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Guatemala, 20 de julio de 2008

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Nuevos misiles rusos tienen como objetivo proteger a Moscú de posibles ataques.

• Rusia pretende instalar el sistema de defensa antimisiles S-400 Triumph, de este año al 2015, destinado a destruir todo tipo de aviones, tripulados o no, además de misiles, y está equipado de cohetes autoguiados ultramodernos.

• Moscú probó el año pasado, con éxito, el nuevo misil intercontinental RS-24, capaz de portar hasta 10 cabezas nucleares independientes, que pueden ser lanzadas contra diferentes blancos, y con el que se fortalecerá el potencial estratégico ruso, para superar defensas antimisiles.

“La misión del escudo antimisiles es proteger a Europa de los misiles iraníes, y no sería un rival para el enorme arsenal de Rusia”.

Geoff Morrell,

Secretario de Prensa del Pentágono.

“Si cerca de nuestras fronteras se inicia un despliegue del sistema de defensa antimisiles estadounidense, reaccionaremos (...) mediante técnicas militares”.

Ministerio de Exteriores ruso

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Misil intercontinental ruso RS-24

Por brenda martínez

La reciente firma del acuerdo entre Estados Unidos y la República Checa sobre el despliegue de un escudo antimisiles estadounidense solo complica el estado de la seguridad europea y global; la rotunda oposición de Rusia —que ve ese sistema defensivo como amenaza latente cerca de sus fronteras— alimenta la posibilidad de que este país actúe con represalias bélicas.

En la ceremonia de la firma en Praga, que reunió a la secretaria de Estado de EE. UU., Condoleezza Rice, y a su homólogo checo, Karel Schwarzenberg, todo fue parabienes. La realidad es que nada está garantizado, y todo puede acabar en una quimera.

El plan suscita la oposición popular en la República Checa, donde los sondeos muestran un permanente repudio de las dos terceras partes de la población.

Existe un segundo factor clave, la oposición del Kremlin, que teme que el escudo antimisiles en el centro de Europa sea dirigido contra su potencial nuclear.

Con este acuerdo, Washington retira, de hecho, las promesas que había dado a Moscú sobre algunas medidas de confianza y control, como posibles inspecciones a la base del radar por parte de expertos militares rusos.

“Si frente a nuestras fronteras comienza el despliegue real del sistema estratégico de defensa antimisiles de EE. UU., nos veremos obligados a reaccionar con medidas militares y técnicas, y ya no diplomáticas”, advirtió el Ministerio de Exteriores ruso, en un comunicado.

Defendería a Europa

El escudo —que consiste básicamente en la capacidad de destruir en el espacio un misil enemigo con otro misil, bien sea en el momento de su lanzamiento, durante el vuelo o antes de impactar con el objetivo, y que entraría en servicio a partir del 2011— es presentado por Estados Unidos como una necesidad para defender a Europa de una futura proliferación de misiles, con el ojo puesto en un Irán nuclearizado.

No obstante, el sistema antimisiles fue visto desde el principio por Moscú como un acto de hostilidad, y ha advertido de que apuntará con sus misiles nucleares a los países que alberguen esas instalaciones.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, afirmó la semana recién pasada que “esas instalaciones solo empeorarán la situación. Nos veremos forzados a responder como es debido. Estados Unidos y la Unión Europea quedan advertidos”.

Medvedev apuntó que hay “otras maneras” de garantizar la seguridad europea, y resumió su estado de ánimo respecto de este asunto con las palabras “preocupado”, “decepcionado” y “sumamente molesto”.

Problemas logísticos

El escudo no solo tiene numerosos críticos en Rusia, con su gobierno al frente, también son muchos los que en Estados Unidos cuestionan la efectividad del sistema, debido a que no ha sido demostrada en condiciones reales.

Por si fuera poco, el Gobierno estadounidense no ha sido capaz de cerrar un acuerdo con Polonia, para situar 10 interceptores de misiles en ese territorio, con los que se completará el escudo.

Polonia calcula insuficiente la asistencia militar que le ofrece a cambio EE. UU., mientras que la vecina Lituania se ha ofrecido para estudiar una eventual propuesta de Washington, en caso de que fracasen sus negociaciones con Varsovia.

Rusia aseguró la semana recién pasada que, de acuerdo con los ensayos de un nuevo misil iraní, de dos mil km de alcance, se confirma que tiene razón al calificar de innecesario el emplazamiento de elementos del escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa.

“Podemos estar seguros de que la industria iraní no está lista para producir misiles balísticos intercontinentales, contra los que EE. UU. despliega sus bases de antimisiles en Polonia y la República Checa”, declaró el general ruso retirado Víctor Yesin.

Moscú también opina que las bases del escudo estadounidense en Europa perturbarían el equilibrio mundial de fuerzas estratégicas.

Analistas están convencidos de que el sistema de defensa generará una carrera de armamentos por parte de los países que quieran burlar la defensa espacial de Estados Unidos y sus aliados.

Aunque la defensa contra misiles disuada a potencias medias, como Irán, la militarización del espacio es costosa —el proyecto para Europa se calcula en US$4 mil millones para el período 2007-2013—, peligrosa y preocupante, porque se corre el riesgo de debilitar una paz basada en el control mutuo.

información de agencias

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