Guatemala, 27 de enero de 2008
El río presenta altos índices de contaminación, la cual afecta a las personas que viven cerca de sus orillas.
Este meta puede ingresar en el organismo de diversas maneras, por inhalación, pero en el caso del río Motagua, ese metal es ingerido, lo cual es más dañino.
Puede causar cefaleas, cólicos, náuseas, anemia, debilidad, estreñimiento y trastornos gastrointestinales. Además, parálisis y problemas sicomotores.
El plomo es absorbido por el aparato digestivo, pasa por el hígado y se excreta por la bilis, pero hay un remanente que se acumula y causa daños.
Por leslie pérez
Antaño, el río Motagua, el más largo de Guatemala, con 486.55 kilómetros, se caracterizaba por ser un lugar donde los niños podían nadar y bañarse, sin problema. Hoy esa actividad ha quedado en la historia, debido a que el grado de contaminación de esta cuenca ocasiona severos daños en la salud de las personas que viven a sus orillas y está matando a las especies acuáticas.
Recientes análisis del Centro de Estudios del Mar (Cema) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, “Perfil ambiental de Guatemala” y “Monitoreos del Insivumeh” dan cuenta de que este río sigue siendo uno de los más turbios y degradados del país.
En sus aguas se han detectado desechos sólidos, orgánicos y químicos. La contaminación, en algunos casos, alcanza niveles mucho más elevados que los permitidos en el agua para consumo humano.
En las variables físicas, la turbidez es un grave problema, causado por el depósito de todo tipo de desechos, hasta 10 mil veces más que la cifra aceptable para beber ese líquido.
Entre las variables químicas y toxicidad, el aluminio sobrepasó los valores permisibles. El manganeso, el boro, los nitritos, el cianuro, el cromo, el plomo superaron en demasía los límites aceptables, según normas de la Comisión Guatemalteca de Normas.
El tejido de los pocos peces que aún hay en sus aguas también está contaminado, y no están aptos para comer, debido a los altos índices de plomo que contienen.
En El Rancho y El Jícaro, el Progreso; Río Hondo y Gualán, Zacapa, y en Morales, Izabal, la cantidad de plomo encontrado en la pepesca estaba por encima del nivel recomendado, el cual es de 0.2 miligramos por cada kilogramo. En Gualán, algunos peces tenían en su tejido hasta 3.5 miligramos por cada kilogramo.
Vecinos de varias comunidades de Estanzuela, Zacapa, han solicitado a las autoridades que velan por la conservación del medio ambiente que tomen acciones concretas para detener la contaminación.
El río Motagua sirve de sustento para muchas familias de comunidades como Manzanotes, Lámpara, La Pepesca, El Capulín y otras de Zacapa, pero cada año está peor y se ha convertido en desagüe.
Edwin Cordón, representante del Consejo Comunitario de Desarrollo de la Barra del Motagua, comenta que unas 500 familias de ocho aldeas del municipio Entre Ríos, Izabal, se ven afectadas, ya que constantemente presentan brotes de diarrea, debido a que utilizan el agua para consumo diario. También afirma que estas personas ya tienen manchas en la piel.
Julio Morales, coordinador de Proyectos de Investigación del Cema, se queja de que la situación, en lugar de mejorar, ha empeorado. Entre las causas destaca el arrastre de materiales orgánicos como heces fecales, por el mal tratamiento de aguas servidas, pero —a su criterio— el mayor de los problemas es que casi toda la cuenca del río está deforestada. “Esto provoca que la lluvia arrastre sedimento, residuos de fábricas y fertilizantes”, lamentó.
Los expertos coinciden en que toda esta contaminación es generada principalmente por las aguas negras que desde la capital, a través de los río Chinautla, Las Vacas y Plátanos, desembocan en el Motagua. A este inconveniente se suma el hecho de que se ha convertido en vertedero y desagüe de la mayoría de poblaciones situadas a sus orillas o cerca de sus afluentes —11 departamentos.
Todos los consultados opinan que las acciones de rescate deben ser integrales, involucrar a diversos sectores, Gobierno, municipalidades y sociedad civil. Wálter del Cid, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Municipalidades, asegura que junto con el Ministerio de Ambiente y la Cooperación Danesa están por echar a andar un plan piloto de rescate de la cuenca del Motagua, el cual comenzaría en San Pedro Jocopilas, Quiché, donde nace el río.
“Esto implicaría un manejo de suelos e instauración de plantas de tratamiento de desechos sólidos, entre otras acciones”, detalla.
Julia Flores España, de la Dirección de Formación y Organización Social del Ministerio de Ambiente, revela que ya se comenzó a trabajar en el tratamiento de aguas residuales de las vertientes del Motagua, en el área metropolitana. “La mayor contaminación proviene de esta zona, debido a su densidad”, explica.
Defensores de la Naturaleza han puesto en marcha, junto con la iniciativa privada y organizaciones internacionales, el proyecto denominado Fondo del Agua, con el cual se busca promover el manejo del área protegida y de las cuencas, llevar a cabo programas de investigación para la conservación y promover en las industrias de la región la implementación de técnicas eficientes de producción que disminuyan la contaminación.
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