Guatemala, 28 de agosto de 2008
Benditas sean por siempre las personas que ayudan al prójimo.
Querida Rina: gracias por poder ayudar con su columna, que leen muchas personas en Prensa Libre. Yo le escribí hace más de 18 años solicitando ayuda a sus lectores y, gracias a Dios, mi llamado tuvo respuesta de esas personas que benditas sean. Ahora vengo de nuevo a contarle mi situación, porque estoy enferma y sin trabajo. Sufro unos dolores espantosos en la planta del pie, que siento que tengo clavos metidos y me cuesta caminar, pero aún así necesito trabajar urgentemente.
Siempre hay personas que dan trabajo para hacerlo en casa, como manualidades, o cualquier otro trabajo que podamos hacer desde el hogar. Le aseguro que nunca he sido haragana, pero ahora es tanto el dolor de pie y tengo que pagar el cuarto donde vivo. Anteriormente, tuve varias oportunidades de negocios, pero algo me faltó para hacerlos crecer con éxito. Entre otros, tuve un comedor arrendado, pero no tenía dinero para seguir sosteniéndolo. He vendido ropa y me gusta vender y podría trabajar en una tienda de empleada, pero no me alcanzaría lo que allí pagan.
Solo con tener un poco de dinero para invertir en un comedor podría trabajar por mi cuenta. También solucionaría mi situación con una máquina de coser. En una oportunidad trabajé en mi casa cosiendo cosas típicas para un extranjero, pero perdí su dirección. Lo que yo necesito es trabajar para sobrevivir. Tengo muchos problemas y no quiero dinero, solo el que necesite para trabajar.
Querida amiga:
Con todo, y que su enfermedad debe ser muy dolorosa y hasta incapacitante, se refleja en sus palabras un espíritu de lucha y amor por el trabajo, que verdaderamente invita a tenderle la mano para ayudarla. No hay duda que ha sido usted una mujer de acción y responsable, pero la enfermedad siempre es un obstáculo que corta la tranquilidad y las fuerzas.
Quienes en aquella oportunidad respondieron su llamado —hace más de 18 años— podemos estar seguros que recibieron bendiciones y en abundancia. Las personas que hoy se acerquen a usted para apoyarla en lo que puedan, también recibirán ahora bendiciones en el nombre de Dios.
Para poder afrontar su situación económica, yo también creo que sus ideas y sus proyectos de trabajo, pueden resolver en buena parte su problema de salud. Dios quiera que su llamado sea respondido por esas buenas personas que siempre están atentas para servir al prójimo necesitado. Y ojalá que también la madre de dos pequeños niños, que fue apoyada por usted escribiéndole su carta para esta columna, ya haya resuelto su problema. Ella vino procedente de Purulá, Baja Verapaz, en busca de trabajo, y su hija menor apenas cuenta con tres meses de edad.
Para mejor información sobre el caso que hoy se expone, es recomendable que las personas que tengan la buena voluntad y la disposición de ayudarle con una máquina de coser, o con material para trabajar en su hogar, se comuniquen con la señora Clara Luisa Cuj H., con dirección en la 23 calle 2-31 zona 12, Reformita. Número de teléfono: 5489-0124.
NOTA: Sus opiniones, problemas y consultas pueden enviarse a la siguiente dirección electrónica: rina.montalvo@gmail.com. También por correo tradicional a Rina Montalvo, Prensa Libre, 13 calle 9-31 zona 1.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio