Preparar el desayuno y las loncheras de los hijos, mantener una imagen impecable, ir a trabajar, hacer las compras de supermercado, atender las quejas de los niños (y revisarles las tareas), ordenar el guardarropa del esposo, revisar las tareas, ver que se hará para cenar, revisar la agenda de mañana y más...
Esa es para muchas mujeres la agotadora rutina que día a día cumplen debido a la carga de tareas que tienen que llevar. Y es que lo anterior es típico de la era moderna, en la cual mujeres (al igual que los hombres) son pilar económico del hogar; sin embargo, esta independencia económica conlleva adicionales responsabilidades, y esto no resta peso a su papel como madre, ama de casa y esposa. “Cuando la mujer está a gusto con esta tarea no hay ningún problema pues disfrutará su rol, pero llega un punto en que siente que se asfixia entre tantos asuntos”, señala la terapeuta Ana Lucía Rosel.
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