Guatemala, 21 de agosto de 2008
Ha sido rescatado de una familia destruida por el alcohol.
Hace 13 años le envié una carta, y usted me dio un consejo con el cual superé muchos problemas de mi vida, ya que crecí en una familia destruida por el alcohol. Fui humillado, echado al olvido, y crecí con eso dentro de mí. Gracias a Dios, y que pude superar muchas cosas, llegué a los 30 años y sin vicios. Solo me dedico a mi familia.
Pude comprar un terreno muy bonito, cerca de Escuintla, donde vivo, pero tuve que hipotecarlo para poder hacer una pequeña casa, con la ayuda de mi esposa. Pero ahora resulta que a mi esposa le robaron un pequeño lote de joyas, que le daba su proveedor para vender, valorado en muchos quetzales, por lo que tuvimos que hacer otro préstamo para pagar esa deuda. El caso es que ella está muy preocupada por ese dinero, y yo por pagar la casita.
Rina, la idea de enviarle este mensaje es para buscar ayuda, ya que donde trabajo no gano lo mismo. Trabajo por porcentaje, y la situación económica está muy dura. Mi idea es poner un depósito de huevos, porque por donde vivo no hay ninguno, pero necesito que alguien me ayude para este trabajo extra. Desde luego, no pretendo volverme rico con esto, solo deseo trabajar para poder pagar mis compromisos, pues ya me atrasé un par de meses en el pago del banco. No pido nada regalado, porque la verdad tengo fuerzas para trabajar y ganas para hacerlo. Yo sé, Rina, que existe gente con mayores problemas que los míos, y por eso me da mucha pena y vergüenza pedir apoyo para afrontar mi situación. Dios bendiga a todos aquellos que apoyan su columna, y gracias por darle un tiempo a los más necesitados.
Creo que todo hombre que se gana la vida honradamente, con el sudor de su trabajo, merece apoyo y estímulo, y debe escuchársele. Tal es el caso de esta persona, que ha venido luchando con todas sus fuerzas para formar un hogar e integrar una familia, con buenos principios, con amor y dedicación.
Por eso quiero decirle a este trabajador que nunca puede ser causa de vergüenza, para un hombre o una mujer, pedir trabajo, y esperar que quien confíe en ellos responda con comprensión y buena voluntad. Quiero decirle, además, que es así como se deben enfrentar los problemas económicos y las situaciones difíciles, que de repente se presentan en la vida. Porque si se flaquea y se buscan salidas fáciles y peligrosas, sin importar los medios para resolver los problemas, lo más seguro es que las cosas se compliquen aún más.
También, amigo, quiero expresarle que no sabe lo que significa para mí que me diga que un consejo, que yo le di hace tantos años por este mismo medio, le haya abierto un camino mejor y le haya salvado de tantas frustraciones que traía desde su niñez. Ojalá que esta petición que usted hace hoy sea escuchada por personas buenas y sinceras, que le abran las puertas de un trabajo, y poder resolver así sus compromisos económicos. Quiénes así responden, pueden comunicarse al correo electrónico: gerardolopez9@hotmail.com o al teléfono celular 4545-7507, donde también puede localizarse a la persona que hoy nos hace este llamado, y que con gusto publicamos.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio