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Guatemala, 20 de julio de 2008

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El Gobierno de Costa Ri- ca formalizó, el miércoles, su solicitud para integrarse como miembro pleno del sistema de integración energética Petrocaribe, lo que la convertirá antes de fin de año en el decimonoveno país miembro del grupo.

La decisión fue tomada después de que el Gobierno tico participara, en calidad de observador, en la V Cumbre Extraordinaria de ese organismo económico, celebrada el 13 de julio en la ciudad venezolana de Maracaibo y en la que estuvo también el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, acompañado de varios asesores.

El canciller costarricense, Bruno Stagno, y el ministro de Ambiente y Energía, Roberto Dobles, apoyaron fuertemente la decisión de integrarse al acuerdo regional. Dobles dijo, según la Prensa Asociada, que los beneficios de la adhesión son, entre otros, los 90 días para pagar el 40 por ciento de la factura petrolera, y el resto puede ser pagado hasta en 25 años, con una tasa de interés fija del uno por ciento anual. Costa Rica consume 55 mil barriles de petróleo diarios, 40 por ciento de los cuales compra a Venezuela, pero debe pagar la totalidad de la factura en un plazo de siete días. Añadió que pertenecer a Petrocaribe permitiría paliar la crisis energética y la alimentaria que afectan a su país.

Dobles añadió que “como la aceptación de Costa Rica será resuelta en la próxima asamblea del grupo, en diciembre, el Gobierno intentará negociar con Venezuela un acuerdo transitorio que le permita adquirir ya petróleo en condiciones especiales”.

El gobierno costarricense, como el de Guatemala, busca salidas a la difícil situación generada por los altos precios internacionales de los combustibles.

Los sindicatos costarricenses del sector público celebraron la decisión oficial, pero criticaron que llegue con casi dos años de retraso, “lo que provocó que se perdieran oportunidades y mucho dinero”, según declaración de la Asociación Nacional de Empleados Públicos, entidad que estima que el Gobierno podrá compensar la pérdida de ingresos por la baja de aranceles, con su adhesión a Petrocaribe.

Y los sindicatos ticos van más allá, al emprender una campaña para que el Gobierno “si quiere que haya menos pobreza y menos hambre, congele los precios de 30 de los 45 productos que integran la canasta básica”.

En El Salvador, el Gobierno todavía no va por el mismo rumbo. Entonces, varios alcaldes —autónomos de verdad— que militan en el principal partido de oposición formaron su empresa importadora de combustibles, y desde enero están recibiendo diésel venezolano a un precio más bajo que el del mercado internacional.

Bueno, nadie olvide que en los Estados Unidos funciona también una red de gasolineras que venden combustibles venezolanos, baratos, a familias pobres.

Ergo: si esos combustibles son buenos para Costa Rica, Estados Unidos y 18 países más, no deben ser malos para Guatemala, ¿Qué opinan ustedes, señores diputados?

Porque veamos esto. Si la oposición al convenio comercial tiene como fondo las ideas políticas y el temor a que Guatemala se contagie, ¿por qué nadie protesta por las montañas de productos provenientes de la República Popular China, cuyo Gobierno está más a la izquierda que el de Venezuela? Muchos de los grandes almacenes y centros comerciales de lujo están llenos de artículos “Made in China”.

En 2006, el comercio entre nuestro país y China fue de US$730 millones, el año siguiente pasó de los mil millones de dólares, y supongo que sigue creciendo.

A propósito, el ordenador que utilizo para escribir estas líneas fue comprado en una tienda cuyo nombre es inglés; es de una prestigiosa marca estadounidense, pero atrás hay un papelito pegado, en el que se lee “Made in China”.

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