partido y la Iglesia eran y son patrones difíciles y que no siempre han mostrado buen gusto. El mercado no tiene ni siquiera mal gusto, es impersonal”.

Para mí el mercado es una sombra que asecha, un malabarismo mal sano en espera de su presa la cual llegará tarde o temprano. Continuando con Paz: “El mercado es un mecanismo que transforma en objetos las obras y a los objetos en valores de cambio: Los cuadros son acciones, cheques al portador. Los Estados y las iglesias exigían que el artista sirviera a su causa y legislaban sobre su moral (Contrarreforma), su estética y sus intenciones. Sabían que las obras humanas poseen un significado y que, por eso, podían perforar todas las ortodoxias. Para el mercado las obras sólo tienen precio y, así, no importa ninguna estética, ninguna moral. El mercado no tiene principios”.

Solo el fin del lucro algunos ni tan siquiera conocen lo que venden al mejor postor, solo saben que lo que venden les producirá dinero. “Tampoco conocen preferencias: aceptan todas las obras, todos los estilos, no se trata de ninguna imposición. El mercado del arte no tiene voluntad: Es un proceso ciego cuya esencia es la circulación de objetos que el precio vuelve homogéneo. En virtud del principio que los mueve, el mercado suprime automáticamente toda significación: Lo que define las obras no es lo que dicen sino lo que cuesta. Por la circulación nunca fue más expresiva esta palabra, logran transformar a las obras, que son los signos de los hombres (sus problemas, sus preguntas, sus dudas, sus afirmaciones y negaciones). La anulación de la voluntad hace del artista un ser insignificante”. Esta es la opinión de Paz respecto al mercado del arte.

Este fenómeno no solo se produce en nuestro país, la mayoría de muestras de arte realizadas son una mezcla de sumisión de donde vuelve a surgir el yugo secular de las ideas. Existen, como siempre, claras excepciones, artistas que no se dejan manipular o entrar en el juego de lo que se hace en los grandes centros de arte. Carlos Fuentes, aún más ácido, dice “El mundo de hoy se llama Paramount, el ejército, la General Motors, el himno es el de Disneylandia. Estos textos simplemente nos dan una idea cierta de lo que sucede por la globalización del mercado del arte. En nuestro país el mercado del arte se ha convertido en un magma en donde el arte está muy lejos, todo está monetizado, etiquetado, hasta la más sublime obra de alguno de nuestros artistas.

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio